Especial

Resumimos la electrónica llegada en 2015

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Aunque huérfano de obras maestras, 2015 ha sido, como decía la cinta de  Ridley Scott, “un buen año” que nos ha dejado un buen puñado de razones para seguir afirmando que la electrónica –en su sentido más amplio- goza de una salud envidiable y que, más que nunca, abraza y contagia a otros géneros.

En el podio -y dándose codazos- comparten laureles los trabajos de Levon Vincent (Novel Sound), Holly Herndon Plattform (Rvng) y George Fitzgerald Fading love (Domino); tres obras que combinan clasicismo y experimentación, pero que, más allá de estilos y etiquetas, muestran a tres creadores tocados por las musas.

Unos peldaños más abajo nos encontramos con los esperadísimos debuts de Julio Bashmore Knockin´ boots (Broadwalk) y el capo de Eglo, Floating Points Aelenia (Luaka bop); el primero mantiene –y defiende- el discurso house como uno de los más interesantes de estos doce meses, mientras que Sam Shepherd nos regala cuarenta minutos de electrónica maridada con jazz remitiéndonos al formidable trabajo de Flying Lotus del año pasado.

Podemos decir que ha sido un año ecléctico donde prácticamente cualquier estilo amparado bajo el paraguas electrónico nos ha dado grandes alegrías.

Los géneros más tradicionales enseñaban cartas con el techno de Scuba Claustrophobia (Hotflush), el house de Fort Romeau Insides (Ghostly) o el IDM de Hudson Mohawke Lantern (Warp). Paralelamente,  en las cocinas del sur de Londres seguían defendiendo los restos del dubstep con las interesantes aportaciones de Pearson Sound (Hessle Audio), la dupla de Mumdance & Logos  Proto (Tectonic) o el regreso del pope Shackleton con su Deliverance series en su sello Woe to the septic heart.

Por su parte, los otros centros tradicionales: Chicago y Berlín, mostraban su buena forma con el footwork de Jlin “Dark energy” (Planet Mu), recogiendo el legado del difunto Dj Rashad o el techno industrial de Container Lp (Spectrum spools), a reproducir junto al alias más exitoso de Dominic Fernow, Prurient, cuyo Frozen niagara falls (Profound lore) es pura ponzoña sonora.

Tampoco faltan a la cita anual francotiradores de difícil etiqueta como Oneohtrix Point never Garden of delete, quizás de las pocas dianas de  Warp en este año, el ambient orgánico de Fennesz y King Midas Sound Editions 1 en el sello austriaco Mego o las filigranas del siempre interesante label Ghost Box , que a parte de soplar diez velas, publicó el nuevo largo de The Advisory circle: From out here.

En otras latitudes más hedonistas, no podríamos dejar de recomendar el divertido debut de Shamir Ratchet (Xl), el gran (dísimo) retorno de The Chemical Brothers Born in the echoes (Astralwerks), el más que defendible segundo largo de Disclosure Caracal (Island)  o el inclasificable proyecto de Samuel Long, Sophie, que con Product (Numbers) copa  los charts de medio mundo. Mención especial para el largamente esperado debut de Jamie xx, In colour (Xl), auténtico revoltijo y cajón de sastre que aglutina las principales tendencias dance de los últimos veinte años, y aunque lo mejor ya lo habíamos escuchado, añade un puñado de canciones para seguir engordando el mito.

No podíamos acabar este repaso sin mencionar algunas decepciones. En este caso, las collejas se reparten entre el soso comeback de Kode9 Nothing (Hyperdub), el rácano Morning/Evening (Text) de Four Tet que nos dejó con ganas de mas (y mejor) y las sesiones enlatadas de Dj Koze y Actress, ambas en la popular serie Dj Kicks de K7; la primera, por su falta de gracia y poco acierto al hilvanar diferentes estilos y la segunda porque, aparte de editarse en el momento erróneo y no colmar las (enormes) expectativas que teníamos depositadas en él.

A pesar de todo, y sin obras fundacionales ( la sombra de Burial  es aún larga) y a falta de un nuevo género interesante per se (absténgase los refritos) podemos decir que sí, que ha sido un buen año.

Ruben
Ruben

Oriundo de La Línea pero barcelonés de adopción, melómano de pro, se debate entre su amor por la electrónica y el pop, asiduo a cualquier sarao música y a dejarse las yemas de los dedos en cubetas de segunda mano. Odia la palabra hipster y la gente que no calla en los conciertos.

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