Review

To Be Kind

Swans

2014

9.7
Por -

Michael Gira cambió las reglas del juego con The Seer (2012, Young God), una obra apocalíptica de dos horas en la que su genio se vio desatado. The Seer era un disco violento y nada pragmático, abierto a la exploración y la improvisación, a los drones alargados hasta la extenuación y a la pura perversión hecha música. Es un álbum tan difícil que resulta imposible valorarlo en su justa medida a estas alturas.

¿Y dónde deja esto a To Be Kind (2014, Young God)? Para empezar, una buena parte del disco ya fue dada a conocer por el grupo en la gira de The Seer, así que parte de la sorpresa queda chafada para aquellos que presenciasen sus últimas actuaciones en 2012. Si Swans fuesen un grupo convencional, apostaríamos por que To Be Kind es la continuación lógica de su predecesor; que una vez creado el tablero, Gira decidiría seguir moviendo las fichas del mismo para crear una jugada maestra. Y lo hace, por supuesto. Pero también hace pedazos ese tablero para crear uno nuevo, totalmente distinto y con el que irá improvisando hasta que se harte de él y vuelva a construir otro.

Hablar de un disco de Swans canción por canción sería de un reduccionismo estúpido e inservible, puesto que los límites han sido establecidos por Gira y no podemos —ni debemos— intentar comprenderlos. Dividido en dos discos, To Be Kind es una obra completamente cohesiva a pesar de su anonadante variedad musical. Si hay algo que se mantiene constante es el uso del bajo como pilar en prácticamente todo momento, llegando incluso a proporcionar momentos funk en ‘A Little God In Our Hands’, que es lo más cerca que Swans estarán del pop en este LP. Partiendo de una línea de bajo rudimentaria, Gira añade capa tras capa sin atropellamiento alguno. Una de estas capas es la voz de Annie Clark de St. Vincent, que continúa la tradición de invitar cantantes de pop a los dispersos discos de Swans. Al contrario que The Seer, que incluía pasteladas como ‘Song For A Warrior’, To Be Kind mantiene una tensión constante e imposible de evadir. Si hay un momento de tranquilidad, sería ‘Some Things We Do’, que cierra el primer disco. To Be Kind no es un reto mayor que The Seer pero sí más disfrutable: si alguna vez habías pensado que nunca se te pegaría una canción de Swans, estabas equivocado.

Gira destroza las expectativas no solo en el LP sino dentro de las mismas canciones, que pocas veces son lo que aparentan en principio. La mastodóntica ‘Bring The Sun/Toussaint L’Overture’ es un laberinto sin salida que aúna post-rock, ambient , auténtico ruido y la ira anárquica del final, con Gira gritando —y ladrando— hasta llegar a meter miedo. No es una licencia, su voz acojona de verdad. El principio de la ¿canción? ya nos deja caer que no va a ser una escucha fácil: el mismo compás retumbante es repetido más de cien veces en un lapso de dos minutos y medio. Que nadie descarte que el hombre del saco sea sustituido por Michael Gira en los bloques de pisos más selectos de Malasaña. Pero nada se compara a la esquizofrenia de ‘Just A Little Boy (For Chester Burnett)’, de lento pero emocionante desarrollo. A los cinco minutos, Gira canta de manera burlona “I’m just a little boy!”, seguido de unas risas macabras y varios juegos de pedales de guitarra, como si el neoyorkino la hubiese escrito desde la perspectiva de un demente.

Por si la simple mente privilegiada de Gira no fuese suficiente, el ya sexagenario artista está acompañado por una serie de virtuosos, entre los que habría que subrayar al multinstrumentalista Thor Harris, cuya habilidad como percusionista es realmente sobrenatural. Y ya que se menciona a lo sobrenatural, cabe decir que To Be Kind —especialmente el segundo disco— sería el hilo musical perfecto para el infierno. Que no haya dudas; es un cumplido. Es en el segundo disco donde el álbum se transforma en una auténtica monstruosidad, empezando con la vehemencia del bajo y la percusión de ‘She Loves Us!”, que se convierte en una quimera krautrock con un repetido “Hallelujah” que levantaría a Jeff Buckley de la tumba. También establece un patrón para esta segunda parte: al contrario que en la primera, la mayoría de las canciones acabarán de manera casi épica, encontrando por fin el ruido y la nublada amalgama de instrumentos. Hasta la supuesta dulzura del comienzo de ‘Kirsten Supine’ acaba siendo contagiada por un brillante estrépito post-rock.

‘Oxygen’ es el ejemplo perfecto de que Swans no necesitan ponerse épicos ni experimentales para sacar su mejor material. Dentro de lo que cabe, es una canción nada alérgica al rock, que incluso se encuentra cómoda aproximándose al metal, como sucedía en sus primeros discos.

Aunque no lo parezca, To Be Kind es un disco que habla sobre el amor. Swans expresan la crueldad, la esperanza, la desesperación y, finalmente, la felicidad. En la homónima ‘To Be Kind’, Gira canta con voz suave “To be kind / To be lost in a bed touching you / To be lost “ para terminar el album con un atronador y litúrgico “There are millions and millions of stars in your eyes”. No solo se trata de la mejor canción del album, también es un revés a todo el que considera a Swans un grupo aburrido y deprimente.

Conclusión

To Be Kind debe ser considerado la obra magna de los Swans del siglo XXI. Puede que no resulte tan novedoso como The Seer pero es, sin duda alguna, más convincente: te atrapará desde las primeras notas de bajo de ‘Screen Shot’. Es, en cierto modo, la unificación de las dos mejores etapas del grupo. El tiempo nos dirá cómo aguanta, pero podríamos tener enfrente uno de los grandes discos de la década. Ni se te ocurra dejarlo pasar.

9.7

Álbum

To Be Kind

Artista

Swans

Año

2014

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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