Cine

Ex_Machina

Alex Garland

2015

Por -

Quizás os suene el nombre Alex Garland. Escritor del best-seller The Beach, y guionista de éxitos como 28 días después o Sunshine. En este 2015, suma a su trabajo en el papel la dirección de una de las películas del año, Ex_Machina, donde el británico nos pide ayuda para comprobar si su máquina es capaz de pasar el test de Turing. Y es que, la máquina no sólo intentará demostrar al protagonita (Domhnall Gleeson) que de verdad es inteligente y no es un simple programa para mantener una conversación. Nosotros, el público, también haremos de jurado en la decisión final. Porque para demostrar tener conciencia de ti mismo y de la otra persona, has de saber ser empático, conversador, curioso… Y manipulador.

Para los que no conozcáis el test, en –muy- resumidas cuentas, es una prueba que ideó Alan Turing en la que un humano, tras una conversación con un sujeto (al que no puede ver), debe decidir si está hablando con otro humano o con una máquina. A simple vista, podría parecernos fácil pensar que un ordenador o robot podría hacerse pasar por una persona. Pero en una conversación surgen aspectos como la ironía o el sarcasmo, que requieren una consciencia por parte del receptor del mensaje. Es decir, el robot debe mostrar una inteligencia superior propia de humanos, no dedicarse simplemente a dar respuestas estereotipadas a ciertas frases o palabras que reconozca.

EM2

Nathan (Oscar Isaac), un programador millonario gracias a su motor de búsqueda de Internet, se encuentra aislado del mundo en su propio centro de investigación, creando una inteligencia artificial que supere el test de Turing. Caleb (Gleeson), trabajador de la empresa de Nathan, es seleccionado tras ganar un concurso para ayudarle en su proyecto. Su trabajo consistirá en mantener conversaciones con Eva (Alicia Vikander) el prototipo diseñado por Nathan.

Es una película de cámara, con un escenario cerrado, y cuatro actores. Dividida en actos, veremos las interacciones entre Eva y Caleb, y el lado oscuro de Nathan. La película gira en torno a dos grandes cuestiones: ¿De verdad podemos jugar a ser Dios, y controlar a nuestras creaciones? ¿Es posible enamorarnos de algo que no sea humano? Pensadlo. Creamos un robot, con forma humanoide. Le damos la apariencia del sexo que nos atrae, que en el caso de Caleb, el opuesto. La dotamos de inteligencia, y puede que incluso de consciencia. Y conforme pasan los días, la conversación fluye y nos volvemos más cercanos. Es una pregunta que Garland lanza a todos los espectadores. ¿Dónde está el límite? ¿Es posible para la máquina sentir el amor, o sólo sabe qué significa esa palabra?

Un guión cuidado y sin agujeros, con un ritmo muy bien llevado por parte del director británico, al que habrá que seguirle la pista en sus futuros trabajos. Más que acción o suspense, nos ofrece una propuesta reflexiva sobre preguntas de un futuro que parece próximo. Son muchas las referencias a los problemas derivados del tráfico de datos personales que sufrimos por parte de las redes sociales. Ex_Machina te atrapa y te hace protagonista de la historia. ¿En quién confiarás, en Eva, o en Nathan?

Enrique

Amante de la música y el buen cine. Me gustan las películas que cuentan una historia a través de pequeños detalles. Hay mil formas en las que un director expresa una idea; yo trato de averiguarlas para contártela.

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