Review

Fading Frontier

Deerhunter

2015

8.5
Por -

Deerhunter siempre habían dejado la sensación de que su implosión era simplemente cuestión de tiempo. Cada disco era distinto al anterior y parecía que la mente volátil de Bradford Cox acabaría encontrando otra cosa con la que entretenerse. Y aquí siguen, contra todo pronóstico. Si Deerhunter fuesen algo parecido a un grupo de evolución constante, un disco como Fading Frontier hubiese llegado poco después de Halcyon Digest (2010, 4AD). En lugar de eso, en 2013 sacaron Monomania, en el que exploraron las raíces del rock americano y consiguieron un sonido sucio y garagero con el que nunca se habían atrevido.

Desde un ámbito musical, Fading Frontier supone una evolución algo previsible del sonido de los Deerhunter de 2010. Es el gran disco de pop de Bradford Cox, que casi ha desechado definitivamente el sonido ambiental que acompañó las primeras grabaciones de Deerhunter —sólo ‘Leather and Wood’ podía ser incluida en este grupo y está más cerca de los tempos bajos de Radiohead que de ser una pista verdaderamente ambiental— en favor de las estructuras comunes de estrofa-estribillo-estrofa que dan más espacio a su trabajo melódico para brillar. Teniendo en cuenta lo majestuoso de canciones como ‘Duplex Planet’ o ‘Living My Life’ —que supone una de las pocas aventuras puramente electrónicas del grupo—, hay poco que reprochar.

En Fading Frontier, las canciones han sido comprimidas para exprimir al máximo las melodías de Cox; es lo más cerca que han estado de hacer un álbum de indie pop, siempre teniendo en cuenta que siguen siendo Deerhunter y su concepto de pop siempre va a tomar un cariz estrambótico. Aunque obviamente conmocionado por el grave accidente de tráfico que tuvo hace un año, Cox se muestra más optimista y predicador que nunca en ‘All The Same’: You should take your handicaps / Channel them and feed them back / ‘Till they become your strenghts.

Dentro de su relativa complacencia, Fading Frontier tiene detalles que marcan diferencias dentro de la propia discografía de Deerhunter, como el hecho de tener a Cox y Pundt pasándose el micrófono por primera vez en ‘Breaker’. En primera instancia, se podría pensar que la canción debería ser colocada al lado de contemporáneos ‘no peligrosos’ como Real Estate o Smith Westerns. Sin embargo, hay un vuelco macabro tanto en letra como en música que es finalmente la diferencia entre Bradford Cox y otros cientos de músicos coetáneos que han escrito canciones similares a ‘Breaker’. Sus coros en el estribillo chocan enormemente con la voz de Pundt, que es más reposada y tradicional. Es gracias a la voz de Bradford que se crea una armonía algo inquietante y escalofriante; armonía que confirma las sospechas que podrían haber levantado las estrofas: es una canción que almacena giros mordaces —hay un amago de simbología religiosa que se transforma en golpe bajo en cuanto rima Christ con prize— y que esconde más que enseña de primeras.

Una de las capacidades más valiosas de Bradford Cox como músico es su capacidad para realizar trabajos de reciclaje tan perfectos que ni siquiera tiene que molestarse en disfrazarlos. En Fading Frontier lo ha vuelto a conseguir con ‘Snakeskin’, su elección como primer single, en el que transforma el funk más digestible en glam rock. Apoyado de nuevo en los símbolos religiosos (I was born already nailed to the cross), Cox consigue cantar sobre su accidente sin ni siquiera rozar el victimismo. Lo que hay en ‘Snakeskin’ es realmente todo lo contrario: humor negro y la capacidad para ironizar con su propia imagen de persona desvalida.

Con ‘Ad Astra’, Lockett Pundt se desmarca ligeramente de las líneas marcadas por Cox y crea un viaje de cinco minutos y medio cargado de sintetizadores. Aun así, se las arregla para introducir una melodía de tintes épicos con el teclado que luego será cantada en el estribillo. ‘Ad Astra’ demuestra también la capacidad de adaptación de los músicos que rodean a Cox: si bien en otras etapas del grupo eran tan fundamentales como él —no hay más que tirar de archivo y reproducir ‘Octet’ o ‘Nothing Ever Happened’—, aquí se limitan a un segundo plano en el que simplemente acompañan con acierto en lugar de buscar el brillo personal.

Conclusión

Fading Frontier es el primer disco de Deerhunter que no deja sensaciones extrañas en el cuerpo y probablemente también sea el primero que se hace corto. Y aun así, por muy brillante que sea, es extraño que un disco tan cómodo y fácil de escuchar sea de Deerhunter. Al séptimo disco, han supuesto que lo que menos nos esperábamos de ellos es que se volviesen normales.

8.5
Nota Usuarios (5 votos)

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7

Álbum

Fading Frontier

Artista

Deerhunter

Año

2015

Discográfica

4AD

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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