Entrevistamos a

Samantha Hudson

"En los tiempos que corren, ser auténtica supone un acto político"

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Samantha Hudson, “la Miranda Makaroff de los pobres”. Fenómeno mediático y explosión de viralidad en las redes. Por su estética desinhibida, por su naturalidad sin límites, su facilidad para entender y ser entendida, y su falta de tapujos a la hora de expresarse y dar rienda suelta a la emoción que desborda. La conocimos en 2015, con su videoclip ‘Maricón’, y desde entonces no hemos podido apartar la vista de ella. Tres años más tarde, veía la luz en Filmin su propio documental, Samantha Hudson, una historia de fe, sexo y electroqueer, que hacía un repaso a su vida desde su salto a la fama en Internet hasta su mudanza a Barcelona. Ahora, Samantha está de vuelta. Ha fichado por el mítico sello discográfico Subterfuge Records, de la mano de quienes ha sacado a la luz su último sencillo, ‘Hazme el Favor (vente conmigo a bailar)’. Charlamos con ella, en un recorrido a su faceta más íntima y personal, desde su vertiente mediática a la musical.

 

¿Cuándo fuiste, por primera vez, consciente del impacto que tenía todo lo que hacías?

Va a sonar un poco mainstream o peliculero (risas), pero recuerdo que había pasado como un año desde el videoclip de ‘Soy maricón’ y tenía como diecisiete, creo. Además, estaba a punto de irme a Barcelona a triunfar y hacer todo lo que yo tenía pensado, que era ser cantante travesti. De repente, vi una mención en Twitter de Javier Calvo. Ahora nos llevamos bien y se me ha pasado el fanatismo... Pero claro, yo era una niña que había crecido con Física o Química, y Fer para mí era un referente enorme. Recuerdo que en el tuit me puso “Eres una estrella”, y yo rompí a llorar. Alguien a quien yo valoraba desde la infancia y que había establecido contacto conmigo por el proyecto que yo estaba llevando a cabo… Ahí fue cuando tomé conciencia de lo afortunada que me sentía y de lo agradecida que estaba -y sigo estando- de haber conseguido lo conseguido. Y también tomé conciencia de todo lo que quería conseguir, porque yo no pienso parar aquí.

 

Tuvo que ser un choque total… No esperabas toda esa repercusión.

Sí. A partir de ahí ya lo vas asimilando. Cada día, te llegan mensajes y los lees. Es un estímulo constante más que un hecho concreto, pero ese en especial lo recuerdo con mucho cariño.

Para ti, ¿qué es lo más bonito de llegar a tanta gente?

Yo creo que el feedback, esa especie de diálogo de “yo hago algo en lo que confío y la gente lo recibe bien”. Ya no sólo por cosas más banales como el número de seguidores o los likes, sino porque cuando alguien me dice que le gusta lo que hago o me manda un mensaje para apoyar las cosas que he subido, yo por lo menos lo noto como cien por cien de verdad, y no por peloteo. Lo hacen porque realmente entienden lo que yo quiero decir y entienden el punto al que yo quiero llegar, aunque simplemente sea hacer reír con una chorrada. Yo creo que lo mejor de estar tan expuesta es el sentirse valorada. Realmente, es algo que ayuda a mi autoestima muchísimo.

"Cuando alguien me dice que le gusta lo que hago, lo noto cien por cien de verdad"

La gente que te sigue es muy real, muy auténtica…

Sí. La verdad es que el feedback que recibo me llega de una manera muy auténtica. Yo creo que mi fandom es el mejor. (Risas)

Has sido un fenómeno mediático casi desde el principio. ¿Cuál es el sentimiento que hay detrás? ¿Por qué hay tanta gente que se identifica contigo?

Yo creo que es un sentimiento múltiple. Precisamente esa es una de las cosas que más me gustan. No hay una única manera de interpretarlo, y yo -por lo menos- no tengo una única manera de valorarlo. No me gustaría ir en el plan pedante de “es que no entendeis el trasfondo de mi mensaje”. Si quieres seguir a Samantha Hudson porque te hace gracia, porque es una petardona, y porque está todo el tiempo haciendo bromas, a mí me parece fenomenal. Y yo creo que es así en la gran mayoría de casos. Casi todos los que me empiezan a seguir lo hacen porque soy graciosa. El sentido del humor es fundamental, y yo lo considero una parte muy atractiva de mi personalidad.


Supongo que otros tantos también se quedan por el mensaje político, o esa cosa que llaman activismo pero que -yo siempre digo- no considero que lo sea. Lo que pasa es que el mundo está tan mal, y la gente se empeña en pensar las cosas de una forma tan destructiva, que con que tú pienses lo contrario, y hagas las cosas como tienes que hacerlas, ya se convierte en un acto político. Pero realmente yo no soy una persona muy combativa. Casi nunca voy a las manifestaciones, tampoco hago activismo como tal. Lo que pasa es que, en los tiempos que corren, ser auténtica supone un acto político.

Con el filtro del humor, llegas a más gente. Está la opción de hacer las cosas de una manera radical, que opino que a veces también hay que hacerlas de una forma radical, y que es inevitable enfadarte o tener una actitud irascible con según qué problemáticas… Pero yo creo que, cuando lo haces con humor y de una manera tan desenfadada, a la gente le cuaja más.

