Especial

Los mejores discos internacionales (15 al 1)

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Llega uno de los momentos más esperados del año. Ya tenemos listas nuestras posiciones más altas dentro de la elección de los mejores discos internacionales, encontrándonos con una gran variedad estilística que refleja en la mayor medida de lo posible los gustos de las personas que participan en la redacción. Como podréis comprobar en unos instantes, el 2017 parece que ha sido el año de los grandes regresos, encontrándonos con bandas que hacían mucho tiempo que no publicaban nuevas referencias como LCD Soundsystem o más claramente Slowdive, colándose ambos entre las primeras posiciones. También seguramente sea el momento para revindicar dos debuts que sobresale por encima del resto como es el caso de Cigarettes After Sex, sin lugar a dudas el fenómeno del año y el único primer LP publicado por un artista que logra colarse en nuestras posiciones más altas. Sin más preámbulos os dejamos con la recta final de nuestro resumen musical del año.

15

Hot Thoughts

Spoon

Intratables, disco a disco, a los tejanos se le queda corta la etiqueta de “secreto mejor guardado del indie” porque suyas son una de las carreras más coherentes y defendible de los últimos veinte años. En su último trabajo meten sitares y pespuntes electrónicos, arramblan con el soul pop de la Motown y encima sus guitarras enseñan los dientes, todo ello en un ejercicio bien planeado y mejor ejecutado, engordando su playlist con temazos de la talla de 'Do I Have To Talk You Into It', 'I Ain´t the One' o 'Can I Sit Next to You', siguientes perlas de un rosario inmaculado.

Este último trabajo supone también la vuelta al sello que los vio nacer, Matador, y retoma su cara más colorida y brillante, aquella que arrancó aplausos a la crítica en su majestuoso “Ga ga ga ga ga“ (Merge, 2017), y para la ocasión la banda se deja seducir por las bondades del mago productor Dave Fridmann, quien dirige y ejecuta uno de los discos que trasciende etiquetas y suma seguidores.

14

Painted Ruins

Grizzly Bear

Se tomaron su tiempo después de que Shields los confirmase como unos de los nombres con más tirón popular del panorama alternativo, pero ha merecido la pena. Painted Ruins nos ofrece a unos Grizzly Bear desolados, ya sin tiempo para desgañitarse en la épica folky de sus anteriores discos y que prefieren hundirse en la miseria post-punk de “Mourning Sound” o en el art rock camaleónico de “Three Rings”. Sin ser lo más destacable que han hecho, Painted Ruins es un más que notable álbum de uno de los grupos clave del pop alternativo del siglo XXI.

13

Turn On the Lights

Julien Baker

Resulta increíble comprobar la meteórica carrera de Julien Baker y todo lo que ha logrado con apenas 22 años. Reflejando una personalidad introvertida fuera del escenario, pero totalmente comprometida con todas las cosas en las que cree una vez nos ofrece su voz, la norteamericana se ha ganado con creces en un par de años ser considerada como una artista que marca distancias y mira directamente a los clásicos. Su serenidad y al mismo tiempo su desnudez emocional, resaltan en cada uno de los temas de este segundo LP, diferenciándose del primero en unos acabados mucho más precisos que sin embargo no opacan el encanto por lo recogido de sus canciones. La transición entre los discos no ha llevado asociadas nuevas coordenadas musicales, sino más bien un proceso de maduración personal que se transfiere a una confianza total en la voz de Julien junto con un domino mucho más preciso de la guitarra eléctrica. Pasajes como ‘Shadowboxing’ ejemplifican muy bien el desarrollo de una capacidad para llenar de forma armoniosa los temas con un mínimo número de elementos.

12

Cigarettes After Sex

Cigarettes After Sex

Tomando como ariete la desazón de Red House Painters, Greg González se saca de la manga uno de los debuts más recordados de la temporada, validando la ristra de eps que los habían puesto en boca de la blogosfera.

Su ópera prima nos habla de camas con la silueta recortada sobre la sábana aún caliente “Think I like you best when you're just with me and no one else...”, nos susurra González en los primeros minutos de “K”; nos invita a releer a Vicente Aleixandre cuando el amor, si no hiere, no es amor, porque al menos la herida nos recordó que alguna vez estuvo ella, como asegura en “I will gladly break my heart for you”. Es un disco de puertas medio abiertas –por si ella vuelve- , y postales en blanco y negro, nocturno, alrededor del amor, como un accidente, un encuentro con la casualidad, siempre conjugado en pretérito y en primera persona, con su huella como única compañía, con su perfume aún impreso en el cuello.

Por otra parte, el sexo se nos presenta como algo que nos redime y nos destruye a la vez, es un sexo lúbrico, de polvos y nicotina, del difícil momento del “día después”, cuando las luces se encienden y la música calla, cuando la desnudez resulta incómoda aunque hace una horas le invitaras a sexo oral :“you are The patron saint of sucking cock”, sentencia González en 'Young And Dumb'.

Habrá quien le reproche cierta planitud en su propuesta y que abuse del hilo conductor a lo largo de todo el minutaje -¿disco conceptual sobre el amor y sus filias?- pero es innegable que estamos ante uno de los coitos más placenteros de todo 2017.

11

Slowdive

Slowdive

Cuando una banda se reúne después de 22 años con la finalidad de lograr un nuevo trabajo, siempre nos queda cierta reticencia acerca de cuál puede ser el resultado. Esto es lo que nos ocurrió cuando Slowdive anunciaron nuevo disco después de tantos años, pero sin embargo todas las dudas quedaron despejadas cuando lo pudimos escuchar al completo. Seguramente el reencuentro de los británicos en el estudio es el mejor regreso de estas características en la historia de la música contemporánea, atreviéndonos a decir que incluso han mejorado alguna de sus referencias anteriores. En esta nueva entrega nos encontramos con una formación de lo más inspirada, haciendo gala de los tiempos lentos y profundos con los que hace ya unas décadas conmovieron a toda una generación. Su capacidad para lograr ambientes recogidos, donde el ruido más dulce hace lo demás, parece realmente inagotable, dejándonos momentos donde parece imposible no romper a llorar como bien ocurre en ‘No Longer Making Time’.

10

The Ooz

King Krule

Archy Marshall ha retomado su proyecto más sonado con un segundo LP donde explota más que nunca sus virtudes. En esta nueva entrega el músico parece ser consciente de lo bien que sienta la agresividad a sus canciones. Acompañado por una gran banda como son Horsey, el joven británico da rienda suelta a un particular mundo repleto de detalles jazzísticos, momentos de improvisación y unas bases que por momentos beben del hip hop más callejero. Todo ello da como resultado un trabajo redondo, de una duración que podría haber dado cabida incluso hasta un doble LP, pero que sirve para reflejar muy bien todas las posibilidades de su inventiva, como es el caso de adentrarse en un ambiente más caótico y Lo-Fi como en sus inicios, logrando temas tan impactantes como ‘Vidual’. En definitiva, un trabajo que muestra a un músico que no sabemos aún todo lo que es capaz de crecer en los próximos años porque ya es un auténtico prodigio en lo suyo.

9

Pure Comedy

Father John Misty

Joshua Tillman ha regresado en plena forma, en buena parte gracias a la inercia proporcionada por la larga gira de presentación de I Love You, Honeybear, que supuso definitivamente su confirmación como artista total. Por ello en este Pure Comedy nos vamos a encontrar una vez más al músico en su estado de gracia, reflejando todo su histrionismo y capacidad para reflejar situaciones desalentadoras de la mejor forma posible. Poniendo en jaque una vez más ciertas conductas del mundo moderno, este trabajo cuenta con la amalgama perfecta de arreglos materializados por todo lo alto a través de cuerdas que van y vienen, sin perder el sentido clásico de sus composiciones. Así es como temas del corte a ‘Total Entertainment Forever’ suenan de lo más espléndidos, haciéndonos ver que todo lo bueno logrado en su anterior trabajo no fue un espejismo. Un estilo inconfundible con el que arrasar tanto en su versión de estudio como en directo, creando como bien es debido todo tipo de opiniones.

8

DAMN

Kendrick Lamar

Después del excelentísimo How to Pimp a Butterfly, donde Kendrick Lamar mezcló de manera exitosa y elegante distintos géneros pasando por el jazz, funk y el rap, el de Compton vuelve esta vez con un álbum más “old school”, un poco más cercano a lo comercial y también visceral. No por eso, Lamar deja de narrar magníficas historias, a veces incluso autobiográficas, como en el caso de ‘DUCKWORTH’, último apellido del artista que abandonó cuando empezó a actuar. En este disco, lo encontramos dispuesto a encadenar rápidamente versos endiablados como en ‘DNA’, y también a mostrarnos una nueva faceta algo irónica y reivindicativa con ‘HUMBLE.’

7

Melodrama

Lorde

El EMOTION de 2017. Como la mitad de estrellas de pop del planeta, Lorde decidió juntarse con Jack Antonoff en Melodrama, consiguiendo lo que se le atragantó a muchas otras artistas de su calibre recientemente: crear un disco pegadizo e inmediato que a su vez contiene decenas de capas y de detalles por desentrañar. Mezclando canciones que podrían haber aparecido en un disco de Frank Ocean perfectamente ('The Louvre') con otras que olían a hit a kilómetros ('Green Light', 'Supercut'), Melodrama ha convencido tanto a los fans y oyentes casuales como a prácticamente toda la crítica.

6

Crack-Up

Fleet Foxes

La espera ha sido larga, pero ha valido la pena. El regreso de Fleet Foxes es difícil de describir, es un disco tan completo como complejo, cargado de momentos culminantes y momentos de reflexión, de subidas y de bajadas, destacando tanto en el ámbito instrumental y como en el lírico, donde podemos disfrutar como viene siendo habitual de letras de lo más trabajadas. "Crack-Up" nos demuestra que es un trabajo que ha sido bien estudiado, quizás no demasiado fácil o accesible en su primera escucha, puesto que hay temas con más de ocho minutos de duración, pero muy placentero en su conjunto tras varias. Destacan muchas pistas, entre ellas ‘On Another Ocean (January / June)’, ‘If You Need To, Keep Time On Me’ y la curiosa ‘Cassius-‘ donde podemos ver como Robin Pecknold y compañía aportan algo de electrónica a su magia con un excelente resultado.

5

A Deeper Understanding

The War On Drugs

Adam Granduciel sigue creciendo su proyecto más personal, logrando un trabajo muy grandilocuente por momentos pero que mantiene la marca personal que ha ido forjando a lo largo de todos estos años. Apostando por un sonido continuista pero que en esta ocasión quizás encuentra el punto perfecto para recrearse, este A Deeper Understanding incide en los tiempos progresivos y en esos ambientes que parecen de lo más compungidos pero que acaban por tornarse liberadores. A través de este buen pulso para describir etapas vitales a modo de estaciones, Adam no deja escapar la ocasión de volverse a escapar hacia pasajes más trepidantes como los presentes en su debut Wagonwheel Blues, encontrándonos en ‘Nothing to Find’ ese carácter que por momentos se vuelve hasta punzante e incisivo. Elementos que aportan aún más brío a un trabajo que resulta de lo más completo.

4

I See You

The XX

The XX han regresado con un álbum que a muchos ha sorprendido por haber dejado atrás aquel minimalismo tan encantador que los personalizaba. Sin embargo, a veces un cambio también es de agradecer. En ‘I See You’ nos encontramos con un trabajo claramente influenciado por el miembro de la banda y dj Jamie XX, que ha aportado el punto electrónico a la esencia de The XX, dejándonos temas mucho más bailables. El trío ha optado por pistas mucho más optimistas, con letras más coloristas y ritmos mucho más accesibles para aquellos que aún no habían caído rendidos a los pies de los británicos. Cabe destacar canciones como ‘Lips’, ‘I Dare You’, ‘Say Something Loving’ o ‘Performance’, siendo ésta la más personal y cercana a su estilo, escrita completamente por Romy.

