Review

BE

Beady Eye

2013

3.5
Por -

Bigmouth strikes again: ha vuelto Liam Gallagher, y esta vez quiere convencernos de que puede ser el verdadero líder de un grupo. Como fan de Oasis, siempre he tenido curiosidad por ver lo que podía dar de sí Liam como compositor. A pesar de que el declive del grupo empezó con su aumento de protagonismo y que muchas de las peores canciones de los de Manchester llevan su firma, seguía conservando algo de esperanza. Desde Standing On The Shoulder of Giants (2000), la carrera del pequeño de los Gallagher como compositor se ha movido entre temas espantosos (“Little James”, “Better Man” y “The Meaning of Soul” siendo los casos más sangrantes), correctos (“I Believe In All”, “Songbird”) y algún momento brillante, como “I’m Outta Time” o “Boy With The Blues”. Algo similar ocurría con los otros miembros que aportaban en la faceta compositiva: Gem Archer y Andy Bell. Demasiado altibajo como para poder declarar que su aportación a la banda había sido positiva. Aun así, con la separación de Oasis y la creación de Beady Eye, algunos creíamos que –alejados de la alargada sombra de Noel- podrían encontrar la regularidad que tanta falta les hacía.

Nada más lejos de la realidad. Different Gear, Still Speeding resultó ser un verdadero horror, con canciones impropias de músicos de semejante caché. Teniendo en cuenta ese precedente, era realmente difícil imaginar que Beady Eye podrían sacar un disco bueno. Todo cambió con “Flick Of The Finger”, el primer adelanto de BE, que resultó ser una canción inmensa, con Liam Gallagher sonando como no lo ha hecho en 15 años y una sección de viento que le daba un toque bastante épico. Daba la impresión de que Dave Sitek, su nuevo productor, podía llevar al grupo a nuevos derroteros y hacer que fuesen menos aburridos. Días después salió “Second Bite Of The Apple”, que también enseñaba una cara nueva de los de Liam, dando más protagonismo que nunca al bajo, la percusión y, de nuevo, la sección de viento. Llegué a pensar que podían dar un paso adelante en su carrera y borrar ese esperpento que fue Different Gear, Still Speeding.

Pero no. Si se me permite el símil futbolístico, Liam Gallagher es Kaká. Años y años viviendo de las rentas, sin hacer nada realmente meritorio, pero sigue sabiendo cómo aparecer en las noticias. Aparentemente, alguien tuvo la brillante idea de rellenar medio álbum con medios tiempos acústicos que no favorecen en nada a la voz de Liam. ¿Cuál es el resultado? La mitad del disco es un bodrio que alcanza incluso lo enternecedor, con momentos totalmente kitsch y composiciones musicales propias de niños de doce años. “Soul Love”, “Ballroom Figured”, “Start Anew” y “Don’t Brother Me” son dolorosamente infumables, con momentos que rozan lo ridículo. Quizá podríamos salvar “Soon Come Tomorrow”, composición de Andy Bell, en la que el propio guitarrista tiene un buen momento con un solo de guitarra eléctrica.

Hablemos de “Don’t Brother Me”. La primera genialidad reside en el título, una aguda indirecta que solo las mentes más brillantes podrían captar. Hay que admitir que la melodía del estribillo es bastante decente, ¡incluso pegadiza! El problema reside en la letra, una auténtica monstruosidad que solo podría ser igualada si Ruiz Zafón se pasase al verso. Liam abraza una vez más la auto indulgencia y se hace un John Lennon, dedicándoselo a su querido hermano: «Come on now, give peace a chance/Take my hand/Be a man«. Ante semejante grandeza lírica, solo nos queda decir una cosa: ¡huye, Noel!

Afortunadamente, no todo son acústicos soporíferos. Los cortes más animados despiertan un poco al álbum: las guitarras eléctricas toman el protagonismo y la voz de Gallagher se muestra tan agresiva como debería. Sin duda, este contexto les beneficia infinitamente más que el acústico, pese a que haya algún tema flojo como “Face The Crowd”. El ejemplo perfecto es “I’m Just Saying”, escrita por Andy Bell, una canción pop guitarrera que recuerda a los mejores momentos de Oasis. También merece la pena destacar “Shine A Light”, una de las canciones en las que se más se nota la mano de Dave Sitek, con una percusión que se aleja de la batería tradicional y algún tinte electrónico.

Conclusión

Se antoja hartamente complicado que la carrera de Beady Eye remonte tras dos saltos al vacío. Es cierto que BE es mejor disco que su predecesor, pero también es cierto que es la prueba definitiva de que Liam Gallagher no da la talla como compositor. Mientras que su hermano mayor hacía un debut notable sin salirse demasiado de lo esperado, la carrera post-Oasis de Liam se está convirtiendo en una de las mayores decepciones de los últimos años. BE muestra dos caras del mismo grupo, son ellos los que deben decidir por qué camino quieren dirigir este proyecto. ¿Será demasiado tarde?

3.5

Álbum

BE

Artista

Beady Eye

Año

2013

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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