Especial

Crónica fotográfica del Cpop Club

Por -

En una noche de contrastes, impulsada por la ternura de un ambiente íntimo y acogedor, la música arropó un grito silencioso. La profundidad de un momento que parece no tener fin, sumido en la delicadeza del absurdo. La contagiosa inercia de una paz que se repite, en ese eterno instante que se prolonga en el espacio. La noche comenzó con la pureza de Marcos y Molduras, seguida del incontrolable frenesí de Olivia is a Ghost. El dúo madrileño protagonizó algunos de los momentos más emblemáticos de una noche esbozada en claroscuros, en líneas indefinidas y aún por perfilar. Hablaron de amor, de flores y de lo que quiera que pase en las grandes ciudades. Una retórica humilde y sin pretensiones, arropada por la dulzura de un lenguaje que poco tiene de verbal. A la calma la sucedió la tormenta, y los de Olivia descargaron una eléctrica llamarada de luz y sonido sobre la paz que imperaba en la noche. Un hipnótico resplandor nublado por el rítmico furor del espacio en el que todo se gestaba. Pero pronto vino el alivio que persigue a los desastres. Tras el estruendo, la emoción pura y contenida de Marcelo Criminal. En su sencillez reposaba un fuerte sentimiento humano, una emoción explosiva aunque discreta. La irreverente lírica del murciano, enmarcada en la suavidad de sus melodías y lo tierno de su misma esencia, caló en los corazones de los muchos que acudieron al Sol  sin  buscar  nada.  Para  cerrar  la  velada,  Rayo  puso  el  punto  y  final  a  una  noche  sin  fin, deslumbrando sin pretenderlo, acogiendo a todas las que se palpaban en sus versos. Abrieron los ojos a la noche y miraron de frente a un Sol cargado de alma.

Artículo y fotografías a cargo de María Rozados Balboa
Redacción Mindies
Redacción Mindies

Los miembros de la redacción de Mindies amamos la música por encima de todas las cosas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *