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Los 10 conciertos del Primavera Club que recomendamos no perderte

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El Primavera Club no descansa a la hora de ofrecernos propuestas prácticamente desconocidas en nuestro país, recopilando las bandas nacionales e internacionales que ni ellas mismas sospechan que van a ser la gran sensación de la temporada. Presentando un cartel de lo más diverso donde tiene cabida el rock de guitarras de toda la vida, los sonidos urbanos, la electrónica más combativa o el folk más evasivo, en esta ocasión vuelve a llamar la atención como ninguna propuesta se puede encuadrar en un solo género, ya que si hay algo que caracteriza a las bandas de este cartel es por tratar de reinventar lo que aparentemente ya está reinventado. Poco importa que hayas escuchado entre poco o nada los grupos que se subirán a los escenarios en Barcelona y Madrid, ya que la gracia del asunto es dejarse cautivar y estar dispuesto a encontrar la que puede ser tu nueva banda favorita. Por nuestra parte, llega el momento de hacer los deberes y presentarte todo aquello que nos ha llamado la atención, guiándonos puramente por nuestros gustos musicales en estas 10 recomendaciones.

 

Crumb

Cayendo en las apariencias de pop frágil pero cuidado hasta el milímetro, los norteamericanos Crumb han demostrado a lo largo de sus dos primeros EPs como las guitarras pueden viajar por caminos diferentes a los que sugieren las melodías principales. Quizás esta sea una de las grandes virtudes de un grupo que se encarga siempre de hacerlo todo cálido y redondo. Si atendemos a su segundo EP Locket, publicado el año pasado, vamos a sumergirnos rápidamente en uno de esos sueños que resulta muy difícil diferenciarlo de la realidad, adoptando en todo momento un plácido entumecimiento difícil de romper. Con momentos donde los giros inesperados se convierten en improvisación, Crumb juegan en todo momento con los ambientes cristalinos bien reforzados por la voz de su vocalista Lila Ramani.

 

Habibi Funk

En esta ocasión tenemos que centrar los focos en un DJ muy apartado de todo lo que conocemos. Lo suyo es investigación y devoción por los sonidos más exuberantes de los países del norte de África, encontrándonos con auténticas perlas escondidas en Marruecos, Argelia o Libia. Así es como Jannis Stürtz ha creado su propio sello Habibi Funk, dando a conocer rarezas de esas que te embargan con sus ritmos folklóricos y suponen un alivio para mente y oídos en mitad de la noche. Con base de operaciones en Berlín, el inquieto DJ zahorí se ha pasado los últimos años revindicando figuras claves en la cultura musical de los países citados, ofreciendo además unas sesiones de lo más singulares por medio mundo.

 

Halo Maud

Una vez más hemos vuelto a caer rendidos a los encantos de la chanson francesa llevada a esa parte del pop que esconde algún que otro matiz psicodélico en sus atmósferas. Una de las últimas en llegar a esta escena es Halo Maud, una artista que ha publicado en este 2018 su LP debut Je Suis Une île, encontrándonos ante uno de esos trabajos que bucean en un apartado emocional de lo más bello en su apariencia y quizás algo nostálgico en su contenido. Si nos adentramos en los 12 temas que dan vida al trabajo, nos encontraremos con gratas sorpresas en forma de oscuridad comedida en temas como ‘Baptism’, demostrando como el abanico de posibilidades se abre hacia unos terrenos más inquietantes que dejan de lado la inofensiva apariencia inicial.

 

Hilary Woods

La propuesta de Hilary Woods llega inmersa en el apartado ambiental más íntimo, consiguiendo erigirse como una de las figuras que mejor entiende los sonidos nocturnos muy del estilo a Marissa Nadler o Grouper. Hace unos meses llegó a nosotros Colt, su LP debut donde la serenidad aparece sin darnos cuenta, lanzando al aire todas esas sensaciones de extrañeza y añoranza que paradójicamente acaban creando un efecto de lo más reconfortante. Mostrando en todo momento esa sensación de aislamiento casi voluntario y para nada angustioso, Hilary ha logrado uno de esos trabajos para disfrutarlo sin preocuparse del paso del tiempo, intentando que las reflexiones más desoladoras fluyan con el firme objetivo de que no vuelvan a acecharnos nunca más.

 

Jess Williamson

La artista norteamericana ha sido una de las grandes animadoras de lo que va en este 2018 en materia de renovación de la canción americana. Su tercer LP Cosmic Wink muestra muy bien cómo es posible apostar por unas canciones en todo momento vibrantes sin salirse del formato habitual de banda de rock. A lo largo de este recorrido por terrenos donde una hoguera frente a un porche supone el mejor escenario posible para disfrutar de los temas, Jess muestra recursos fascinantes pero sencillos, tales como voces dobladas en los puntos álgidos de los temas o una exposición emocional capaz de dejar al personal sin palabras como bien sucede en ‘Thunder Song’. Estamos por lo tanto ante una de esas artistas que ha encontrado definitivamente su lugar en el mundo de la música y lo está demostrando de la mejor forma posible.

 

Jimothy Lacoste

Breve pero de lo más prometedora. Así podemos definir la carrera de Jimthy Lacoste hasta el momento, ya que Timothy Gonzales se ha valido tan solo de un puñado de singles para situarse en la primera línea británica de los sonidos urbanos que más bucean en el R&B con el deje perfecto de hio hop. Historias comunes de chicos comunes pero interpretadas con la perspicacia propia de aquel que las está viviendo, algo fundamental para conectar de lleno con lo que ya está siendo un fenómeno de la red. Sin ir más lejos, su último single ‘Fashion’, describe un mundo de fama y vida llena de lujos. Altas cotas que ya no nos parecen totalmente descabelladas de alcanzar para el británico.

 

Kadhja Bonet

Kadhja es una de esas artistas que impresionan a la primera dentro de unos territorios con más que aroma clásico como es el soul. Lo suyo sin embargo no se ciñe a los cimientos del género, sino que va mucho más allá mostrando una propuesta de lo más vaporosa, llevando a pleno siglo XII el ambiente de los salones más jazzísticos para revolucionarlo con dulzura y arreglos por momentos de lo más tecnológicos. Estamos por lo tanto ante la unión perfecta entre talento y experimentación dentro de un género en el que parece que todo está probado, logrando caer cautivados desde la primera escucha de Childqueen, su segundo trabajo repleto de buen gusto por intentar siempre endulzar los momentos vitales más significativos.

 

Okay Kaya

Desde Noruega llega una de esas propuestas que resulta difícil de adherirla con claridad a algún género, ya que lo de Okay Kaya se sustenta en matices tomados de extremos bastante distantes como el pop ochentero o el soul. Buscando en todo momento unos arreglos que intentan no distanciarse de la inherente desnudez de los temas, su LP debut Both, publicado este mismo año, abre la puerta a una vulnerabilidad que huye de cualquier tipo de dramatismo. Con la calma precisa, la artista divaga entre recuerdos intentando no levantar la voz, sino tratando de emocionar a través del sugerente conjunto que producen todos los elementos planteados dentro del tema, fijando la atención del oyente de forma permanente.

 

Palm

La banda norteamericana es capaz de pasar del dream pop más colorido a ese tipo de canción propia del art-rock donde en cualquier momento un cambio de ritmo va a provocar que estemos frente a un tema totalmente diferente de lo que habíamos pensado. Así es como Palm hacen de la experimentación algo totalmente entretenido al mismo tiempo de obtener su misión de lograr lo original, cambiante y por supuesto adictivo. Su segundo LP Rock Island supone la perfecta confirmación de todas estas ideas, encontrándonos ante uno de esos discos repletos de dinámicas donde cada canción supone un nuevo mundo de sensaciones, todas ellas de lo más vivaces. Además, cuando te sientes a escucharlo una segunda vez, seguramente te parecerá algo completamente diferente.

 

Snail Mail

El fenómeno de Snail Mail ha irrumpido con fuerza en los últimos meses gracias a su LP debut Lush, encontrándonos ante una artista con un gran desparpajo para mostrar las emociones más cotidianas en un formato de rock con la vista puesta en los 90. Lindsey Jordan es uno de esos talentos que enlaza las melodías con la firmeza suficiente para transmitir al público la honestidad de sus letras, intentando que cada momento de sus canciones suponga una reivindicación de lo necesario que es confiar en una misma. Sin grandes adornos ni momentos de caos, sus canciones se mueven en una perfecta sobriedad que únicamente vive sobresaltos en las situaciones en los que la voz de Lindsey adquiere aún más coraje para narrar historias de esas que dejan cicatrices.

 

Fotografías: Palm (Dylan Pearce), Jimothy Lacoste (Robson Scott)
Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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