Especial

Los discos internacionales más destacados de la década

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Resulta de lo más bonito tratar de condensar estos últimos diez años en una sola lista, encontrándonos en el apartado internacional una nueva catarata de recuerdos asociados a discos ya imborrables a estas alturas. Coincidiendo de lleno con la etapa en la que esta web musical comenzó a andar, a lo largo de estos días hemos podido volver a revivir sensaciones y anécdotas que se encontraban un tanto escondidas en nosotros. Todo ello ha servido una vez más para ser conscientes de la importancia de la música en nuestras vidas, más en concreto destacando para la ocasión aquellos trabajos que nos marcaron de una forma totalmente especial.

Siendo conscientes una vez más que al final todo tipo de selección y categorización musical no es más que un ejercicio subjetivo, hemos tratado de recopilar los discos internacionales que creemos que mejor definen la trayectoria musical de los miembros actuales de la web. Buscando en todo momento ser certeros a la hora de valorar el peso específico e influencias en la historia musical más reciente, estos son nuestros elegidos, esperando que podáis volver a reencontraros con alguna pequeña joya un tanto olvidada a estas alturas.

50

Wakin’ on a Pretty Daze (Matador, 2013)

Kurt Vile

Con esta oda a la melancolía ‘etiquetaríamos’ este álbum en el que el artista se mantiene muy fiel a su estilo donde cabe el predominio de unas bellas guitarras en la eterna búsqueda y experimentación tonal, buscando el camino hasta conseguir remover algo en tu cabeza; que quizás, ni te habías planteado que estaba allí. Gran parte de las canciones del LP son de larga duración (entre 6 y 10 minutos), dejando a tu mente espacio para fluir entre los profundos bucles instrumentales creados por el artista, dándole a todo un matiz y una atmósfera relajada en la que a veces no llegas a distinguir el final de un tema con el inicio del siguiente, dejándote llevar por la crítica y perezosa voz de Kurt. Un álbum perfecto para esos días de retrospección interna. Judit

49

Singles (4AD, 2014)

Future Islands

La veteranía de Future Islands salió a relucir más que nunca en Singles, el que sin lugar a dudas ha sido el disco cumbre de su carrera. A través del carismático Samuel T. Herring, la banda puso todo el corazón en unos temas con su punto de baile elegante, dando rienda suelta en todo momento a un sentimiento amoroso desbocado. Con las precisas dosis sintéticas que no ocultaban un enorme trabajo en la línea melódica, el título del disco no puede hacer más justicia a su contenido. Siendo conscientes en todo momento de lo necesario que es dar también importancia a los medios tempos, la parte final del trabajo es toda una oda a esa necesidad de bailar por encima de todo, entendiendo de lleno los motivos que los empujaron hacia la composición de este trabajo. Noé

48

Allelujah! Don't Bend! Ascend! (Constellation Records, 2012)

Godspeed You! Black Emperor

Después del hiato de 10 años que GYBE se tomaron, muchas eran las expectativas puestas en el nuevo disco de la banda. Y no defraudaron. El álbum, compuesto por dos canciones de 20 minutos y dos drones, te trasladará al Oriente Medio, y te dejará con cierto regusto a crítica política y social. Y es que el disco, más allá de verlo como 4 canciones, se ha de entender como una composición con diferentes movimientos, al estilo piezas clásicas. Y es en este ámbito donde Godspeed You brillan. Saben mezclar perfectamente post-rock y experimental con la música más orquestal. Pueden crear un paisaje sonoro de lo más cinematográfico con solo drones, manteniéndote en tensión, para acto seguido elevarte moralmente con bellas melodías y acabar con un muro de sonido más rock que dará rienda suelta a tus emociones. Michel

47

Holy Fire (Warner, 2013)

Foals

Un álbum que marcó un antes y un después en el estilo personal de la banda, siempre con su sello muy propio. Cada uno de los temas de este, transmite un sentimiento, ya sea alegría o tristeza, pero cada canción te llega de una forma que solo Foals podría conseguir. En este álbum, Yannis Philippakis consigue pasar de unos falsetes perfectos a unos rasgados crudos con una facilidad y una fluidez digna de los mejores artistas. Además, su indie rock incluye una batería contundente, muchos samplers y, sin duda, unos delays en las guitarras que dan intensidad y contorno a las melodías. Sin duda, los temas que encontraremos son aptos para cerrar los ojos y dejar volar la imaginación. Judit

46

And the Pioneer Saboteurs (Full Time Hobby, 2010)

Micah P. Hinson

El tormentoso artista norteamericano ya había calado hondo en nuestro país gracias a sus trabajos anteriores, llegando la confirmación total con este And the Pioneer Saboteurs. Sabiendo cómo la figura de cantautor folk cada vez quedaba más relegada al pasado, en esta ocasión decidió dar entrada a momentos más aguerridos y cargados de esa cara de la canción americana más díscola. Todo ello lo llevó a conseguir un disco de lo más completo, ejecutado de una forma en la que es capaz de purgar todos sus males a base de una entrega total. De esta forma alimentó una vez más su figura de artista maldito sin dejar pasar la oportunidad de demostrar cómo su vida personal también había cambiado mucho en los últimos tiempos. Noé

45

Belong (Slumberland, 2011)

The Pains of Being Pure At Heart

La banda neoyorkina tuvo la difícil tarea de intentar acercarse al altísimo nivel logrado en uno de los debuts de shoegaze pop más impresionantes de todos los tiempos, respondiendo de buena forma con un Belong que con el paso del tiempo ha ido ocupando el lugar que se merece. A pesar de lo eclipsado que resultó por el lanzamiento anterior, Kip Berman y compañía volvieron a enseñar los dientes en torno a esas canciones que escapan a la adolescencia pero que siguen ahondando en esas historias de amores rotos, frustración y oportunidades perdidas de la mejor forma posible. Acentuando en esta ocasión más que nunca la cara que huía del ruido, también supieron brillar en su apartado más sereno. Noé

44

Arabia Mountain (Vice Records, 2011)

Black Lips

Los de Atalanta siempre han sido la banda garagera por excelencia de los Estados Unidos, yendo siempre al límite tanto en su forma de vida como en sus directos. Aunque Arabia Mountain no recoja sus momentos más turbulentos y desenfrenados, seguramente sea el disco en el que mejor demostraron como apretando ligeramente el freno también podían seguir siendo igual de arrolladores. Haciendo relucir su cara más popera, algunos de sus hits más inolvidables como ‘Family Tree’, ‘Raw Meat’ o ‘New Direction’ responden muy bien a esa vocación del grupo por liberar todo lo que hay en su interior. Todo esto ocurrió sin perder su característica capa polvorienta y desafiante con la que marcar una vez más las diferencias. Noé

43

The Seer (Young God, 2012)

Swans

Lo diré de entrada: este no es un disco para todos los públicos. Y seguramente la primera vez que lo escuches no te va a gustar. Pensarás que es un disco oscuro. No entenderás que una canción se extienda por 30 minutos, menos cuando 10 de ellos se lo han pasado repitiendo un riff o cuando solo puedas escuchar diferentes drones. Pero si te dejas llevar, si entregas tu alma a Michael Gira, él te guiará por un experiencia inigualable. Con cada escucha podrás encontrar nuevas sutilezas. Los riffs ya no serán todos iguales. Los drones ya no serán ruido sin más: se convertirán en melodías que crearán una atmósfera tan perturbadora y retorcida que te transportará al mismo infierno. Y solo entonces un muro de sonido que te atravesará, dejándote inconsciente. Pero esta vez la melodía que te vuelve a dejar respirar será más dulce. Habrás vuelto a nacer. Michel

42

Oshin (Captured Tracks, 2012)

DIIV

En su LP debut la banda liderada por Zachary Cole Smith encontró un camino de lo más atractivo para unir una vertiente de oscuro dream pop con la cara misteriosa que se puede sacar al shoegaze. El resultado obtenido no pudo ser de lo más satisfactorio para todos aquellos fans de las melodías de guitarras y voces sumergidas junto con una invitación a un lado tan extraño como evasivo. A todo esto tenemos que unirle momentos tan afilados y con ese cierto punto de agonía como bien refleja ‘Doused’, una canción que pone los pelos de punta pese al paso de los años. En definitiva, un debut muy acorde a los tiempos que corrían por Captured Tracks y que los catapultó de forma inmediata a ser una banda de culto inmediato. Noé

41

Father, Son, Holy Ghost (Fantasy Trashcan, 2011)

Girls

Las canciones de Chris Owens siempre lo han tenido todo para arroparte en esos días en los que no te apetece nada y no sabes muy bien cómo te encuentras. La diferencia es que en este trabajo también reflejó una cara también muy vitalista que poco a poco se acababa perdiendo entre los numerosos problemas que por aquel entonces asolaban al norteamericano. En un disco tan redondo como este, la serenidad recogida de la canción americana afloró en temas de amor como ‘Saying I Love You’, todo ello recubierto de esa capa en la que parece que la felicidad nunca resulta plena. Buena muestra de ello se hacía presente en cada uno de los acorde de ‘Just a Song’ sacando a la luz la enorme sensibilidad de Chris para reflejar todos esos sentimientos extraños que no sabemos cómo encajar. Noé

40

Put your back N 2 it (Matador, 2012)

Perfume Genius

Perfume Genius es uno de esos artistas que te abren su corazón sin tener ningún temor. Sus letras son directas y en muchas ocasiones dolorosas, puede que uno no entienda al ciento por cien qué es lo que quiere decirnos, pero de una manera u otra acabamos comprendiendo su angustia. Put Your Back N 2 It es el segundo álbum que Mike Hadreas publicó y sus melodías seguían siendo tan delicadas como las del primer disco. El sonido Lo-fi, su voz, muchas veces casi rota, a punto de romper a llorar, su característico reverb, el simple acompañamiento de piano y algún que otro coro hacen que sientas todas las emociones que el cantante está sintiendo. Posiblemente la belleza de este trabajo recae precisamente en su ‘simpleza’, desnudando las melodías dejando el tiempo necesario al oyente para que absorba aquel terrible sentimiento de tristeza y soledad que Hadreas transmite de manera magnífica, sin tener que embellecer o adornar nada. Elisabeth

39

Woman (Polydor Records, 2013)

Rhye

La primera vez que uno escucha Woman se siente atraído por la ambigua voz de su cantante Mike Milosh, quien delicado pero insinuante nos adentra en una atmósfera de lo más sensual. Las melodías marcadas por su delicadeza y suavidad se ven reforzadas por instrumentos como el violín o el bajo que insinuantes nos invitan a bailar los temas que se mueve de manera exquisita entre el R&B, el soul y la electrónica más minimalista. El álbum debut de Rhye es tan atrayente como sexy, simplemente las tres primeras canciones ‘Open’, ‘The Fall’ y ‘Last Dance’ ya son suficiente para atrapar al oyente que querrá seguir bebiendo de este nuevo elixir tan placentero. Elisabeth

38

An Awesome Wave (Infectious Music, 2012)

Alt-J

Los británicos marcaron desde el inicio de su debut la pauta para adentrarnos de lleno en un apartado absorbente que redefinía el pop a partir de elementos no muy clásicos en el género. Canciones entre segmentos a capela y de guitarra acústica. Una combinación que podría parecer arriesgada, pero sin duda, Alt-J consiguió que funcionara. Claramente, un álbum con un aspecto experimental, muchos arpeos sinuosos, efectos de modulación y delay y, por último, una voz característica que prácticamente es la marca distintiva de la banda. Por ello, su particular y distintivo estilo dio una pincelada de carisma a la escena musical y, por ende, merece estar en su posición. Judit

37

AM (Domino, 2013)

