Cine

Memento

Christopher Nolan

2000

Por -

¿Te imaginas no poder recordar lo que acaba de suceder hace cinco minutos? Estás en un restaurante cenando con tu [email protected], vas al baño, y una vez allí, no recuerdas dónde estás ni por qué. O que te cuenten el mismo chiste todos los días y te haga la misma gracia cada vez, porque para ti, siempre será la primera vez que lo escuchas. Es como si tu mente decidiera, desde un momento preciso, no aprender nada nuevo. Recuerdas dónde veraneabas de pequeño, a qué colegio ibas… Pero no dónde has estado esta mañana.

Esta es la premisa de Memento. Leonard, nuestro protagonista, no recuerda por qué tiene una botella de alcohol vacía en la mano si no se siente borracho; si le persiguen o es él quien está persiguiendo a alguien; o simplemente, por qué está corriendo en ese momento. Sin embargo, ha desarrollado un método muy ingenioso para ubicarse. Fotografía todo lo que debe recordar; cuál es su coche, dónde se hospeda, a quién conoce… Así, cada vez que se encuentra desorientado, simplemente tiene que buscar una foto relacionada, y leer en el dorso las indicaciones que él mismo escribió para no olvidarlas. También usa tatuajes para cosas que no debe olvidar bajo ningún concepto, como las pistas que le llevarán a la persona que violó y asesinó a su mujer.

M2

Muchos dicen que Nolan vive hoy día de Blockbusters. Efectos especiales baratos, música con un volumen muy alto en el cine, y diálogos que parecen inteligentes, son algunas de las duras críticas hechas a Interstellar (2014). Bueno, desde luego, los efectos especiales no son, precisamente, baratos, y más cuando los usas como Nolan. Sí es cierto, que quizás, con los años, el director inglés ha ido dejando en segundo plano las historias, para experimentar más con lo visual. Atrás quedan los años de la propia Memento, o El Caballero Oscuro (2008), con un guión que nos recuerda a El hombre que mató a Liberty Valance (1962). Historias minuciosamente tejidas, donde los efectos no cobran tanta importancia como en trabajos posteriores, por ejemplo, Origen (2010). Sin embargo, la idea siempre es la misma. Contar una historia de forma distinta. Ya sea jugando con el espacio, como en Interstellar, con nuestros sentidos, como en Origen, o con la información, como en Memento.

La historia está contada en primera persona, de forma subjetiva: el público sabe tanto como el protagonista. No hay información objetiva que nos permita saber algo más que él (al menos, durante gran parte de la película). Nolan nos niega la informacion que le falta a Leonard. Por lo tanto, tendremos que vivir la historia a su lado. Ni Leonard ni nosotros sabemos en quién podemos confiar, ni hacia dónde dirigirnos.

Los movimientos de cámara también son desconcertantes a propósito. Son movimientos rápidos, enfocados a lo que ve Leonard, ya que, en cierta forma, sus ojos son los nuestros también. No sabemos qué pasa, por qué se nos muestra eso. Igual que él, estamos igual de confusos. Incluso en algunas conversaciones, la cámara enfoca por encima del hombro de Leonard, como si nos hablaran a nosotros. Nolan, maestro en esto, juega con la música, para ponernos nerviosos cuando se acerca alguien amenazante, haciéndonos sentir lo mismo que el protagonista.

Conforme avanza la trama, nos damos cuenta de que, en realidad, hay dos líneas de tiempo: las escenas a color, y las que están en blanco y negro. Las escenas en blanco y negro son progresivas en el tiempo, hace que la historia progrese. Los planos se hacen desde arriba, a distancia del protagonista, de forma más objetiva. Las de color son las vivencias y la desorientación que sufre Leonard, y van hacia atrás en el tiempo.  La voz en off es en primer persona, más personal. Nos dice lo que ronda por su cabeza. Es todo más subjetivo. En la de blanco y negro, sin embargo, parece más una entrevista, es algo más alejado.

M3

Según Nolan, en muchas películas nos dan el mundo objetivo y el subjetivo de forma conjunta, y una objetividad que no encontramos en el día a día (por eso nos gustan tanto). El director juega con la tensión de lo objetivo y lo subjetivo, y deja al espectador hacer sus propios juicios. No es una historia en la que te lo den todo ya mascadito. Sufres tanto como Leonard debido a la falta de información. Nolan acentúa la relación que existe entre recuerdos e imaginación. Si no recuerdas algo, debes suponer lo que pasó, construyendo el recuerdo en base a suposiciones, imaginándote los hechos. Y esto hará más difícil la vida de Leonard.

Recientemente, un fan editó la película y puso cada secuencia en orden cronológico. De esta forma, es más fácil entender todo lo que ocurre en la historia. Aunque con ello, se pierde toda la magia que deja Nolan en Memento. Y es que cada plano, cada contexto, es un puzzle a resolver. No importa cuántas veces la veas, siempre descubrirás algo nuevo.

Enrique

Amante de la música y el buen cine. Me gustan las películas que cuentan una historia a través de pequeños detalles. Hay mil formas en las que un director expresa una idea; yo trato de averiguarlas para contártela.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *