Entrevistamos a

Los Lagos de Hinault

"Creo que los elementos más recurrentes en nuestras canciones son el escepticismo y las dudas sobre uno mismo. Aun así, intento sacar de eso algo estético y, hasta cierto punto, poético"

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Los Lagos de Hinault han publicado hace dos meses vía Fikasound su tercer LP que lleva por título Escenas de Caza. El grupo madrileño vuelve a mostrar su firme línea que recorre el intimismo amoroso de la forma más natural posible, recogiendo todos los fracasos y aquellas situaciones donde la desgana acaba imponiéndose en muchas facetas de la vida. La combinación que siempre han presentado entre reflejar unas melodías de lo más vitalistas, junto con una percepción del paso del tiempo que cada vez se acentúa de una forma más dramática, se convierte una vez más en una marcada seña de identidad. Anhelos de verano, amores por los que ya se ha perdido la pasión, o simplemente aquellas películas que casi nunca trascienden de nuestros pensamientos, capturan las preocupaciones humanas, liberadas de una forma de lo más ingeniosa que sin embargo no nos causa sorpresa viniendo de ellos. Sin ir más lejos, ‘La Paradita’ se convierte en una canción bastión para intentar entender de lleno como la banda manipula el lenguaje a través de un simbolismo arrojadizo. En definitiva, otro nuevo acierto de una banda que ya de antemano tenía ganado un hueco más que importante en nuestro corazón. Aprovechando que todavía está reciente el lanzamiento de su nuevo trabajo, entrevistamos a su vocalista y guitarrista Carlos Ynduráin.

Sois un grupo cuyos procesos de composición y grabación siempre siguen un curso muy natural, realizándolo todo sin mostrar ningún tipo de prisa. ¿Tienes la sensación que la filosofía del grupo se sustenta bastante en encontrar el momento preciso y totalmente apetecible para hacer las cosas sin marcaros ninguna fecha?

Hasta ahora hemos sacado discos en 2011, 2014 y 2017. En ningún momento decidimos que fuéramos a sacar uno cada tres años; se ha dado así y no me parece mal (ni bien). Empezamos a pensar en grabar cuando tenemos ya 12 canciones. Puede que lo de componer me lo tome con demasiada calma… no sé… Procuro no forzar las cosas.

Me imagino que el hacer canciones lo veréis como un hobby al margen de vuestras vidas cotidianas. Sin embargo, ¿te gustaría poder dedicarle mucho más tiempo a vuestra faceta musical o las veis perfecta tal cual se presenta ahora mismo?

Para componer tengo tiempo más que de sobra, pero ahora que vivo fuera de España sí que estamos teniendo problemas para dar conciertos y presentar el disco. En julio hicimos lo mínimo: Madrid y Barcelona. A ver si en diciembre podemos ir a dos o tres sitios más.

La mayoría de los temas de Escenas de Caza están plagados de referencias a la primavera y el verano. Sin ir más lejos el primer anticipo ‘Lágrimas de San Lorenzo’ incluía un mensaje claro de “Este Verano No Pienso Enamorarme”. ¿Crees sinceramente que estas estaciones son las que acaparan las historias vitales más destacadas o es simplemente una forma recurrente de localizar vuestros temas?

Asocio la primavera y, sobre todo, el verano a una especie de melancolía suave y luminosa… Me gusta más tratar de capturar esas sensaciones volátiles y sutiles que el dramatismo plomizo del invierno.

"Asocio la primavera y, sobre todo, el verano a una especie de melancolía suave y luminosa… Me gusta más tratar de capturar esas sensaciones volátiles y sutiles que el dramatismo plomizo del invierno."

Tengo la sensación de que en este trabajo todo lo que ronda al amor está mucho más presente que en Flores de Europa, algo que también ocurría en vuestro debut. Sin embargo el amor nunca lo presentáis de una forma completamente feliz, sino lleno de defectos e inalcanzable. ¿Temáticamente ves más interesante todos los planteamientos y quebraderos de cabeza que surgen entorno a él en vez de ahondar en el concepto más idílico?

Creo que los elementos más recurrentes en nuestras canciones son el escepticismo y las dudas sobre uno mismo. Cierta incapacidad para “dejarse llevar” y obviar lo cutre que es todo en el fondo… Aun así, intento sacar de eso algo estético y, hasta cierto punto, poético…

El 90% de las canciones de amor son canciones de desamor. Entran con naturalidad. No suelen chirriar. Tienen ese punto adolescente que va tan bien con el pop… A mí me dan un poco de pereza. Creo que, en el fondo, lo más difícil es hacer canciones de plenitud amorosa sin hacer el ridículo. ‘Juntos’, de Paloma San Basilio, o ‘La caza’, de Juan y Junior, consiguen capturar momentos felices y salir más que airosas.