Arctic Monkeys

Probablemente, una de las apuestas más clásicas de la década. Un carismático Alex Turner con su banda, con magníficas letras y composiciones que, sin duda, conoce todo el mundo. Ritmos enérgicos y algo oscuros al mismo tiempo que te hacen zarandearte de lado a lado y meterte en la piel de la composición. Todo esto, acompañado de una percusión y unos acordes de guitarra que crean una identidad digna de la banda. Uno de los álbumes con más controversia dentro de las listas de mejores LP de la década. Se debate entre ser uno de los más importantes o en uno de los más sobrevalorados. Cada uno tiene su perspectiva, pero si hemos tenido que hacer este planteamiento es porque este álbum tiene algo. Algo distintivo y especial. Judit

36

Light upon the lake (Secretely Canadian, 2016)

Whitney

En su debut,Whitney lograron un disco que te transporta a sitios inexplorados y se merece estar en su puesto por su particularidad. Sus melodías calmadas, pero con un creciente ritmo a medida que van pasando los temas, hacen que Light Upon the Lake sea una muy buena elección en cualquiera de las situaciones cuotidianas en la que nos encontramos en nuestro día a día. Toques pop folk e instrumental muy natural y cruda que nos recuerda un poco a los años sesenta, pero con una voz un poco modulada que hace a la banda particular. Además, los riffs de las guitarras se complementan perfectamente con la voz de forma que pasan a ser muy pegadizas e incluso adictivas. Concluimos así que podría tratarse de un álbum algo experimental y alternativo. Judit

35

Sleep Well Beast (4AD, 2017)

The National

El séptimo trabajo de Matt Berninger y los hermanos Devendorff atesora las cualidades de las grandes obras: fiel exponente de un momento concreto y a la vez la atemporalidad propia de un trabajo superlativo en el que el presente y futuro corren por los surco de sus doce canciones. Posiblemente pocos discos tan recientes expongan de manera tan fiel el zeitgeist del aquel momento; planea en todo el minutaje un tono sombrío y preocupante, con unas letras impregnadas del triunfo de Trump “I better cut this off /don’t wanna fuck up the place”, afirma en 'Walk it back'; o problemas propios de la mediana edad como el plantearse tener hijos o decidir romper una relación, e incluso alguna alusión a las drogas blandas como vía de escape a los problemas cotidianos “Keep the weed next to the bed/and light the wall”, narra en uno de los momentos más rockeros del álbum, 'Turtleneck'. Rubén

34

MassEducation (Loma Vista, 2018)

St. Vincent

Annie Clark nos entregó un trabajo de lo más arriesgado, saltando a un primer plano de estrella pop de una forma muy diferente a como lo había hecho hasta el momento. De esta forma fue capaz de revitalizar la cierta vena funk de sus guitarras, todo ello introduciendo un ambiente de lo más sugestivo. Afrontando cada tema de una forma muy camaleónica, los ritmos pregrabados, las modulaciones vocales y el efecto sorpresivo fueron los factores que han determinado esta nueva etapa de la norteamericana, dejando de este modo todo atisbo de sus anteriores etapas donde lo solemne estaba más presente. Rompiendo todo tipo de moldes para destacar sobremanera, la seducción prometida funcionó a las mil maravillas. Noé

33

Becoming a Jackal (Domino, 2010)

Villagers

Con Becoming a Jackal conocimos por primera vez a Conor O’Brien, líder del proyecto llamado Villagers. Un disco cargado de canciones sinceras de folk-rock, donde a parte de la dulce voz del cantante irlandés nos deja ver que dista mucho de la típica monotonía a la que otros cantautores nos tienen acostumbrados, encontrando melodías de lo más variadas, desde la orquestal ‘I Saw the Death’ hasta la especie de balada ‘Pieces’, donde se termina aullando. Sin embargo, lo que más llama la atención de su debut es la atracción instantánea que el oyente siente hacia sus melodías, y sobre todo hacia lo que se nos explica, convirtiéndonos a nosotros mismos en los espectadores de todo lo que sucede tanto en frente de O’Brien como en su cabeza. Todo el álbum desprende una asombrosa honestidad, y no es que el de Dublín lo esconda, de hecho, no podría habernos explicado mejor sus intenciones que con esta frase de la canción que da nombre al disco: “So before you take this song as truth, you should wonder what I'm taking from you. How I benefit from you being here, lending me your ears while I'm selling you my fears”. Elisabeth

32

My favourite faded fantasy (Atlantic, 2014)

Damien Rice

Fiel escudero del proceso creativo, el (des) amor y otras drogas certifican el disco ruptura como fiel vehículo para purgar y exorcizar demonios y reproches. Tras el duro trauma de la salida de Lisa Hannigan de la banda, Damien se recluyó en Islandia para reflexionar y alejarse de toda la fanfarria mediática que se montó a raíz de incluir su archiconocido tema ‘The Blower´s daughter’ en la película Closer (Mike Nichols, 2004). Consciente que para avanzar a veces hace falta retroceder y coger impulso, My favourite Faded Fantasy se sitúa en la casilla de salida de su primera obra: épicos soliloquios, confesiones recitadas al oído, venas marcadas como nudillos en cada surco del plástico, desarrollos orquestales y esa sensación de derrota –pero también de alivio por ser consciente de ella- que sobrevuela en cada canción. Este es un disco para escucharlo con la persiana medio bajada, íntimo y confesional, alejado de las urgencia de los ciento cuarenta caracteres y del brilli-brilli; un disco medicamento al que acudir cada vez que prescriba el amor, o simplemente para recordarnos la derrota antes de la victoria, para ponernos la tirita antes de la herida. Enorme. Rubén

31

Singing Saw (Dead Oceans, 2016)

Kevin Morby

En su tercer trabajo Kevin Morby alcanzó por fin ese estatus de figura contemporánea de culto capaz de evolucionar la canción americana hacia nuevos territorios. Siendo fiel a su forma de componer temas, a medio camino entre lo contemplativo de sus sentimientos y la forma de encajar en el mundo, el de Kansas nos dejó con alguna de las mejores canciones de su carrera como es el caso de ‘Destroyer’. La forma de hundirse de lleno en los episodios de soledad para emerger enseñando las cicatrices es algo de lo más palpable, haciéndonos ver una vez más como es un músico único. Si a todo esto le unes algún que otro ramalazo garagero propio de su etapa en The Babies como es el caso de ‘Dorothy’, obtienes un disco imborrable. Noé