3

City Music

Kevin Morby

Kevin Morby regresa con otro impecable trabajo donde lograr romper con la nostalgia sumergiéndose de lleno en todos aquellos recuerdos obtenidas de las grandes ciudades. Un disco más vitalista que en anteriores ocasiones y que pone de manifiesto una vez más su figura como uno de los mayores y más inconfundibles clásicos contemporáneos. En este City Music podríamos decir que el músico juega en cierta medida con la misma baraja, completando el perfecto espectro temático que lo ha llevado desde sus orígenes con Woods y The Babies hasta alcanzar esta gran carrera en solitario. Este no es el primer trabajo en el que Kevin encuentra inspiración en las grandes urbes, ya que su debut Harlem River también sostenía los recuerdos vividos en la ciudad de Nueva York, estando en aquel entonces ante un gran manto de nostalgia por tiempos recientes. La gran diferencia es que esos eran los primeros compases en solitario del músico, encontrándose marcados por los vaivenes de vivir por primera vez solo junto a todos los efectos que tiene sumergirse en una gran ciudad.

2

American Dream

LCD Soundsystem

El que probablemente fuese el regreso más esperado del año no ha decepcionado. El último álbum de James Murphy y compañía contiene todos los registros habituales del grupo, desde el revisionismo narcisista de los ochenta en 'tonite' hasta ese vals melancólico que es 'american dream'. Ya demasiado talludito como para celebrar los desfases de la juventud, Murphy coge el sonido característico del grupo y lo traslada a un terreno más cercano a las inquietudes de un hombre de cuarenta y tantos años, que tiene que lidiar tanto con la pérdida de amigos cercanos ('how do you sleep?') como con la de sus héroes ('black screen'). Afortunadamente, la música suena mucho mejor que el concepto en papel.

1

Sleep Well Beast

The National

Con permiso de “Boxer”, The National continúan estando en un estado perpetuo de gracia en sus últimos tres trabajos, demostrando que se manejan mejor que nadie dentro de la categoría de “drama cuarentón”. Posiblemente pocos trabajos de este año expongan de manera tan fiel el zeitgeist actual; planea en todo el minutaje un tono sombrío y preocupante, con unas letras impregnadas del triunfo de Trump “I better cut this off /don’t wanna fuck up the place”, afirma en 'Walk it back'; o problemas propios de la mediana edad como el plantearse tener hijos o decidir romper una relación, e incluso alguna alusión a las drogas blandas como vía de escape a los problemas cotidianos “Keep the weed next to the bed/and light the wall”, narra en uno de los momentos más rockeros del álbum, 'Turtleneck'.

Musicalmente revalidan y expanden todos los aciertos de sus anteriores trabajos, fiel a su rock de combustión lenta, incluso lo expedientan en la enérgica 'The day I Die' e incluyen guiños electrónicos, arreglos orquestales y pianos que conviven perfectamente en canciones tan maravillosas como la que da nombre al disco, 'Sleep Well Beast', una nana arrullada bajo una manta de beats o la coda final de “I´ll destroy you”, con esa batería embravecida que cabalga prieta a la orquesta.

El séptimo trabajo de Matt Berninger y los hermanos Devendorff –convengamos como miembro en la sombra, la esposa de Berninger, Carin Besser- atesora las cualidades de las grandes obras: fiel exponente de un momento concreto y a la vez la atemporalidad propia de un trabajo superlativo en el que el presente y futuro corren por los surco de sus doce canciones.

Redacción Mindies
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Los miembros de la redacción de Mindies amamos la música por encima de todas las cosas.

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