Analizando un poco todo lo relacionado con la forma de afrontar el amor en vuestra discografía, en Vidas Ejemplares había un cierto tono más serio y preocupado (‘Amor en Frío’, ‘El Correo del Zar’) en cambio en estos dos discos la sensación es más cercana a la despreocupación y a lo pasajero. ¿Desde dentro sientes como ha ido cambiando la perspectiva entorno al amor en el transcurso de los discos?

Vidas Ejemplares tenía un tono más crítico y trataba el amor casi con desprecio. La cosa se ha ido suavizando y he ido dejando que aparezcan más sentimientos… ‘Corcel colorado’ es prácticamente una declaración de amor.

Más aspectos que siempre me han parecido interesantes de vuestras canciones. Aunque el trasfondo de algunos temas como podría ser el caso de ‘Clásicas de Primavera’ podría tornarse en algo dramático debido al paso del tiempo, siempre tengo la sensación de que huis del dramatismo. ¿Siempre intentas alejarte de este apartado o más bien está relacionado con lograr el máximo realismo en las acciones planteadas?

Me gusta intentar captar esos momentos poéticos que, por difusos e inconcretos, tienden a pasar desapercibidos… Suelen estar relacionados con la luz y la soledad. No tienen el peso de “las hojas secas y la lluvia tras los cristales”, pero tienen una forma especial de llegar y quedarse. Algunos días me despierto juanramoniano perdido.

"En el fondo, lo más difícil es hacer canciones de plenitud amorosa sin hacer el ridículo. "

Al igual que ocurriese en otras ocasiones, siempre sabéis lograr un lenguaje muy particular y realizáis asociaciones de lo más curiosas. Ejemplo claro en este disco puede ser “La urbanidad y la templanza como atributos destacados. / Y nunca piden esas cosas en las ofertas de trabajo” en ‘La Paradita’ o ‘Viajar No Lleva A Ningún Sitio’ del disco anterior. ¿Consideras que esta habilidad para sacar frases tan precisas y al mismo tiempo sorpresivas en una de las características más distinguibles de vuestra música?

Al hacer letras me gusta mucho jugar con la forma. Me divierte emplear palabras algo rebuscadas, meter rimas internas y hacer que las frases terminen cayendo de pie tras un par de piruetas. En el fondo creo que es solo una forma de intentar hacerme el listo.

Un amigo siempre me comenta que vuestras canciones se pueden dividir en las que se pueden bailar, al menos dando saltos, y las que no, sin haber término medio. En este disco por ejemplo ‘Poca Policía’ cuadra en las primeras y ‘Lágrimas de San Lorenzo’ cuadra dentro de las segundas. ¿Tenéis la sensación que el apartado rítmico de tus canciones condiciona mucho la estructura de los temas?

Las canciones las hago yo solo con una guitarra española, pero desde el principio tengo muy claro si estoy haciendo una canción de saltos o de no-saltos. Tu amigo tiene razón: tengo dos moldes para hacer canciones y me cuesta mucho salirme de eso. ‘Aguas de Marte’ es de las pocas que se queda en la categoría “otras”.

Las portadas de vuestros trabajos siempre contienen referencias a elementos presentes en la naturaleza, encontrándose los tres discos bastante relacionados en este aspecto. En esta ocasión habéis realizado una con una mezcla entre animales y flores. ¿Esta temática encierra algún mensaje o enfatiza alguna estética en concreto que quieras transmitir?

Las portadas tienen un punto entre sublime y ridículo que me gusta mucho… Son un poco “quiero ser tan refinado que parezco tonto”. En nuestras canciones hay, muchas veces, algo parecido: “qué bonito podría ser todo, pero qué ingenuo sería creérselo”.

"Al hacer letras me gusta mucho jugar con la forma. Me divierte emplear palabras algo rebuscadas, meter rimas internas y hacer que las frases terminen cayendo de pie tras un par de piruetas. "

En todas nuestras entrevistas nos gusta que nos dejéis una pregunta para el siguiente grupo a entrevistar. ¿Cuál es la tuya?

¿Os gusta que os encasillen?

Del mismo modo, tenemos una para ti a cargo de Nite Jewel. Dice así: Si pudieses cambiar el nombre de tu banda, ¿cuál elegirías?

Me gustaría tener un grupo un poco macarra que se llamase “Servidora y los productos”.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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