Cine

Amour

Michael Haneke

2012

Por -

– It’s beautiful.

+ What?

– Life. So long.

¿Cómo desmuestra una pareja que se quiere de verdad? Depende de a quién le preguntes, la respuesta será distinta. Seguro que muchos conocéis a parejas que expresan lo bien que están subiendo diariamente una media de treinta y siete fotos juntos al Facebook. Otros piensan que la mayor demostración posible es dándose el “Sí, quiero” en el altar. Michael Haneke nos contesta a la pregunta con su película Amour, donde nos muestra la vida cotidiana de una pareja de ancianos, y los problemas a los que se enfrentan. Una película que no hizo mucho ruido en su estreno, pero que puede llegar a hacerte reconsiderar muchas cosas sobre un concepto siempre tan complejo como es el amor.

La gran virtud y el mayor defecto de Amour es el mismo: tienes que meterte de lleno en la película, ser parte del día a día de Anne y Georges. Si lo consigues, vivirás una gran experiencia. Dolorosa, pero muy enriquecedora. Si no, te pasarás dos horas delante de la pantalla esperando a que ocurra algo sorprendente.

Por supuesto, Haneke nos ayuda a lo primero. Por toda la cinta abundan planos de cámara fija, sin seguir la acción. Es como si fuéramos nosotros, observando quietos en un rincón lo que va pasando. Los actores pueden salir de escena e ir a otras habitaciones mientras hablan entre ellos, dejándote a ti en el salón, escuchándolos desde lejos. Quizás por esto la película no te mete en la historia por sí misma, sino que tienes que dedicarle empatía.

La química que exige el guión para los dos protagonistas es algo difícil de crear, pero tanto Emmanuelle Riva (Anne) como Jean-Louis Trintignant (Georges) consiguen plasmarlo. Anne, por su parte, se encuentra la mayor parte del tiempo desorientada y confundida, pero se ve cómo sobrelleva las crisis que va sufriendo cuando su marido la apoya y la calma. Por otro lado, Georges realiza un ejercicio muy duro de paciencia y constancia. Estás viendo morir a la que ha sido tu pareja durante tanto tiempo, poco a poco, y no puedes hacer nada por impedirlo. Es el curso natural de la vida. Anne cada vez es menos ella misma, y Georges cada vez se encuentra más solo ante todo lo que ocurre.

Y es que el título no podía ser más claro: Amour. Pero no amor bonito Disney, en el que todo saldrá bien si lo deseas con fuerza. Amor crudo, sincero. Amor que se demuestra en situaciones difíciles. Amor de verdad. Antes de sufrir el ataque, vemos a Anne y Georges jugando a flirtearse como si se acabaran de conocer. Van a la ópera, se cuentan historias mientras comen. Después del ataque, todo su mundo cambia, excepto su relación. Y el modo de afrontarlo no es fácil: Anne le hace prometer a Georges que no le llevará a ningún hospital. Lo que tenga que pasar, pasará. Esta carga sobre la espalda del marido se va haciendo cada vez más y más grande, conforme su mujer va perdiendo la integridad poco a poco.

Como he dicho al principio, si te interesas por la vida de esta pareja, si de verdad te metes en la película y formas parte de su día a día, Amour te aportará una gran experiencia. Es una película para volver a ver cuando necesitamos buscar serenidad en nosotros mismos.

 

Enrique

Amante de la música y el buen cine. Me gustan las películas que cuentan una historia a través de pequeños detalles. Hay mil formas en las que un director expresa una idea; yo trato de averiguarlas para contártela.

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