Cine

Stoker

Park Chan-wook

2013

Por -

Sinopsis:

«Cuando India Stoker (Mia Wasikowska), una adolescente, pierde a su padre (Dermot Mulroney) en un trágico accidente de coche el día en que cumple 18 años, su vida se hace añicos. Su impasible comportamiento oculta profundos sentimientos que sólo su padre comprendía. Cuando Charlie (Matthew Goode), el hermano de su padre, aparece por sorpresa en el funeral, decide hacerse cargo de ella y de su inestable madre (Nicole Kidman)»

‘Stoker’ es la primera película rodada en Hollywood por el director (sur)coreano Park Chan-Wook. Autor de la película de culto Oldboyque junto a ‘Sympathy for Mr. Vengeance’ y ‘Sympathy for Ms. Vengeance’ conforman su trilogía de la venganza. También de la anti-crepusculiana ‘Thirst’. Bueno, y de  ‘I’m a cyborg but that’s OK’, que también es buena, no os dejéis engañar por su título (recordad, estamos en Corea).

Si habéis seguido la trayectoria del coreano, entenderéis por qué lo llamo autor y no director: sus señas de identidad son claras y, aunque cambie de género o de cultura, éstas se mantienen a lo largo de su cine. Stoker’, por supuesto, no iba a ser menos. Su guión pertenece a la llamada Black List de Hollywood -guiones de gran calidad que no encontraban financiación- y fue escrito por Wenworth Miller (sí, el de Prison Break). Un  thriller que, si bien no es revolucionario, se muestra sólido y mantiene la tensión a lo largo del metraje (y visto el nivel de los thrillers actuales, no es poco).

¿Qué es entonces lo que hace especial a esta película? Pues lo mismo que hacía especial a ‘Oldboy’ o a ‘Thirst’: El señor Park Chan-Wook, que sale airoso allá donde otros fracasaron (¿Alguien dijo ‘Chatroom’?). Y es que hay una larga lista de directores orientales cuyo paso por Hollywood no supone más que una deshonrosa mancha en su carrera como cineastas. Sin embargo, Park se muestra fiel a su estilo y no lo cambia ni un ápice. Si encima le sumamos un buen guión, se termina conviertiendo en un win-win. Esto también supone un inconveniente: un estilo de dirección oriental no es a lo que acostumbra el gran público, lo que reduce bastante su target. Por cierto, mención especial a algunas de las transiciones entre escenas que se marca el coreano. Maestro.

Respecto a las actuaciones, resultado desigual. Una enorme Mia Wasikowska, un correcto Mathew Goode y una botoxomizada actriz antes conocida como Nicole Kidman (que, por cierto, cada día se parece más a Ana Obregón). Cada uno de ellos encarna a personajes algo alienados y extraños, que nos impiden conectar con ellos. Quizá este sea el mayor fallo de la película:  guión sólido,  dirección impecable, unas actuaciones más que correctas… pero no nos preocupan los personajes. En realidad, lo que mantiene el interés de la película es saber como acaba la historia,  pero nos da igual que mueran todos, que se vayan de fiesta o que Nicole Kidman consiga gesticular. Perfecta técnicamente, pero fría como el hielo.

Para terminar, destacar el sonido. No sólo me refiero a la música, también a los efectos que nos sumergen en la película y crean un clima de tensión a veces incluso incómodo. Algo realmente difícil de conseguir y a lo que no se le suele dar la importancia que merece.

En definitiva, una gran película que supone un enorme debut de Wenworth Miller como guionista y de Park Chan-Wook como director hollywoodiense. Posible futura película de culto que no deberíais perderos.

 8.0

 

 

Álvaro
Álvaro

Enfermero indie; hípster de barrio. Amante de todo lo audiovisual, este blog es nuestro primer paso en la dominación global. Aviso: No creáis todo lo que leáis en internet. Excepto si es de Mindies. Duh.

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