Review

Benji

Sun Kil Moon

2014

9.8
Por -

Benji, el sexto álbum de Mark Kozelek como Sun Kil Moon, es una de las escuchas más desafiantes de los últimos tiempos. Cualquiera que esté familiarizado con el llamado stream of consciousness (el traducido al castellano “monólogo interior”), sabrá apreciar las cualidades de Benji al momento. Se te vendrán a la cabeza James Joyce y Virginia Woolf. Cientos, miles de frases seguidas, plasmando cada único pensamiento que sobrevuele la cabeza. Nada debe quedar fuera; todo detalle es importante. Y es en ese exceso donde se alza la grandeza de Benji. Kozelek, sumido en su melancolía habitual, relata 11 historias distintas y procura no dejar nada a la imaginación. Benji es un disco, pero bien podría ser una colección de novelas cortas.

Si hay algo que se puede sacar de Benji es que Mark Kozelek está obsesionado con la muerte. Ya en la primera pista, ‘Carissa’, nos cuenta cómo su prima segunda-a la que había visto recientemente en, cómo no, un funeral- murió quemada por la explosión accidental de un aerosol y fue encontrada por su hija adolescente. Y si no te parece lo suficientemente trágico, te quedarás helado cuando descubras que no es la única familiar de Kozelek que murió en esas mismas circunstancias.

Y es que Kozelek se encarga con una maestría insólita de conectar cada aspecto de la vida con la muerte. ‘I Can’t Live Without My Mother’s Love’, por ejemplo, es una oda al amor maternal en la que el tema principal es lo mucho que la echará de menos cuando muera: My mother is 75 / One day she won’t be here to hear me cry / When the day comes for her to let go / I’ll die off like a lemon tree in the snow. Si eres de lágrima fácil, Benji te hará pasarlo mal por momentos.

Pero donde verdaderamente destaca Kozelek es en su manera de convertir lo cotidiano y mundano en artístico. Como ya se ha comentado, plasma todos sus recuerdos sobre el tema en cuestión en las canciones. Y así salen líneas como las de ‘Truck Driver’: And babies were crying / Kentucky Fried Chicken was served / And that’s how he would have wanted it I’m sure. Quién iba a decir que una canción en la que se cantan las palabras “Kentucky Fried Chicken” trata sobre su difunto tío, que falleció en prácticamente las mismas condiciones que su prima Carissa.

Benji está relatado desde un punto de vista totalmente personal, en el que masacres como el tiroteo de Newton no son descritas tal y como sucedieron, sino que Kozelek prefiere contarnos qué hacía ese día. Es decir, no todos los sucesos están directamente relacionados con el autor, pero consigue conectarlos llevando al extremo su idea. El ejemplo más claro estaría en ‘Richard Ramirez Died Today of Natural Causes”, en la que se acuerda de la muerte de varias celebridades y teme que le pase lo mismo: Then I saw the news on James Gandolfini / While I was eating ramen and drinking green tea / The Sopranos’ guy died at 51 / That’s the same age as the guy who’s coming to play drums. Ese “tío de 51 años que viene a tocar la batería” no es otro que Steve Shelley, de los legendarios Sonic Youth, cuya percusión en el disco resulta clave en los momentos de mayor clímax. Kozelek establece una serie de relaciones prácticamente patológicas entre sucesos que aparentan tener poco en común.

En Benji, absolutamente todo está pensado hasta el último detalle. No es casualidad que el único tema con tintes épicos del disco, ‘I Watched The Film The Song Remains The Same’ tenga ese guiño a Led Zeppelin en su título. Es asombroso cómo Kozelek consigue juntar tantos conceptos, ideas e historias en una sola canción y lograr que la coherencia se mantenga mientras te atrapa en esa amalgama de arpegios de guitarra y líneas que sólo pueden cantar unos elegidos: “But I discovered, I cannot shake melancholy / For forty-six years now, I cannot break the spell / I’ll carry it throughout my life and probably carry it down”.  Lo mejor que se puede decir de él es que sus diez minutos acaban pareciendo treinta segundos.

A Kozelek le honra lo bien que se ha tomado esto de estar maldito. Sus referencias autobiográficas en varios temas acaban siendo graciosas, como la bluesy ‘Ben’s My Friend’, en la que su relación con Ben Gibbard y The Postal Service sacará más de una sonrisa a muchos o alguna de las referencias que hace en la tragicómica ‘I Love My Dad’.

Conclusión

Puede sonar arriesgado, pero Benji será recordado como uno de los discos claves de esta década con el paso del tiempo. En una época en la que la mayor parte de la música pop vive con miedo a tomar riesgos, era totalmente necesario que se hiciese un álbum así, convirtiendo lo cotidiano en música y poesía. El mejor disco de la carrera de Kozelek.

9.8

Álbum

Benji

Artista

Sun Kil Moon

Año

2014

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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