Review

Everyday Robots

Damon Albarn

2014

7.6
Por -

¿Qué te queda por hacer a los 46 años cuando has sido el responsable de dos de los grupos más importantes del pop en las dos últimas décadas? Pese a que Damon Albarn ya era la única pluma y voz detrás de Gorillaz (Jamie Hewlett se dedica únicamente al plano visual), Everyday Robots se nos presenta como su primer disco en solitario. Esta vez le acompaña Richard Russell, con quien co-produjo el espectacular retorno de Bobby Womack en 2012. La austeridad de la producción de Russell y sus mínimos beats electrónicos acompañan a Albarn en el que es su disco de baladas, bien a piano o a guitarra.

La premisa resulta interesante, y más aún si se valora que las mejores canciones de Albarn durante la última década son baladas (‘El Mañana’, ‘Under the Westway’, ‘Poison’, etc.). La melancolía es la gran musa de Albarn, que ya ha reconocido en varias ocasiones que la busca deliberadamente. En sus propias palabras, es una tristeza que le hace feliz.

Sin embargo, el aspecto más llamativo de Everyday Robots es la imposición de Albarn como único personaje bajo los focos, algo que ha sucedido pocas veces en su carrera. En la etapa britpop de Blur, el objetivo de Damon era hacer comentario social a través de distintos perfiles, como ya hiciesen los Kinks en su día. Esto no sucedía con Gorillaz, para los que ofreció canciones muy personales que, a pesar de todo, Albarn cantaba detrás de un dibujo animado. Sin contar la impresionante trilogía final de Blur (el álbum homónimo, 13 y Think Tank), esta es la primera vez que el londinense se desnuda al completo. Excepto la alegre ‘Mr Tembo’, que trata sobre un elefante que Albarn se encontró en Tanzania, Everyday Robots está cantado en primera persona y lleno de canciones contemplativas.

El primer tema que entra en juego es la relación de la sociedad actual con la tecnología, lo cual viene implícito en el propio título del álbum. Pero Damon no habla de ello como un extraño, sino que se acerca a él como un culpable más, como reconoce en uno de los mejores momentos del disco: “Arrythmia / Accepting that you live with uncertainty / (…) When I’m lonely, I press play”. Su voz, grave, profunda y desgastada, consigue que el tema arraigue una seriedad mucho mayor que la necesaria. Ya en la primera y homónima pista, su resignación se hace evidente. Es una melancolía bastante bella, después de todo.

Casi todo el disco está sumido en esta melancolía proyectada en lo escueto y simple de la producción. Las canciones de Albarn no necesitan retoques, aparecen tal y como fueron concebidas. En este estilo, salen vencedores temas como ‘The Selfish Giant’ y ‘Photographs (You Are Taking Now)’ y columpian otros menos atractivos melódicamente como ‘Hollow Ponds’, que se salva por incluir la mejor referencia del disco: “Modern life was sprayed onto a wall / In 1993”. Quizás la más edulcorada y protegida por la mano de Russell sea ‘You & Me’; originalmente dos canciones distintas, contiene la tranquilidad de bajo tempo del resto del disco en su primera parte y un pegadizo estribillo en la segunda, mucho más animada. En un álbum en el que Albarn rehúye del estribillo fácil, la segunda mitad de ‘You & Me’ resulta un momento de catarsis y se convierte en uno de los fragmentos más reconocibles a la primera escucha junto a ‘Mr Tembo’, que será la canción con más gancho para los que no estén acostumbrados a este lado del de Essex.

Si hay algo que puede resultar molesto sobre la parca producción de Everyday Robots es el lento y simple fingerpicking de guitarra de Damon, que —como ya ha admitido él en diversas ocasiones— no es el más dotado de los guitarristas. Es en estos momentos cuando aparece Russell para quitarle algo de peso, como en ‘Hostiles’ o ‘Lonely Press Play’, que es una gran elección para single. No sucede, sin embargo, en la romántica pero tímida ‘The History of A Cheating Heart’, en la que la voz frágil de Albarn cuenta sólo con su guitarra y arreglos de cuerda como soporte. El disco acaba con su canción más inmediata, ‘Heavy Seas of Love’, un dueto con Brian Eno, que abre las estrofas con su potente voz: “When the traces of dark come to fade in the light / you’re in safe hands”. Una pieza realmente contradictoria respecto al resto del LP, lo que refleja la constante dicotomía en la que vive Albarn.

Conclusión

Al igual que la mayoría de sus últimos trabajos, Everyday Robots es un disco notable. No es necesario estar familiarizado con la obra de Albarn en los últimos años para disfrutar de él, puesto que no ha producido nada similar en su carrera. Puede que el tándem Albarn-Russell haya resultado menos fructífero que lo que era de esperar, pero el productor sabe tomar un segundo plano y dejar que Damon sea el único protagonista. Al fin y al cabo, es su debut en solitario. Conociendo a Albarn, es imposible saber si no habrá más discos bajo su nombre o si este es el principio de una larga carrera a lo Paul Weller.

7.6

Álbum

Everyday Robots

Artista

Damon Albarn

Año

2014

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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