Cine

Her

Spike Jonze

2013

Por -

¿Podemos llegar a enamorarnos de alguien a quién no hemos tocado o visto nunca? ¿Es sano hacerlo? Estas reflexiones son las propuestas por Spike Jonze en Her, donde Theodore (Joaquin Phoenix), decide adquirir un software con voz humana llamado Samantha (voz de Scarlett Johansson), del cual acaba enamorándose. Así escrito, parecería que estamos ante un sketch cómico, pero recordemos trabajos de Jonze; por ejemplo, Cómo ser John Malkovitc, donde las altas dosis de  originalidad nos deja una de esas películas que  nos puede hacer disfrutar mucho a pesar de su punto de partida disparatado.

HER

La cinta gira en torno a la idea del amor y la tecnología y su relación entre ambas. Estamos viviendo una época donde la tecnología es básica en las relaciones interpersonales, tanto para conocer gente nueva, como para mantener el contacto con la que ya conocemos. Desde tener conversaciones por WhatsApp, hasta conocer sus gustos en Facebook (lo cual no es cotilleo claro, es investigación), la tecnología y en especial las redes sociales están muy presentes en nuestro contactos sociales en el día a día. Pero, ¿cómo será dentro de varios años? Para Jonze existirán programas de ordenador que simulen la voz y personalidad de un humano. Si te paras a pensarlo, la idea es crear una persona que se adapte a cómo tú quieras que sea. Se acabó lo de «hay más peces en el mar», ya puedes personalizar a tu pareja a tu gusto: más elocuente, ingeniosa, habladora, culta,… Este punto es muy interesante, porque, ¿hasta qué punto sería esto un avance? Más bien parece una herramienta para que personas inseguras puedan sentirse cómodas y a salvo tras la fría pantalla del ordenador. Una forma de que no nos puedan romper el corazón, y nos ahorremos la larga búsqueda de LA pareja ideal. Sin embargo, para crecer como persona hay que pasar por placeres y sufrimientos: para poder valorar las cosas buenas primero hay que pasar por las malas. Esta comodidad de la que hablamos sería un atajo que nos ahorraría malos tragos, tan necesarios para madurar. Pero, aún con todo, esta visión futurista de las relaciones que vemos en la película, es a lo que parece que nos dirigimos en realidad.

La segunda idea que subyace en la película es la necesidad de que tu pareja llegue y te salve de todos tus problemas. Como crecer por ti mismo es difícil, necesitas a una persona que sea como -y haga todo lo que- tu quieras. Samantha, la tía perfecta que salva a Theodore, cumple todos sus deseos, y le ayuda a mejorar. Una gran conversadora, fiel amiga, buena terapeuta… Pudiera parecer que Jonze hace una película de estándares imposibles, pero no. Y es por ello por lo que la película es tan buena. La solución a nuestros problemas no está en que otra persona nos lo de todo hecho, sino en nosotros mismos, y esa es la tercera gran reflexión de la película. En un mundo donde podemos crear a la pareja perfecta, sigue habiendo discusiones. La perfección del otro no nos ayuda a nosotros mismos. Algo similar ocurría en Ruby Sparks, de Jonathan Dayton y Valerie Faris, donde un escritor crea de la nada a la chica de sus sueños. Y va más allá: puede cambiarla y hacer que sea como él quiera, en cualquier momento. Y en ambas, aún con el poder de dotar de perfección a la pareja, siempre sale algo mal. Es lo que pasa cuando en una relación prima el egoísmo de una de las partes, imponiendo sus gustos y preferencias, y exigiendo que sean satisfechas por la otra parte. De querer que otra persona solucione tus problemas y atienda tus necesidades. Que tu pareja te llene, no que te complemente. Craso error.
Estas tres reflexiones se mueven en una película con un apartado visual muy cuidado, y cuya banda sonora la ponen artistas como Arcade Fire, Karen O., o los propios Scarlett y Phoenix, en ‘The Moon Song’. Ambos actores se adaptan perfectamente a sus papeles. Joaquin, por su parte, nos convence de un Theodore angustiado, con miradas esquivas, pero con una personalidad dulce y elocuente. Johansson, sin aparecer ni un minuto en escena, nos convence de que es la perfección hecha mujer, siendo dulce, divertida, y sensual utilizando sólo la voz (esta es una de esas películas que merecen verse en VO, precisamente por esto).

No podemos decir que la de Her sea una historia realmente innovadora, puesto que el guión podemos verlo en muchas otras películas, como la anteriormente mencionada Ruby Sparks. Incluso la evolución de la pareja es la normal en casi muchas películas de amor. Lo destacable es su relación con las nuevas tecnologías, con una historia que bien podría darse en alguien normal en un futuro quizás no tan lejano. La tecnología no sólo es una herramienta para acercarnos, sino en parte para aislarnos. En ese mundo alternativo o futuro, las personas viven unas apartadas de las otras, sin entrar en contacto real, estableciendo contacto sólo con realidades virtuales realistas, pero no reales. El protagonista representa una soledad que es extrapolable a cualquier época y circunstancia. La soledad de saberse sólo porque a nadie le importa si lo estás. La soledad impuesta por una sociedad extremadamente individualista. De ahí nace la necesidad de acudir a la tecnología. De buscar en el realismo, algo de realidad.

Enrique

Amante de la música y el buen cine. Me gustan las películas que cuentan una historia a través de pequeños detalles. Hay mil formas en las que un director expresa una idea; yo trato de averiguarlas para contártela.

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