Entrevistamos a

Nine Stories

"Siento que la gente de mi generación, la que nació a principios de los 80 siente que no ha alcanzado el lugar que nos prometieron. Eso tiene como consecuencia una especie de juventud extendida que se yuxtapone a la obligatoria madurez interna que uno va sintiendo. "

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El cuarto trabajo de Nacho Ruiz al frente de Nine Stories supone una obra de carácter atemporal, cuidando todos los detalles al mismo tiempo de conservar la inherente espontaneidad en sus melodías. Enfocado a través de una esencia pop, que brota de una forma libre a través del imaginario ensoñador similar al de grupos como Big Star o The Carpenters,  Cinéma Vérité esconde unas canciones que huyen de grandes ambiciones para convertirse en un fiel reflejo de todo lo que esconden los recuerdos más apacibles. De este modo, la instrumentación no busca alardes de grandeza, sino que sirve para construir sensaciones coherentes, arrojadas a un espacio emocional concreto fielmente capturado en el trabajo. Buen ejemplo de todo ello podría resultar ‘A Dream That Never Was’, el tema de mayor duración del disco, repleto de suaves giros del guion que se va avanzando de forma decidida entre todo aquello que no pudo ser. Aprovechando lo reciente del lanzamiento, entrevistamos a Nacho.

Considero que en este trabajo hay un montón de características pop propias de grandes clásicos como Big Star, The Carpenters o Burt Bacharach. ¿Tienes la sensación de que te has dejado lleva un poco hacia tus bandas clásicas favoritas?

Creo que mi manera de componer es muy melódica y que eso puede entroncar con artistas clásicos. Los tres que citas me gustan mucho, aunque personalmente no diría que hayan sido tres influencias básicas en este trabajo. Digamos que hago canciones en el sentido tradicional de palabra. Sin embargo, en esta ocasión he tratado de retorcer estructuras, encontrar acordes marcianos, introducir sorpresas... Elementos que hicieran las canciones más misteriosas, menos típicas. De todas maneras, la búsqueda de la originalidad no puede ser una búsqueda en sí misma. Se trata más bien de encontrar tu propia voz de manera orgánica, intentar no repetirte y abrir nuevos caminos con cada trabajo.

Desde el inicio de Cinéma Vérité se nota un montón todo el peso que han jugado los arreglos en los temas, resultando de lo más sorprendentes. ¿Sientes que en este trabajo has puesto mucho énfasis en este sentido?

Sí, sin duda. Hubo mucho trabajo antes de la grabación. En primer lugar, como había pasado bastante tiempo desde Trafalgar, mi disco anterior, me encontré con bastantes bocetos de canciones. De todas esas me quedé con unas 26, que me parecían las mejores. A partir de ahí, Carasueño (productor) y yo estuvimos estudiando cómo podíamos arreglarlas para hacerlas más interesantes. Queríamos llevar cada una lo más lejos que pudiéramos, sin ninguna premisa previa, ni miedo. Si nos salía una canción abiertamente technopop, como 'Friends We Lost on the Way', decidimos seguir esa línea hasta el final. Lo mismo con un tema más clásico como puede ser 'Different Shades of Red'. Los arreglos siempre tienen que estar al servicio de la canción para que no queden superfluos, en cualquier caso. Al final, la cosa consiste en manejar todos los elementos que tienes a tu disposición y jugar con ellos para que el resultado final sea estimulante y, en la medida de lo posible, novedosos.

"En esta ocasión he tratado de retorcer estructuras, encontrar acordes marcianos, introducir sorpresas... Elementos que hicieran las canciones más misteriosas, menos típicas. "

Continuando un poco más con este apartado, por ejemplo la inicial ‘Low Sun’ tienen unos toques sintéticos realmente maravillosos y de lo más originales. ¿Crees que manejar estos pequeños detalles sintéticos es un claro elemento diferenciador en este trabajo respecto a anteriores?

'Low Sun' es un buen ejemplo de lo anterior. En general, la intención fue evitar grabar una pista de guitarra y piano y empezar a meter más cosas encima, que digamos que es un procedimiento más o menos habitual. En 'Low Sun' partimos de un mellotron de vientos bastante extraño y eso dio automáticamente un tono desconcertante en el buen sentido. Como ese mellotron sonaba bastante viejuno, creíamos que tenía sentido contraponerlo a otros sonidos más actuales, como la caja de ritmos u otros sintetizadores. En los anteriores trabajos de Nine Stories la base era mucho más orgánica, basada en tocar a la vez en el estudio. Estoy de acuerdo en que quizá es la mayor diferencia en este nuevo disco.

Por ejemplo uno de los casos más claro aparece en ‘Beijing’, con todos los sonidos circuitales que aparecen y desaparecen. ¿Estas elaboraciones suelen surgir de forma espontánea?

Sí y no. La elección de un sonido u otro se hace planteando previamente qué es lo que se busca conseguir con la canción en particular, a dónde me pide el cuerpo ir. Luego se prueban instrumentos, efectos... Y ahí sí que entra en juego la improvisación. Hay un montón de ideas que fueron puro prueba-error. 'Beijing', por ejemplo, nació de una canción piano-voz tipo McCartney. Pero sentía que esa canción ya la había hecho antes y quería enrarecerla, que además era una sensación que me transmite China, país que me inspiró para escribir la canción. China es una mezcla fascinante de modernidad, tradición, neones, rascacielos, gente en bicicleta... De alguna manera quería mezclar todo eso en una canción.

 

Algo que me gusta mucho es la forma en la que las melodías fluyen independientemente de todo el gran entramado que llevan de fondo. ¿Este trabajo surge de ideas melódicas o más bien desarrollaste todo en un conjunto?

Primero son las melodías, siempre. Si no tienes melodías no tienes casi nada. Al menos en este tipo de música. Hay otras basadas más en el ritmo. Yo creo que la canción tiene que ser ya flipante antes de entrar a grabar o arreglarla. Si la base es buena, casi todo lo que añadas después va a reforzar la calidad o interés de la canción. Hay discos de producción flipante que no duran mucho en el tiempo precisamente porque todo lo interesante está en la capa más superficial.

"Hay discos de producción flipante que no duran mucho en el tiempo precisamente porque todo lo interesante está en la capa más superficial."

Hay temas como ‘Renoir Retiro’ que parece que condensan varios temas en uno. ¿Has querido jugar también con los giros inesperados en las canciones o más bien fue surgiendo sobre la marcha?

Siempre me han gustado ese tipo de canciones que tienen minipartes. The Beatles, Beach Boys, Neil Young, Radiohead... Hay un montón de artistas que lo han hecho. Renoir Retiro es una carta de amor al cine y en las películas hay un desarrollo que te lleva a distintos lugares. De alguna manera, la canción pretende ser un reflejo de todo eso. Creo que todos estos cambios los tenía ya pensados cuando los compuse en casa.

Otra canción que creo que merece especial atención es ‘A Dream that Never Was’, encontrándonos un sereno y bonito cabalgar en el segundo tramo de la canción. ¿Consideras que esta canción puede representar muy bien todo lo contenido en el trabajo?

Es una de mis favoritas y creo que sí puede ser un resumen de lo que ocurre en Cinéma Vérité en cuanto a que es muy melódica, pero tiene un cambio casi disonante y mágico -se le ocurrió a Carasueño- a mitad de la canción. También combina instrumentos acústicos (cuerdas, piano, acústica) con ruidos variados, teclados baratos de los 80 y cosas así. En la parte del final tenía claro que quería hacer un canon de voces, que era algo que jamás había hecho.

"El hecho de haber compuesto yo las canciones, haberlas trabajado con un equipo pequeño de gente... Eso te va a dar siempre una coherencia. Espero que se perciba así, por lo menos, es difícil juzgar uno mismo."

Da la impresión que los temas del disco reflejan la suficiente variedad entre sí, pero al mismo tiempo también están unidos por una coherencia que seguramente proceda de la forma calmada en la que se afrontan todos ellos. ¿Crees que existe una gran conexión entre los temas del disco?

Me obsesiona hacer discos variados. Me aburre un poco que todas las canciones sean iguales. Luego escucho a, no sé, los Ramones o The Jesus & Mary Chain y no tengo problema en que haya una uniformidad sonora. Pero cuando los hago yo... necesito hacer cosas distintas. En todo caso, por el hecho de haber compuesto yo las canciones, haberlas trabajado con un equipo pequeño de gente... Eso te va a dar siempre una coherencia. Espero que se perciba así, por lo menos, es difícil juzgar uno mismo.

El peso sentimental también creo que juega un papel destacado, mirando hacia el pasado en la descripción de ciertos recuerdos del trabajo. ¿Consideras que esta visión del paso del tiempo sobre uno mismo también tiene su cierto protagonismo?

Totalmente. Es uno de los temas esenciales del disco: el paso del tiempo, la sensación de que uno va cambiando sobre la marcha. También creo que recoge un sentimiento colectivo de crisis, en el sentido más etimológico de la palabra, el de cambio (en el otro sentido, en el que utilizamos habitualmente, también). Siento que la gente de mi generación, la que nació a principios de los 80 siente que no ha alcanzado el lugar que nos prometieron. Eso tiene como consecuencia una especie de juventud extendida que se yuxtapone a la obligatoria madurez interna que uno va sintiendo. Es un momento extraño en el que parece que nos hemos hecho mayores sin darnos cuenta, sin vocación de ello. Nos dijeron que tendríamos un plan establecido para cuando fuéramos adultos y la realidad es que no existe. Así que estamos improvisando, tratando de hacer las cosas de la mejor manera posible, pero sin camino de baldosas amarillas que seguir.

"Nos dijeron que tendríamos un plan establecido para cuando fuéramos adultos y la realidad es que no existe. Así que estamos improvisando, tratando de hacer las cosas de la mejor manera posible, pero sin camino de baldosas amarillas que seguir."

El ambiente apacible que impera en el disco se sobrepone incluso a las situaciones, digamos más críticas con el panorama actual, como ocurre en ‘Everything is Politics’. ¿Consideras que este disco está diseñado para tener un efecto aliviador sobre todos los temas que se tratan en él?

¡Ojalá! No, no sé. Creo que es un disco bastante enfadado, que es un estado de ánimo bastante habitual en la España de los últimos años. La cuestión es que ese enfado se ha convertido en un nuevo paradigma. Es decir, no estamos decepcionados con un político particular o con una sensación concreta, es un desasosiego más general, me parece. Sabemos que hay un montón de cosas que no funcionan, que son injustas y que se deberían cambiar. Esa sensación está en varias canciones del disco. Sin embargo, a la vez, tenemos que seguir viviendo y el mundo, la vida cotidiana, también está llena de cosas maravillosas que nos hacen felices. Es como si el mundo, ejem, socialdemócrata instalado tras la Segunda Guerra Mundial (En España tras la transición) se haya desmoronado y ahora estemos construyendo algo nuevo y peor. O, mejor dicho, nos hemos dado cuenta que esa presunta arcadia de bienestar en realidad nunca fue tal y toca convivir con ello.

'Everything Is Politics', en ese sentido, habla de que hay muchas maneras de hacer política. Todo es política, claro. Sobre todo la manera en la que haces las cosas en tu día a día. Estoy convencido de que la mejor manera de cambiar el mundo es tratar de transformar tu entorno más inmediato: tratar de aplicar esos cambios que demandamos a la sociedad de forma global y utópica en tu ámbito cercano. Quizá por eso, pese a todo, haya un trasfondo de esperanza en el disco. Si pierdes la esperanza es imposible cambiar las cosas. En cambio, si mantienes la ilusión del cambio puedes ayudar a que ciertas piezas de la estructura de la sociedad se muevan, aunque sea un milímetro.

En todas nuestras entrevistas nos gusta que nos dejéis una pregunta para el siguiente grupo a entrevistar. ¿Cuál es la tuya?

¿Cuándo detectas que una canción que has escrito es buena? ¿Es una secuencia de acordes particular, una melodía de voz, un verso, un ritmo concreto?

Del mismo modo tenemos una para ti a cargo de Richard Dawson, dice así: ¿cuáles son tus características más poderosas como músico y cuáles son tus mayores debilidades?

Creo que mi mayor virtud, si es que tengo una, es la de crear melodías. La mayor debilidad quizá sea falta de confianza en mí mismo, especialmente en la voz.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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