30

In Our Heads (Domino, 2012)

Hot Chip

In Our Heads más que parecer un álbum nuevo parece un recopilatorio, una colección de las mejores canciones del grupo británico. Los temas mantienen aquel ingenioso encanto que los caracteriza, melodías pegadizas, letras divertidas y a la vez significativas, en definitiva una explosión de lo mejor del electro-pop dance. Una de las mayores virtudes de este álbum es que lejos de hacerse pesado con cada escucha, mejora cada vez que lo oyes. Tiene temas que te atrapan al momento, como por ejemplo ‘Night And Day’ o ‘Motion Sickness’, y otras que mejoran cada vez más, pues poco a poco vas apreciando su astuta construcción, y acabas incluso aplaudiendo aquel coro que al principio se te hizo tan repetitivo, como es el caso de la maravillosa ‘Flutes’. Puede que este sea el trabajo más pop de Hot Chip, y por eso sea tan extremadamente universal, accesible y colorido. Elisabeth

29

To Pimp a Butterfly (Top Dawg Entertainment, 2015)

Kendrick Lamar

En su tercer trabajo de estudio Kendrick Lamar nos mostró su cara más completa y meticulosa, logrando de este modo un disco que trasciende mucho más allá de la impronta hip hop que había mostrado hasta el momento. Viajando de lleno a las raíces de la música negra, las líneas trazadas a lo largo del disco se extienden hasta el spoken word, los arreglos orquestales e incluso el soul más liberador. Al mismo tiempo, el contenido de la obra refleja fielmente la vida en la calle en los Estados Unidos, dibujando unas historias donde la supervivencia resulta fundamental, del mismo modo que saber cómo mantener en todo momento candente un llama esperanzadora que conecta muy bien con el viaje al que invita el título del trabajo. Noé

28

We Are the 21st Century Ambassadors of Peace & Magic (Jagjawugar, 2013)

Foxygen

El segundo trabajo de los inclasificables Foxygen nos dejó con su cara más espectacular, aquella que contiene el glamour y todo lo extravagante de los musicales norteamericanos ochenteros. Todas estas características afloraron en unos temas explosivos, con su buen toque de psicodelia vintage y al mismo tiempo el sentimiento de decadencia que ha rodeado a los miembros del grupo. Con un factor sorpresa presente a lo largo de todas las composiciones, temas como ‘Shuggie’ o ‘San Francisco’ representan muy bien todo el mundo alocado y repleto de alucinógenos que han propugnado. Por todo ello, este disco invita en todo momento a un disfrute donde las consecuencias siempre parecen quedar muy lejos en el horizonte. Noé

27

Trouble Will Find Me (4AD, 2013)

The National

Poco les quedaba demostrar a Matt Berninger y a los hermanos Dressner cuando afrontaron la grabación de su sexto disco; tras aupar copas y sentarse en los podios de casi todos los medios especializados, Trouble Will Find Me mostraba más y mejor de todo lo que nos tenía acostumbrado la banda de Ohio. Es ésta también una de sus obras más comedidas, donde el estallido se prevé pero nunca descarrila. ‘Demons’ – su primer adelanto- mostraba esta tensión perfectamente controlada y es también una magnífica oportunidad para valorar cómo Berninger logra epatar sin alzar la voz, como un guante de seda forjado en hierro. De nuevo, estamos ante un trabajo que necesita cierta atención y tiempo por parte del oyente, con ausencia de hits y centrado en articular los temas como un todo, lo que no pocos críticos les tacharon de continuista aunque aquí asistamos a la constatación de un estilo: la voz cavernosa de Berninger, el andamio melódico preñado de peligro de los Dressner y la intensa y emotiva carga lírica de sus letras. Una receta que siguieron perfeccionando hasta el superlativo Sleep Well Beast. Rubén

26

Halcyon Digest (4AD, 2011)

Deerhunter

Si hay que pensar en uno de los discos de guitarras que más ha marcado e influido en esta década dentro del rock experimental sin lugar a dudas el primero que se viene a la mente es este Halcyon Digest. Resulta difícil condensar a lo largo de 11 canciones tantas atmósferas cambiantes sin que nada resulte recargado ni forzado. Tanto la parte más asociada a lo brumoso y atonal del disco como aquellos momentos en los que deciden lograr himnos de melodías llenas de empuje resultan completamente acertados, encontrando en todo momento la convivencia posible entre estas dos caras. Por todo ello este disco siempre será su cumbre a la par de una extraña invitación a perderse en las sombras de uno mismo. Noé

25

Gossamer (Frenchkiss, 2012)

Passion Pit

Tras invertir estrofas y ritmos afropop en sus dos primeros discos, los vampiros urbanitas certificaron su mayoría de edad con su disco más personal (y completo) hasta la fecha; una manual para entrar en la treintena donde se descubren sus hábiles fogonazos de lozanía (‘Diane Young’, ‘Unbelievers’) junto con temas más íntimos reposados: ‘Everlasting arms’ o ‘Hudson’. En este tira y afloja que conformará su futuro corpus estilístico gravitan los grandes temas que hicieron de ésta, su obra más aplaudida: ‘Step’, con su melancolía que parece otearnos desde la cubierta de un edificio envuelto en niebla, las magníficas líneas de ‘Hey ya’: In the dark of this place/ there´s the glow of your face, la ambiciosa ‘Don´t lie’ o la paulsimoniana ‘Obvisous bicycle’. Fue también la última obra formada por la mágica dupla de Koening y Batmanglij, auténtico motor creativo del grupo que clausuró con ésta la primera etapa de la banda: una maravillosa trilogía a la que siempre es un placer acudir.

24

Modern Vampires of the City (XL, 2013)

Vampire Weekend

Tras invertir estrofas y ritmos afropop en sus dos primeros discos, los vampiros urbanitas certificaron su mayoría de edad con su disco más personal (y completo) hasta la fecha; una manual para entrar en la treintena donde se descubren sus hábiles fogonazos de lozanía (‘Diane Young’, ‘Unbelievers’) junto con temas más íntimos reposados: ‘Everlasting arms’ o ‘Hudson’. En este tira y afloja que conformará su futuro corpus estilístico gravitan los grandes temas que hicieron de ésta, su obra más aplaudida: ‘Step’, con su melancolía que parece otearnos desde la cubierta de un edificio envuelto en niebla, las magníficas líneas de ‘Hey ya’: In the dark of this place/ there´s the glow of your face, la ambiciosa ‘Don´t lie’ o la paulsimoniana ‘Obvisous bicycle’. Fue también la última obra formada por la mágica dupla de Koening y Batmanglij, auténtico motor creativo del grupo que clausuró con ésta la primera etapa de la banda: una maravillosa trilogía a la que siempre es un placer acudir.

23

Lost in the Dream (Secretly Canadian, 2014)

The War On Drugs

El gran salto de Adam Granduciel al frente de sus The War On Drugs llegó permaneciendo fiel a sus inicios, siendo consciente de como el componente rock de sus composiciones podía llegar a otro nivel. En Lost In the Dream apostó por fortalecer esos momentos en los que las guitarras toman mayores aires atmosféricos, todo ello sin perder un espíritu melódico tan compungido como de efecto revitalizante a la hora de revivir los recuerdos. A través de pequeñas dosis de momentos reposados como los presentes en ‘Suffering’ nos dejó ante su cara más desoladora, aquella donde el efecto terapéutico encerrado en sus letras también juega un papel muy destacado. En resumidas cuentas, un trabajo de lo más completo en el que puedes encontrar nuevos significados a medida que pasa el tiempo. Noé

22

Settle (Island Records, 2013)

Disclosure

Entre el agotado panorama electrónico con el dubstep y todos sus retoños y allegados yaciendo plácidamente sin entregar ningún disco remarcable, el debut de los hermanos Guy y Howard Lawrence supuso un fantástico regreso al carácter hedonista y desenfadado del house. Con apenas veinte años, destensaron el fruncido y gris escenario de los sellos vigentes del momento – desde Modern Love a Hessle Audio- para transportarnos del sillón a la rave, del salón al almacén y descorchar un primer disco trufado de singles que nos hacía pensar más en una recopilación que un álbum en sí. Imposible no arremangarse la pernera y bailar con ‘White Noise’, ‘F for you’ o ‘Latch’ –avanzadillas de un trabajo que tardaba en llegar- ; un disco que ponía de nuevo de acuerdo a radiofórmulas con la prensa seria, que demostraba que más allá de la sesuda electrónica existían propuestas igual o más interesantes. Divas de la talla de Sam Smith, Ed MacFarlane, Aluna o Jamie Woon dirigidas por la batuta geek de los hermanos; todo un géiser creativo cuyo caudal aún lo certifica como uno de los mejores trabajos dance los últimos años. Rubén

21

Let’s England Shake (Universal, 2011)

PJ Harvey

La carrera de la artista británica siempre ha estado plagada de un factor sorpresa de lo más acertado, alejándose de sus inicios rockeros para ofrecernos nuevas formas de hacernos llegar su visión comprometida con lo que ocurre en la sociedad. Let’s Englnd Shake llegó como un trabajo de lo más premonitorio acerca de los sucesos que acabarían ocurriendo en su país, ofreciéndonos un trabajo de una instrumentación clásica pero ejecutada desde una visión totalmente fascinante. A lo largo de este disco la artista es capaz de serpentear entre una mezcla de guitarras crudas como las presentes en ‘In the Dark Places’ junto con el acomodo de instrumentos de cuerda propios de la tradición británica, todo ello con su fiel John Parish como intérprete y productor capaz de llevarlo todo al siguiente nivel. Noé

20

Here and Nowhere Else (Wichita, 2014)

Cloud Nothings

La banda de Cleveland siempre ha tenido un don para que todo lo desbocado de su sonido no enmascare unas melodías que ya de por sí son impetuosas y con un punto motivacional increíble. Quizás en Here and Nowhere Else pusieron en alza más que nunca estas características, obteniendo un trabajo donde lo desesperado de las letras acababa por quebrarse gracias a ese enfoque siempre corajinoso pero también lanzado a por lo autodestructivo. Desde el fulgurante inicio con ‘Now Hear In’ podemos intuir como el colapso emocional está presente en toda la obra, albergando una gran colección de temas ejecutados casi a modo terapéutico por parte de Dylan Baldi y compañía. Noé

19

Yuck (Mercury, 2011)

Yuck

Pocas veces un disco debut puede resultar tan completo, certero y despertar un abanico tan amplio de emociones ciñéndose tan solo al mundo de las guitarras. Pues bien, Yuck lo lograron sin despeinarse, llegando como una de esas formaciones donde lo único que priman son las canciones. Poniendo la vista en la vertiente noise más melódica de los 90, la forma tanto de interpretar la crudeza de los muros de sonido como de entender los momentos aliviadores presentes en ‘Suicide Policeman’ resulta realmente impresionante. Con el punto justo de canciones revulsivas que en directo acababan de desplegar todo su potencial, la recta final del disco es una auténtica oda a esa forma de romper los días oscuros a base de distorsiones. Noé

18

Hurry Up, We're Dreaming (Naïve Records, 2011)

M83

Hurry Up We’re Dreaming es desde lejos el álbum más completo y coherente de toda la carrera de M83, aunque pueda parecer difícil de comprender. Con él nos adentramos en una aventura épica, un viaje que nos lleva a sentirnos perdidos en el espacio, donde bailamos entre lo mágico e irreal. Una aventura inesperada donde nos vemos yendo de un lado a otro sin saber qué vendrá a continuación. La electrónica, mezclada con baladas, finales épicos y magníficos in crescendos, es la que nos guía por este raro camino. Desde la soñadora ‘Where the Boats Go’, que bien podría formar parte de cualquier banda sonora, saltamos en picado hacia la íntima y melancólica balada ‘Wait’ para volar hacia ‘Raconte-Moi Une Histoire’, un tema narrado por un niño que explica cómo es convertirse en rana. González ha conseguido hacer un álbum que transmite todo tipo de emociones, el marco perfecto para ayudarnos a mezclar nuestros sueños con nuestra vida cotidiana. Elisabeth

17

One Life Stand (Domino, 2010)

Hot Chip

Hot Chip es una banda que siempre te sacará una sonrisa, su característico sonido encasillado en el electro-pop es capaz de hacerte bailar mientras escuchas a la vez letras divertidas e incluso a veces profundas. Puede que tenga temas menos pegadizos que algunos de sus trabajos anteriores, pero ‘I Feel Better’, ‘One Life Stand’, ‘Take It In’ o ‘Hand Me Down Your Love’ son verdaderas maravillas que harán moverse al más tímido de todos. One Life Stand es uno de sus álbumes más consistentes e íntegros, y algo que les diferencia es que, pese a que la gran mayoría de grupos relacionados con la cultura pop o dance hablan sobre pasarlo bien sin tener preocupaciones, Hot Chip en este caso se centra de lleno en el amor, la amistad y sobre todo el compromiso. Elisabeth

16

Bankrupt! (Glassnote, 2013)

Phoenix

Tras ponerse el mundo por montera con ‘Wolfgang Amadeus Phoenix’ (V2, 2009) y arrebatarle ojos y público incluso a Pavement en su actuación de Coachella de 2010, el siguiente paso de los de Versalles se antojaba como mínimo complicado. Ante la presión de haber convertido su último trabajo en un disco de oro, ellos respondieron con un single, ‘Entertainment’, que dejaba muy claro que no se amedrentaban:
“Entretenimiento, muéstrales lo que haces conmigo / cuando todo el mundo sabe que lo que rechazo ser es lo que ellos anhelan / pero yo prefiero estar solo”. ’Bankrupt’ es una fabulosa continuación de lo elaborado en sus anteriores álbumes; siguen haciendo diana con ganchos certeros como ‘The real thing’ –con su épico tramo final- , el desparpajo de ‘S.O.S. In Bel Air’ –de nuevo, guiños a los sinsabores del éxito- o ‘Trying to be cool’ con esos teclados irresistibles. Desgraciadamente y a pesar de la robustez de las nuevas composiciones, tanto la crítica como el público las acogió tibiamente; quizás víctimas de su atropellada encumbramiento, los franceses tuvieron que ceder el trono a nuevas propuestas que pujaban por protagonizar cubiertas y copar escenarios principales. Rubén

15

I Love You Honeybear (Sub Pop, 2015)

Father John Misty

De aporrear las baquetas en Fleet Foxes a menear caderas cual Miguel Bosé indie, de segundón de uno de los debuts más queridos de los últimos tiempos a lanzarse en solitario justo cuando alcanzaban el éxito. Josh Tillman es así y tras una serie de discos editados bajo el lacónico nombre de J.Tillman se apoderaría del lívido de las primeras filas y reclamaría su parte del pastel con la publicación de su segundo disco bajo su seudónimo más conocido, Father John Misty. Bajo este alter ego, un reverso sensual y pícaro, Tillman encontró el vehículo perfecto para desgranar pequeñas fábulas sobre el éxito y la derrota, muchas veces desde un explícito punto de vista confesional. Ayudado por el habitual Jonathan Wilson en las labores de producción, el disco transita por las mismas carreteras de Gram Parsons o Gene Clark, ‘When you´re smiling and stride me’ o ‘Nothing good ever happens at the goodamn thirsty crow’, con ese tono crepuscular y de bar de carretera. Para el play eterno, esa extravagante trasposición de los Byrds más sureños con esa colosal ‘Chatéu Lobby #4’, todo un ejercicio de voyeurismo donde mariachis presencian cómo el señor Tillman desflora a una señorita en la cocina. Mucho arte. Rubén

14

Kaputt (Merge Records y Dead Oceans Records, 2010)

Destroyer

A estas alturas queda bastante claro que la carrera de Dan Bejar no ha tenido ningún altibajo, pero también merece la pena destacar los momentos cumbre de ésta. Sin lugar a dudas, Kaputt es uno de ellos, sabiendo cómo recoger en un solo trabajo su inherente elegancia y ese punto de crooner que huye de los focos. En estas canciones se enreda en arreglos sobrios pero de lo más eficaces hasta alcanzar auténticos picos emocionales como es el caso de ‘Suicide Demo For Kara Walker’. La forma de controlar la abundante instrumentación, no cómo algo grandilocuente sino amoldado al ambiente que precisan las historias encerradas, pone aún más en alza un disco al que no resulta nada difícil volver pasado el tiempo. Noé

13

Slowdive (Dead Oceans, 2017)

Slowdive

Tras más de 20 años de silencio, Slowdive decidieron reunirse para entregarnos un excelente disco, demostrando cómo su vuelta a la actividad musical estaba más que justificado. A lo largo de este disco homónimo se reivindicaron como una banda fundamental en la historia del shoegaze, logrando mirar hacia su pasado pero también logrando un punto rupturista y cargado de enorme encanto. Tan solo ocho canciones bastaron para encontrar un perfecto remanso de paz, todo ello sumergiéndose en las sombras y cogiendo aire en la superficie a su antojo. A través de esta dualidad sonora fueron capaces de recurrir a su perfecto dominio de las intensidades, siendo capaces de exprimir al máximo sus guitarras en los momentos precisos pero también serenar al máximo los ánimos en temas tan indescriptibles como ‘No Longer Making Time’. Noé

12

Contra (XL Recordings, 2010)

Vampire Weekend

Toda generación necesita sus héroes, y al comienzo del decenio, los cuatro de Brooklyn forraban carpetas y prestaban sus estribillos a la generación que gentrificaba Williamsburg, aquéllos que se atusaban la barba mientras bebían chai tea lattes y observaban el mundo a través de la pantalla de sus Iphones. Nadie daba un duro por ellos tras su sorprendente debut homónimo, imposible de repetir la magia risueña de ‘A- Punk’, la polirritmia de ‘Mansard Roof’ o el estribillo de ensueño de ‘Oxford Comma’; parecía imposible repetir esa dulce coincidencia de talento y oportunidad. Pero lo hicieron. Es un disco vital, veraniego desde la portada –esa instantánea de una joven de principios de los ochenta- que no solo refrenda los aciertos de su primer trabajo sino que los revalidad con nuevos invitados a la fiesta: ‘Holyday’, donde coquetean con el ska, ‘White Sky’, introduciendo elementos electrónicos en sus canciones, o lo infalible del pop de ‘Giving up the gun’ en el que hasta Jake Gyllenhaal se apuntó al vídeo. Todo un tour de forcé que demostró que más que una banda con un buen primer disco, aquí había un excelente grupo que tendría que decir mucho en adelante. Y así fue. Rubén

11

The Suburbs (Merge, 2010)

Arcade fire

Después de muchos años, hoy aún existe la típica discusión de cuál de los tres primeros discos de Arcade Fire es el mejor, y aunque seguramente esta duda nunca se resuelva sí podemos confirmar que The Suburbs es uno de los más cercanos. En este álbum encontramos canciones con las que todos podemos sentirnos identificados. Esa nostálgica infancia que se retrataba en Funeral, que se nos escapa de las manos se ve ahora truncada por una madurez ahogada en su pasado. Una colección de 16 temas donde se medita sobre la responsabilidad, las decepciones y la fugacidad de nuestra juventud. La dramática voz de Win Butler, acompañada por un sonido pop rock más marcado, sin olvidar su visceral orquestralidad nos deja apreciar más su facilidad para crear espacios musicales atmosféricos. Un disco con una narración perfecta acompañada por unas melodías producidas de manera fantástica. Elisabeth

10

The Drums (Island Records, 2010)

The Drums

El LP debut de la banda de Jonny Pierce resultó una auténtica arma arrojadiza de canciones de surf pop pegajosas, con melodías envalentonadas y ese sentimiento de olvidar el dolo a base de refugiarte en el baile. Con un contenido lírico que apunta hacia lo compungido y los sucesos vitales de matices trágicos, el apartado musical permite que los temas suenen vivaces, abandonando el halo de tristeza al que nos podrían remitir. Haciendo gala a las señas de identidad propias del pop rock de principios de los 2000 con sus líneas de bajo juguetonas, sintetizadores ejecutados a modo de pinceladas y estribillos imborrables como el de ‘Book of Stories’, estamos ante el que seguramente sea uno de los discos de la historia que más temas con alma de single acumula. Toda una declaración de intenciones que Jonny ha sabido mantener buenamente en su discografía con el paso de los años. Noé

9

Bon Iver (Jagjaguwar, 2011)

Bon Iver

Este es el ÁLBUM, en mayúsculas, que representa la esencia del artista. Los diez temas que lo conforman transmiten esa vívida calidez y sentimiento melancólico mediante la modulación continua tanto de la voz como de la parte instrumental, que se debate entre la sencillez y el súper-procesamiento con sampleado, delay y un infinito reverb. Los temas oscilan entre minuto y medio y cinco minutos, punto que beneficia la fluidez entre los cambios sin llegar a cansar o aburrir al oyente. Lenta y progresivamente se van desgranando los matices armónicos y melódicos, en momentos, incluso dando la sensación de que la voz es sencillamente una guía para los instrumentos, que exploran en una inmensa laguna de sensaciones en la que todos podemos sentirnos identificados. Es un disco al que podemos recurrir en inmensidad de ocasiones, sea para recorrer una larga autovía, perderse en la naturaleza, o incluso ver llover desde una ventana en esos fríos días en los que no apetece salir. Sublime. Judit

8

Bloom (Bella Union, 2012)

Beach House

Después de lograr un trabajo tan impresionante como fue Teen Dream, las expectativas acerca de lo nuevo que lograría el dúo de Baltimore se encontraban por las nubes. Lo cierto es que no fallaron y nos entregaron otra notable referencia, mucho más marcada por ambientes solemnes y ciertos matices épicos que hasta el momento no habían lucido como debían en su trayectoria. Sabiendo que en esta ocasión era mejor apostar por atmósferas más densas pero que no perdiesen la cara al apartado evasivo y brillante facturado hasta el momento, sin lugar a dudas volvieron a dar un golpe encima de la mesa, reinventándose pero al mismo tiempo reivindicándose como una de esas bandas que sabes que te acompañará toda tu vida. Delicadeza y emotividad para tratar un mundo que con el paso de sus trabajos dejó de ser tan abstracto. Noé

7

Lonerism (Modular, 2012)

Tame Impala

El álbum en el que Tame Impala dio un salto al podio y, sin duda, uno de los más importantes de la década. Sonidos psicodélicos, sorprendentemente aptos para un público muy amplio y con su cierto punto bailable. Encontramos mucha modulación de voz, una guitarra que pasa desapercibida y un conjunto instrumental que, claramente crea la combinación perfecta para cerrar los ojos y transportarte en otro universo. A todo ello, Tame Impala no se puede describir como una banda convencional y, probablemente, por este motivo, este álbum ha llegado a ser fundamental para las bases musicales de esta década. La vuelta de tuerca que la psicodelia necesitaba en plenos 2000 sin lugar a dudas llegó de la forma más certera. Judit

6

This is Happening (Parlophone, 2010)

LCD Soundsystem

This is Happening es un álbum experimental de electrónica, punk, post-punk y otros géneros que mezclados consiguen crear la perfecta atmósfera de cualquier pista de baile. Raro, ¿verdad? La magia de este trabajo de LCD Soundsystem recae básicamente en que James Murphy ha hecho con él lo que le ha dado realmente la gana. No ha buscado lo fácil ya que las canciones van evolucionando a medida que avanzan, y además se toman el tiempo necesario para ello. Buena muestra es que hay que ser ambicioso y estar seguro de ti mismo para empezar el disco con una canción de casi nueve minutos, ‘Dance Yrself Clean’, y lo mejor de todo es que no te das cuenta de cuán larga es hasta que no vuelves sobre ella. ¿Por qué? Justamente por esa continua transformación a la que se ve expuesta. Y como ésta muchas otras como es el caso de ‘Pow Pow’ o incluso la romántica ‘All I Want’. Las letras son tan incoherentes en algunas ocasiones como divertidas, no hay ninguna intención de sacar sencillos que vendan millones de copias, ellos mismos lo dicen en ‘You Wanted a Hit’ y es que sin duda alguna no los necesitan para nada. Elisabeth

