Cine

La Caza

Thomas Vinterberg

2012

Por -

Nominada al Oscar a mejor cinta de habla no inglesa y una de las películas más aclamadas por la crítica en 2012, La caza de Thomas Vinterberg es un drama psicológico sobre el estigma social que sufre un hombre inocente acusado de un delito repugnante. Sin ablandar el tono en ningún momento, la historia nos conduce por el calvario sufrido por Lucas, un profesor de guardería que es acusado de abusar sexualmente de una de las niñas, y cuya situación se va enredando hasta el punto de no ser capaz de demostrar su inocencia ante los que le rodean.

Vinterberg, que ya demostró su crudeza y frialdad para retratar las emociones humanas más perturbadoras en su película Dogma Celebración, mete en esta ocasión el dedo en la llaga en un tema que sigue muy vigente: la falta de respeto a la presunción de inocencia y los linchamientos sociales y mediáticos. La estrategia del guión es dar al espectador una información adicional a la que tienen el resto de personajes; es decir, sabemos que Lucas no es culpable. Este recurso permite que la idea principal de la película quede explicitada desde el momento en el que la acusación se formula, y aunque en mi opinión se echa de menos algo de ambigüedad en ese sentido, aunque fuera simplemente para otorgar puntos de interés adicionales a la narración, sorprendentemente no termina suponiendo ninguna traba a la capacidad de la historia de captar los distintos puntos de vista.

De hecho, y aunque sea Lucas la conexión emocional más clara con el espectador, creo que Vinterberg es capaz de representar con la suficiente empatía las reacciones de confusión y desprecio casi espontáneas que surgen de todo esto, abordando el problema de la presunción de inocencia en una situación en la que, por cercanía con las víctimas, se es incapaz de conservar la objetividad. Este enfoque diferencia a ésta de otras tramas de falso culpable en la que esas perspectivas no quedan lo suficientemente bien reflejadas y le otorga un punto de interés adicional. Algunas de las mejores escenas de la obra apuntan en esa dirección, y permiten observar otros puntos de vista de una forma clara y bien expuesta sin dejar de centrarse en el sufrimiento de Lucas y la injusticia de su situación. Todo esto queda reflejado además en la construcción del personaje de Klara a lo largo de la historia, la niña supuestamente abusada por Lucas que en realidad se inventa el delito por una rabieta momentánea, sin ser consciente de las consecuencias de lo que dice e inicia casi sin quererlo una bola de nieve imparable. Vinterberg realiza una observación irónica de su imagen de inocencia infantil; es ésta la que le permite «engañar» a todos a su alrededor, y la que hace que un delito que nunca se cometió pase a condicionar de manera inequívoca las actuaciones y la forma de ser de muchos personajes a lo largo de la trama.

LC2

A pesar de sus cualidades narrativas, La caza no es una película redonda y en diversas ocasiones puede dar la sensación al espectador de que se aprietan las tuercas en exceso. Sin ir más lejos, el planteamiento inicial del problema que se realiza en la guardería resulta hasta dantesco, exagerado hasta límites que llegan a afectar a la credibilidad. La entrevista del psicólogo infantil a la niña supuestamente abusada resulta tan extrema y carente de tacto que raya en el absurdo, y posteriormente las acciones de la directora, escudándose en que sigue unos «protocolos de actuación» que no tienen el más mínimo sentido, suponen un empeoramiento de la situación brusco y poco creíble para Lucas, y creo que la cinta se habría beneficiado de retratar este proceso de una forma más calmada y gradual. Sin duda, sirve al propósito final de la misma y permite que el golpe emocional llegue con más intensidad, pero me parece un recurso algo tramposo.

En cualquier caso, el filme logra sobreponerse a sus carencias y trampas argumentales gracias a su enorme calidad cinematográfica, con un montaje muy destacable de escenas y planos perfectamente medidos en el tiempo que resaltan las emociones con una efectividad asombrosa, apoyándose además en un recital interpretativo impresionante. Mads Mikkelsen como Lucas se lleva el gato al agua. Su actuación logra captar a la perfección ese punto de confusión y pasividad que caracterizan a alguien que nunca se ha visto en una situación como ésta y no sabe cómo actuar, y el posterior in crescendo de desesperación y rencor hacia todos aquellos que le hacen la vida imposible, que se convierte en el principal atractivo de esta película, está retratado con la misma eficacia. Sin llegar a las cotas de excelencia de su protagonista, el nivel general de las actuaciones es muy alto, destacando especialmente la de Annika Wedderkopp, Klara en la película, con una interpretación impresionante para una niña de su edad.

A pesar de sus fallos, La caza sigue siendo sin duda uno de los alegatos más potentes, no ya en favor de la presunción de inocencia, sino contra el terror psicológico de verse señalado y destrozado en vida, que ha dado el cine. Y aunque tal vez no sea la mejor película centrada en el tema en cuestión, ni la más redonda,  la experiencia que supone es fascinante dentro de su dureza, conformando uno de los dramas más contundentes y memorables de esta década.

 

Crítica de Javier Abarca Lázaro

Enrique

Amante de la música y el buen cine. Me gustan las películas que cuentan una historia a través de pequeños detalles. Hay mil formas en las que un director expresa una idea; yo trato de averiguarlas para contártela.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *