Review

Everything Will Be Alright In The End

Weezer

2014

8.2
Por -

Weezer murieron en 1996. Lo que pasó entre ese año y el 2013 fue algo terrible, un giro de guión macabro. De ser uno de los mejores grupos de los noventa —quien no crea que su debut y Pinkerton son dos de los mejores discos de dicha década puede dejar de leer esto, replantearse su vida y escucharlos de nuevo—, Weezer no tardaron en convertirse en una parodia consciente de sí mismos, una broma kitsch. Aunque sus dos primeros álbumes post-Pinkerton no fueron del todo malos, lo que vino después fue una auténtica pesadilla. Es tan duro como que resulta difícil hacer un buen disco escogiendo las mejores canciones de sus últimos cuatro álbumes.

Hoy en día se cree que es tan bueno o incluso mejor que su predecesor, pero Pinkerton (1996, Geffen), el segundo disco de Weezer, no fue bien recibido en su tiempo. Era el disco en el que Rivers Cuomo, cantante y compositor, se había abierto completamente para contar sus aspiraciones y decepciones de una manera tan cruda que hasta podía hacerte sentir incómodo. El desplome del álbum fue duro para Cuomo, que nunca volvió a escribir canciones de esta manera. Como resultado, el grupo se tomó unos años de descanso y el bajista Matt Sharp abandonó la nave para profundizar en su carrera con The Rentals.

Y ahora, 2014. Con contrato discográfico nuevo, Weezer anunciaron disco, productor estrella (Ric Ocasek, encargado de su debut) y dijeron que este LP iba a ser una mezcla entre el Blue Album (1994, Geffen) y Pinkerton. Apuntando bajo, vamos. No hubo nadie que se lo tomase en serio o, como mínimo, sin escepticismo: qué vamos a decir si lo más digno que habían sacado en diez años era un disco con Hurley de Lost en la portada. Más allá de eso, la principal defensa que los fans de Weezer hacían de sus últimos trabajos era el manido “no son tan malos como se piensa”. No hablamos de un bajada importante de nivel como la han podido sufrir Oasis o The Strokes, sino de algo aún más catastrófico, nivel Pixies.

Como era de esperar, Everything Will Be Alright in The End no se parece en prácticamente nada a los dos primeros discos de Weezer. Lo que no nos imaginábamos es que es lo mejor que han hecho desde Pinkerton y su tercer mejor disco con bastante diferencia. No vais a encontrar la inocencia nerd del debut ni la angustia veinteañera de Pinkerton, sino una ópera rock sobre la propia carrera del grupo en la que Cuomo pide perdón por sus últimos LPs. Ante esto, tenemos ante nosotros un amplio abanico de posibilidades:

a) Rivers Cuomo ha salido de un terrible bache —o coma profundo— artístico y se ha propuesto volver a tardar más de veinte minutos en escribir un disco completo.

b) Weezer llevan diecisiete años siendo deliberadamente horribles para darnos en la boca con este álbum (mi preferida y la que más cuadra con el historial del grupo).

c) Este disco ha sido una excepción y no tardarán en volver a colaborar con Lil’ Wayne.

Puede que los más devotos del grupo californiano identifiquen este Everything Will Be Alright con el fallido Songs From The Black Hole, disco grabado entre el debut y Pinkerton que nunca vio la luz oficialmente. Aunque el sentimiento de ambos LPs es sensiblemente distinto y no pueden ser comparados musicalmente, tienen en su coherencia temática un punto en común.

El principio no es brillante, pero sí sólido. Como buen tema power pop que es, ‘Ain’t Got Nobody’ supera su indulgencia y se acaba haciendo un hueco en tu cabeza a base de repetir el estribillo una y otra vez, que viene a ser como atravesar la puerta de golpe en vez de abrirla por el picaporte, pero en esto consiste el pop de guitarras. Por otro lado, ‘Back To The Shack’ es indudablemente la peor canción del disco, y el hecho de que fuese el primer single refuerza la hipótesis b).  La letra hace explícita la intención de Cuomo de volver a tomarse esto en serio y hacer un disco bueno, pero es acompañada por el rock genérico de manual del que él mismo se avergüenza y todo acaba pareciendo una parodia de Weird Al Yankovic. Teniendo ya el disco completo, cada vez parece más claro que elegir ‘Back To The Shack’ como primer adelanto fue un increíble movimiento de despiste de Weezer para bajar las expectativas que pudiesen existir.

Afortunadamente, las siguientes pistas son prueba del talento inigualable que tiene Cuomo para escribir canciones de pop. ‘Eulogy For A Rock Band’ sigue el tema establecido en ‘Back To The Shack’ y lo apoya con argumentos musicales de peso. No nos vamos a encontrar nada innovador: estrofas, estribillos, puente y solo de guitarra. Y, aun con esas, es un disco enormemente satisfactorio y alentador. En ‘Lonely Girl’, la voz de Cuomo por fin suena tan natural como antes, al igual que las melodías simples pero brillantes o los nunca excesivos solos. Si has venido a por algo similar a sus inicios, esta es tu canción.

Rivers Cuomo termina de convencer en su catarsis con ‘I’ve Had It Up To Here’, enorme número pop que desecha definitivamente las inquietudes post-adolescentes de los noventa para centrarse en su mayor pesadilla actual: Don’t want to find myself homogenized / Don’t want to become the very thing that I despised / (…)Don’t want to compromise my art for universal appeal. En cierto modo, está abriéndose como ya hizo en 1996, buscando tanto la aceptación del público como la suya. Antes que la aprobación social y sexual por la que sollozaba en los noventa, trata de conseguir la puramente artística y evitar el rechazo que provocaba su figura desde un ámbito musical.

Como si fuesen conscientes de que ya les hemos perdonado con las primeras cinco pistas, el resto de EWBAITE trata temas distintos con aún más brillantez que en el inicio. Cuomo se mete en la piel del patriota Paul Revere en ‘The British Are Coming’, su mejor canción en tiempo. Tan melódica como un corte del Blue Album y con la ventaja de la aparición de la guitarra acústica en las estrofas para apreciar mejor los inteligentes cambios de acordes, esta sexta pista debería ser el gran single del disco. Pronto encontramos ‘Go Away’, un buen dueto con Bethany Cosentino de Best Coast que podría haber dado más de sí de haber escogido a una compañera de aventuras con el poderío vocal que le falta a la cantante californiana.

Mientras ‘Cleopatra’, segundo adelanto, supone una ligera sorpresa con su compás de 5/4, el verdadero momento álgido llega con las últimas cuatro pistas, siendo las tres finales parte de una trilogía. Capturando una dureza similar a la de Pinkerton —siempre que esquivemos el gran bache generacional—, ‘Foolish Father’ enciende la mecha final con una letra cruel sobre una hija y su padre: Think of how destroyed he feels / Walking to his grave plot / Knowing that the one he loves / Hates him with all of her heart. Los dos últimos minutos y medio de la canción discurren entre un épico solo de guitarra, otro estribillo más y un coro de niños cantando el título del disco en lo que es uno de los momentos musicales más espectaculares del año. Es más, el buen momento se extiende hasta la última nota del LP, ya que la llamada Futurescope Trilogy —que consta de dos piezas instrumentales y la tremenda ‘Anonymous’ incrustada entre ellas— supone un inesperado y grandioso epílogo en el que Cuomo y Brian Bell se retan con sus guitarras.

 

Conclusión

Cuando las expectativas no podían estar más bajas, Weezer han resucitado y salido del lodo en el que estaban cubiertos hasta las cejas desde hace década y media. Sin ser perfecto, Everything Will Be Alright In The End es la sorpresa de lo que llevamos de año, un renacimiento tan improbable que hace que parezca aún mejor de lo que puede que realmente sea. Si me diesen a elegir entre un buen disco de Weezer y la paz mundial, me quedaría siempre con el disco. Y más si está a este nivel.

8.2

Álbum

Everything Will Be Alright In The End

Artista

Weezer

Año

2014

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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