5

Kill For Love (Italians do it Better, 2012)

Chromatics

Espoleado por el éxito de Drive (Nicolas Winding Refn, 2011), Johnny Jewel decidió lanzarse a la piscina con nada menos diecisiete temas y publicarlos bajo la firma del grupo de Oregón. Cinco años después del también magnífico ‘Night drive’, las nuevas composiciones se zambullen en el estilo cinemático de la película de Refn y lo hacen a través del italo disco (bajos gordos y con eco, sintes de saldo, voces etéreas y susurrantes en la garganta de Ruth Radelet), creando una atmósfera ensoñadora y taciturna, una especie de soundtrack para una película imaginaria. En ‘Kill for love’ se enhebra el gusto por el pasado (ese poso ochenta que recorre gran parte de los minutos) con el presente más exquisito y actual dando pie a unas composiciones fascinantes. Presos de su peculiar perfeccionismo, la cima de los de Oregón fue también en parte su losa, rumiando durante los siguientes años un trabajo que no se concretaba y que por fin se ha publicado este año, el irregular ‘Closer to grey’, pero ésa es ya otra historia. Rubén

4

Teen Dream (Bella Union, 2010)

Beach House

El tercer trabajo de Beach House supuso el punto de inflexión esperado en su carrera, encontrándonos ante una cara más accesible pero igualmente entregada a los sonidos vaporosos que habían venido facturando en sus entregas anteriores. En esta ocasión apostaron por dar entrada a una mayor luminosidad, llegando todo ello acompañado de algunas de las melodías más inspiradas de su carrera como las de ‘Silver Soul’ o ‘Zebra’. De esta forma pasaron a ser el grupo dream pop de referencia, encontrando una combinación muy especial entre unos teclados de lo más espaciales y unas guitarras plácidas pero con su cierto poder de rebeldía. Detalles que acaban marcando carreras y haciendo que con el paso del tiempo este trabajo siga sonando igual de fresco y sorpresivo como la primera vez. Noé

3

James Blake (A&M, 2011)

James Blake

Precedido por una serie de maxis, el debut de James Blake tendió puentes entre la electrónica sofisticada y el pop de amplio espectro (de las filigranas soul al plañido crooner); todo majestuosamente enlatado en once pistas que a golpe de chasquidos, efectos y voces puso la pica en un nuevo estilo bastardo: el post dubstep. Más que un disco, estas composiciones retan desde los primerizos meses de los dos mil diez a cualquier otra obra que pueda trazar una hoja de ruta –eficaz, transgresora- en los siguientes años. Pero no por oficio sino también por beneficio, el rosario de perlas a contar no escatima en abalorios: ‘Unluck’, ‘The Wilhem Scream’- con su aparente simpleza-, ‘To care (like you)’ o la subyugante ‘I never learnt to share’ compiten por escalar el podio de todo lo que vendría después. Aparte de sus intrínsecas cualidades, su debut sacó del gueto un estilo marginal y local como el dubstep para presentarlo a las listas de éxitos – el lomo tiene marcado el anagrama A&M records-; de Croydon al resto del mundo, de su pequeño estudio en casa cabeza de cartel de festivales. Y ahí sigue. Rubén

2

The English Riviera (Because Music, 2011)

Metronomy

Las marcadas líneas de bajo, las soñadoras voces mezcladas con las melodías bailables, en esta ocasión mucho más controladas que en su anterior trabajo Nights Out, hacen que nos encontremos ante un álbum que marcó un antes y un después para Metronomy. Joe Mount consiguió transformar su proyecto electrónico en uno de los grupos pop más expansivos y visionarios de su país. Pese a que este disco se vio inspirado por una versión más soleada de Totnes, Devon, la ciudad natal de Mount, éste es capaz de sumergirnos en un internacional viaje cargado de buenas vibraciones y dulces sintetizadores, y las ya comentadas grandes líneas de bajo que esculpen canciones tan atemporales como ‘The Look’, ‘Corinne’ o ‘The Bay’. En su esfuerzo más pulido hasta la fecha, estamos ante un ambicioso trabajo donde encontraremos temas como el amor y la vida, la melancolía y la pasión, y todo eso sin dejar de mover la suela de los zapatos. Elisabeth

1

Carrie & Lowell (Asthmatic Kitty, 2015)

Sufjan Stevens

Desde la primera escucha de Carrie & Lowell uno sabe que se encuentra ante algo muy especial. Tras la muerte de su madre, Sufjan Stevens nos regala un álbum que marca como pocos álbumes pueden hacerlo. La manera en la que canta, dejándonos ver como reflexiona, cómo recuerda, cómo siente y lamenta, transmitiendo todas sus emociones con una brutal honestidad. Este trabajo, posiblemente el mejor de su carrera, tiene una profunda carga lírica que nos lleva a sentirnos abatidos, no esconde nada, y aunque a veces muchos artistas sienten la necesidad de embellecer ciertas cosas, o de convertirlas en enigmáticas, justamente esta naturalidad de Sufjan es la que nos lleva a sentir una conexión especial con sus temas. La literalidad de sus palabras es justamente uno de los grandes factores que amplifican su magia; ‘When I was three, three maybe four, she left us at that video store… I should have known better, nothing can be changed. The past is still the past, the bridge to nowhere. I should have wrote a letter, explaining what I feel, that empty feeling’ canta Sufjan en ‘I Should Have Known Better’. Elisabeth

Redacción Mindies
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Los miembros de la redacción de Mindies amamos la música por encima de todas las cosas.

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