Cine

Gone Girl

David Fincher

2014

Por -

Perdido me quedé al finalizar la película. No por lo complicado de la trama en sí, sino por las muchas lecturas y reflexiones que propone David Fincher en Gone Girl (Perdida). La historia puede parecer sencilla; una mujer desaparece sin dejar rastro, y su marido, por supuesto, llama a la policía, pero su aparente despreocupación al respecto empieza a levantar sospechas… Una historia aparentemente normal, pero nada más lejos de la realidad. Bien parece que haya dos películas en una; la primera, sin sorpresas, en la que te llegas a preguntar por qué se armó tanto revuelo con el film. La segunda, cuando se descubre el pastel, en la que comprendes por qué se armó el revuelo. Vayamos por partes.

Las dos caras de la presión mediática. Los medios pueden hundirte… o salvarte. Depende de cómo los uses. Es interesante ver cómo una persona que está siendo acosada por ellos puede utilizarlos en su propio beneficio. La clave es saber cómo actuar. Algo que está relacionado con otro de los puntos fuertes de la película: el postureo (para el que no lo sepa, consiste en citar a Proust en el bar delante de tus amigos para dártelas de cultureta, cuando en realidad lo conoces de haberlo leído en algún Tweet de quotes). En la película se carga contra los hipsters, a los que se les acusa de intentar mostrar una vida idílica que en la realidad no tienen. Huyendo de la etiqueta, creo que no nos es difícil pensar en gente cercana (nosotros no, por supuesto) cuya vida «cotidiana» en Facebook parece mucho mejor que la nuestra. Y como bien dice Amy (Rosamund Pike), a pesar de las falsas apariencias, en cierto modo nos gusta crear esa imagen de nosotros. Porque nos obliga a hacer cosas interesantes, a actuar de manera adecuada a la situación, a intentar mostrar lo mejor de nosotros mismos. Y, aunque cansa llevar una vida así, en cierto modo también nos reconforta. También esto es presión mediática, parte impuesta por nosotros mismos, parte por los demás. Hemos aprendido con el paso del tiempo a saber qué es lo que quieren -¿o esperan?- oír y ver los demás sobre nosotros, por lo que, volviendo al inicio de la reflexión, también hemos aprendido cómo actuar ante los ojos de los demás. Algo que tanto Amy como Nick (Ben Affleck), demuestran saber hacer con mucha soltura.

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Segundo punto, el elenco de actores. Tenemos a Neil Patrick Harris haciendo de Desi Collings, un secundario bastante difícil de interpretar. Transmite más por gestos y detalles que por extractos del diálogo, algo que siempre es difícil pero que Neil domina con facilidad, a pesar de que su personaje tiene más de una cara. Uno más del montón disfrazado de alguien especial, el diablo vestido de corderito. Nada queda artificial ni forzado en él. Rosamund Pike tampoco se queda atrás. Juega con la audiencia a su antojo, pasando de inocente a culpable, y vuelta a empezar, todas las veces que quiere. No nos deja adivinar lo que pasa por su cabeza, hasta que ya es tarde (que se lo digan a Nick). Ben Affleck nos recuerda que no sólo sabe dirigir, aunque su gran prueba de fuego será Batman, donde todo el mundo lo examinará con lupa. Se le tacha de plano, que no transmite, pero tiene mi voto de confianza. Me parece que criticarle por ser el elegido para ese papel es más por lo viral que se volvió la noticia que por razones de peso. Ya veremos si el tiempo me da la razón o me la quita.

Finalmente, hay que destacar los roles de cada personaje durante toda la peli. Los puestos de poder están ocupados por mujeres (la inspectora, la presentadora, y Amy), de las cuales dos nos dejan la impresión de manipuladoras. Los hombres se presentan dóciles. La muchedumbre que siempre rodea a estos casos mediáticos viene representado por el ayudante de la inspectora. Es alguien que se deja llevar por la ética del pueblo, juzgando sin pararse un momento a pensar de forma objetiva. El propio Nick, en palabras de Amy, se conviritió en quien ella quería que fuese. Claro está, también hay personajes que rompen estos roles. La inspectora, que es la voz de la razón durante la historia, y el abogado, que hace de héroe salvador dejando a un lado las manipulaciones creyéndose al momento la historia de Nick sin dudarlo (porque los tíos se apoyan entre ellos). Un halo de machismo que Fincher nos deja al intentar jugar con los juicios preestablecidos. Al contrario que otros puntos, en este no está del todo claro si el director hace una crítica la machismo o se le escapa de las manos. Aunque viendo su filmografía, personalmente apostaría por lo segundo.

Enrique

Amante de la música y el buen cine. Me gustan las películas que cuentan una historia a través de pequeños detalles. Hay mil formas en las que un director expresa una idea; yo trato de averiguarlas para contártela.

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