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Los 10 conciertos del Vida Festival 2019 que no deberías perderte

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El Vida Festival vuelve un año más ofreciendo un tipo de programación que vuelve a alejarlos de sus competidores, apostando no solo por la cercanía del entorno, sino por unos cabezas de cartel de lo más variopintos pero que resultan de lo más punteros en sus respectivos géneros. De esta forma la combinación entre la veteranía de bandas como Madness o The Charlatans, deja el paso a grandes nombres de actualidad como Sharon Van Etten o Kevin Morby, evidenciando como la organización ha logrado unir los relevos generacionales con bandas a las que fijo admiran. Además de ello, por todos es sabido que el Vida Festival cuida mucho la letra pequeña, no dejando pasar nada por alto y buceando tanto en territorio nacional como internacional para que las propuestas siempre sean novedosas. Dentro de su abundante programación que este año se vuelve a extender a tres días, hemos tratado de seleccionar 10 conciertos que no deberías perderos.

 

Aries

Isabel Fernández Reviriego regresa con un nuevo trabajo con el que vuelve a poner encima de la mesa una forma de hacer canciones de lo más personal, tratando de completar a lo largo de cada uno de sus trabajos la paleta de colores al máximo. En esta ocasión Juramento Mantarraya apunta en múltiples direcciones, encontrando tanto la bruma ambiental como una bonita eclosión de melodías intermitentes y bien moduladas. La gran actividad encerrada en cada uno de los temas, no dejando nada al azar sino midiendo perfectamente cuanto introducir los beats, pone de manifiesto un grado de complejidad necesario pero que en ningún momento provoca un efecto de saturación en sus canciones. Solo así puede dotar a las imágenes presentadas de una expresividad desbordante, entremezclando letras más cotidianas con elementos que apuntan hacia la moderada fantasía. En definitiva, un mundo donde cada detalle supone un auténtico deleite, diversificando al máximo los impulsos luminosos que ofrece el disco.

 

Beirut

El instinto de Zach Condom nunca le ha fallado a la hora de facturar trabajos capaces de transmitir historias con detalles de lo más descriptivos. Como si sus canciones se tratasen casi de postales, la lírica del norteamericano está plagada de escenarios ideales para emprender la escapada perfecta. A este buen pulso para adaptar sus historias entorno a ellos, también tenemos que unirle un inconfundible estilo que bebe directamente de las marchas procesionales, disolviendo toda su solemnidad e insuflando los colores vivos a los que aluden los paisajes ya descritos. Si bien es cierto que poco a poco sus trabajos han ido cesando en la incorporación de elementos tan impersonales, parece que este equilibrio entre escenas comunes para todos y reflexiones desde la soledad se ha ido poco a poco equilibrando, algo que ocurrió claramente en No No No, su anterior y más desnaturalizado trabajo. Siguiendo esta línea marcada en los últimos tiempos del grupo, en este Gallipoli logran ponernos nuestra mente en un estado en ciertos momentos vacacional, tratando de recuperar la esencia del grupo bien caracterizada por su gran despliegue de vientos.

 

Fat White Family

Fat White Family siempre han sido una banda que ha vivido al borde del abismo. Sus trabajos, aparte de sustentar la conciencia de clase y mostrarse de lo más voraz con todo atisbo de capitalismo, también recogen la angustia vivida en primera persona por los miembros del grupo. Esta característica parece agudizarse aún más en esta nueva referencia titulada Serfs Up!, encontrándonos ante una banda que en cierto modo ha sido capaz de renacer frente a sus propios vicios, encontrando un trabajo afrontado más en serio que nunca. Esta sensación se transmite en todo momento en base a como suenan de decididos, dejando atrás la capa de sonido más destartalada para lograr una profundidad no observada anteriormente. A pesar de ello el carácter díscolo que siempre han mostrado tanto en el apartado lírico como el sonoro sigue manteniéndose, aportando en todo momento la impresión de que cualquier tipo de peligro acaba acechando a las composiciones. Tan solo basta con escuchar temas como ‘I Belive in Something Better’ para meterse dentro de la piel del grupo y observarse rodeado por los fantasmas que les rodean.

 

Julia Jacklin

La norteamericana Julia Jacklin sigue demostrándonos como es una artista diferente, con una propuesta de lo más delicada y cargada de una dosis perfecta de sensibilidad como de confianza a la hora de describir unas letras de matices muchas veces amargos. Su segundo LP Crushing esconde unas canciones forjadas a fuego lento, ofreciéndonos una escucha apacible pero al mismo tiempo reflexiva, ya que en muchas ocasiones la propia intimidad de las canciones requiere un extra de quietud para poder saborearlas al máximo. Demostrándonos una vez el encanto por la sobriedad, la instrumentación del disco resulta muy bien escogida, sabiendo cómo sacar el máximo partido a los ambientes que por momentos resultan de lo más recogidos. Solo así es posible que este disco destaque al máximo en las distancias cortas, girando todo en muchos casos alrededor de la voz de la artista. En definitiva, una de esas voces que saben mezclar una parte enigmática con otra de tintes más cercanas al romanticismo efímero y obtener grandes resultados.

 

Kevin Morby

Cada rumbo que ha emprendido Kevin Morby en sus diversos trabajos nos ha ido dejando con diferentes estilos totalmente inconfundibles, sintiéndose cada vez más libre y cargado de ambición para divagar a través de los temas de una forma emocionalmente muy desnuda. Cesando en su vertiente más guitarrera, aquella con la que un buen día nos presentó a los emocionantes The Babies, la trayectoria del de Kansas nunca ha presentado ningún altibajo, sino más bien lo contrario. Todos sus trabajos nos remiten hacia una constante búsqueda a la hora de expresar etapas vitales vividas de forma muy intensa, intentando que los momentos de oscuridad permanezcan intactos a la par de refugiarse en una espiritualidad con la que no perder la esperanza. Al mismo tiempo, el camino estilístico emprendido se desliga de cualquier tipo de admiración hacia clásicos como Bob Dylan, creando el mismo un discurso que cada vez adquiere más matices de clásico contemporáneo.

 

Marlon Williams

El recorrido de la banda de Los Ángeles en apenas 4 años ha resultado de lo más espectacular, sintiendo muy de cerca como su propuesta garagera contiene una gran pegada y permanente inspiración. A través de una carrera totalmente frenética con 5 LPs ya publicados, la lección acerca de cómo aunar en sus composiciones un espíritu hard rock de lo más arduo, junto con la máxima clarividencia posible a la hora de explotar su lado más ácido, resulta de manual. Por todo ello en sus canciones nos encontramos con una cierta dosis de lisergia camuflada entre vientos que funcionan como un auténtico huracán, a la par de no perder de vista un espíritu de rock and roll primigenio con el que aportar un toque trepidante y adictivo. Precisamente estas dos caras son las que más destacan en su más reciente trabajo titulado ZAM, estando ante la referencia más completa de la numerosa banda. A lo largo de estas nuevas canciones no hay tiempo para el respiro, sintiendo muy de cerca como cada miembro del grupo aporta su gran parte a la hora de que cada canción contenga un sentimiento altamente revolucionario.

 

Molly Burch

La artista norteamericana regresa a nuestro país para hacer gala de unas canciones tan recogidas como poderosas, mostrando muy bien como sabe controlar la gran parte sugestiva que encierran sus temas. Con su segundo trabajo First Flower ha dado el paso definitivo para asentarse como una de las grandes voces de la canción americana más apegada a la serenidad pop, todo ello dejando constancia de una gran habilidad para encontrar unas letras que rodean los asuntos amorosos de una forma de lo más sincera. Encontrando al mismo tiempo un perfecto toque clásico, guiado por una formación de lo más solvente pero que sabe cómo arropar el identificativo timbre de voz de la artista, este conjunto de nuevos temas suponen una auténtica delicia para los amantes de las canciones hogareñas y de distancias cercanas. Si a esto le unimos el gran bagaje ya presente en su debut Please Be Mine, obtenemos una artista de lo más solvente a la hora de mostrar ciertas características folk que se integran a la perfección con la calma transmitida por sus arreglos.

 

Sharon Van Etten

Algunos dicen que el tiempo lo cura todo. Y quizá tengan razón. Aunque algo se retuerza por dentro, aunque duela y sientas que los pulmones imploten, que el estómago desaparece y que la garganta se estreche hasta la asfixia, el tiempo, algunas veces, sí parece curar los males. Cuando pasa el mal trago, es cuando se puede abrir los ojos con claridad, voltear al pasado, y reconocer que uno, finalmente, ha madurado. Sharon Van Etten, en 2014, parecía otra persona. Los ojos tienen ese particular fulgor cambiante, el que parece dilucidar las emociones de alguien. Eran tiempos oscuros para los de ella. 10 años de experiencias en una relación que no pudo ser. Son encrucijadas que se presentan perpetuamente en la vida. Las decisiones que de protagonizar una novela, darían nombre a los capítulos. Para Sharon, la música ganó por sobre el amor. Porque cuando las pasiones, en este caso la música, sirven como catalizadores emocionales, como una terapia personal, las dos cosas no deben estar peleadas.

 

Stella Donnelly

La australiana Stella Donnelly debutó el año pasado con un EP titulado Thrush Metal donde transitaba por unos terrenos de bastante desnudez instrumental, dejándolo todo a una expresión interior muy poderosa de sus problemas y contradicciones. Canciones como ‘Boys Will Be Boys’ (también incluida en el LP), reflejaban muy bien la pausa necesaria para reflejar temáticas importantes como la cultura capaz de culpabilizar a una víctima de violación. Por lo tanto Stella fue capaz de mostrar tanto un lado más personal y asociado a contradicciones juveniles junto con una visión global y mucho más amplia sobre problemáticas sociales muy serias. Apuntando a lo más alto en directo, como pudimos comprobar en la pasada edición del Primavera Club, su primer LP nos muestra una cara aún más encantadora, jugando con la ironía y estampas de carácter cotidiano pero sin ocultar una vez más su compromiso por narrar historias trascendentes y con capacidad de denuncia. Sin ir más lejos el disco se abre con ‘Old Man’, relatando ese tipo de hombres capaces de tocar a las chicas, todo ello con un lenguaje que resulta lo más explícito posible.

 

Yawners

Las expectativas eran de lo más altas entorno al LP debut de Yawners, algo que sin lugar a dudas se ha cumplido. El proyecto de Elena Nieto nos había ido dejando a lo largo de estos años canciones que recogen muy bien la euforia del sonido noventero guitarrero para hacer frente a cualquier tipo de sensación. Siendo capaz de capturar en estribillos que funcionan como un tiro a la hora de concentrar una gran cantidad de energía y liberarla de la forma más certera posible. Así es como este debut en largo con Just Calm Down supone una auténtica reafirmación de unas influencias marcadas pero sometidas a unos impulsos vitales de lo más implacables. Resulta curioso comprobar como a lo largo de las 10 canciones del trabajo nos vamos a encontrar con en todo momento un carácter atrevido y decidido a la hora de mostrar todos los sucesos encerrados en las letras. A esto le tenemos que sumarle un estado de inspiración permanente a la hora de conectar las partes de los temas con unos riffs sencillos y que calan a la primera, aportando siempre un constante sentimiento resolutivo.

 

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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