¿Quiénes han sido tus mayores referentes a la hora de modelar tu identidad?

Una persona sin cultura ni sentimiento de pertenencia a un grupo sería incapaz de pensar más allá de su instinto animal y sus necesidades básicas. Todo el mundo está continuamente recibiendo estímulos, empapándose de cosas que le gustan, cambiando por otras que le gustan más… En mi caso hay referentes muy concretos. Nina Hagen, que era una cantante de ópera punk de los ochenta y que tiene también mucho que ver con el movimiento de los Club Kids de Nueva York. Me influyó mucho en cuanto a estética. Luego Manuela Trasobares, más a nivel de pensamiento y de filosofía, y de cómo tomarse la vida. Y también ese registro de voz sexy, que en realidad es una licencia de Manuela Trasobares que yo tomé, y que la gente se piensa que es mía. Otro referente son las películas de Almodóvar, evidentemente. Y las mujeres de mi familia. Eso seguro. En el momento en el que murió mi abuela, empecé a travestirme más, en el sentido de ponerme pelucas y maquillaje, aunque no supiera maquillarme. Vestidos, taconcitos… Inconscientemente, creo que fue una especie de homenaje a mi abuela, una forma de seguir su legado y de que siguiera viva dentro de mí.

"“En el momento en el que murió mi abuela, empecé a travestirme más [...]. Creo que fue una especie de homenaje”"

En relación a cómo mostraste esta identidad, ¿te viste siempre armada de valor para expresarte tal y como eras, o fue algo progresivo que fuiste adquiriendo?

Yo creo que todo en la vida es progresión, porque nunca dejas de aprender y todo es una lección constante. Pero muchas veces me lo planteo, y creo que sí que había algo que venía de fábrica, algo genuino en mí que me empuja a ser tan estridente y tan desinhibida. Pero en todas las entrevistas lo digo y es que, si no hubiera venido de un contexto tan favorable como del que vengo, y de una situación familiar tan afable… A mis padres les ha costado, evidentemente, aceptar que soy travesti, pero mi hermano es homosexual. Entonces, la barrera de la homosexualidad y mi orientación sexual estaba ya un poco rota. Yo ya tenía un poco el camino labrado por tener un referente tan cerca y, sobre todo, un referente dentro de mi propia familia, al que le puedo pedir consejo y con el que puedo hablar de esta situación. Luego lo de que sea un maricón pintado, y me llame Samantha Hudson, ya fue algo nuevo para ellos. Pero lo de ser homosexual ya estaba aceptado. Igualmente, ellos siempre han tenido una mentalidad muy abierta. Esto ha sido un factor fundamental a la hora de haber podido elaborar mi discurso y evolucionar como persona y como artista, que son cosas que van de la mano.

En otras ocasiones has mencionado que, para ti, las RRSS son como una especie de “superproducción”, que te curras muchísimo y te ofrecen un enorme espacio de visibilidad. ¿Crees que te han servido para encasillarte en un papel determinado o, por el contrario, para exponerte sin necesidad de definir tu personaje?

Como en todos los aspectos de la vida, estamos siempre performando y actuando, porque la vida es un teatro. La personalidad no es más que un personaje que nosotros vamos modelando desde que somos pequeños y que, evidentemente, va cambiando… Character development (risas). Yo en las RRSS, al igual que en el escenario, soy una persona en concreto. A lo mejor en mi casa simplemente estoy tumbada en el sofá sin hablar en tres horas. Eso no quiere decir que yo me encasille en un papel o en un personaje, y no creo que nadie lo haga. Las RRSS son algo muy nuevo, y las generaciones anteriores las enfocan desde una perspectiva un poco catastrofista. Tienen sus cosas malas, evidentemente. Hay mucha presión, sobre todo estética. La gente tiene un problema social grave con compartir imágenes con demasiados filtros, con demasiada edición. Al final evocan una imagen que no se ve realmente. Pero yo creo que las RRSS son simplemente una nueva manera que ha surgido de comunicarnos entre nosotros, y una nueva forma de expresarnos.

Existe ese tabú con las redes y la personalidad de Internet, que si estamos fingiendo, que si somos personajes… Y yo siempre digo lo mismo. Si vas a un bautizo o a una comunión vas a comportarte de una manera, y con tu familia o con tus amigos vas a comportarte de otra, y eso no quiere decir que tú seas un personaje. Más bien, quiere decir que tú tienes varios personajes, varios registros con los que vas fluctuando. Es complicado. Más que coartarme o cohibirme, las redes sociales lo que me dan es total libertad. Y más que nada, porque todo lo que tengo que ofrecer es yo, yo y yo misma. Es Samantha al cubo.

"Estamos siempre performando, porque la vida es un teatro."

Entonces, ¿dónde está para ti el punto de inflexión entre la vertiente pública y la privada?

Yo no encuentro mucha diferencia entre mi faceta privada y la que yo muestro en las redes. Y creo que precisamente eso es lo que llama la atención y lo que me funciona. Es todo el rato cien por cien yo.

En cuanto a la música, ¿utilizas el humor por pura fantasía o escondiendo un mensaje detrás?

En lo que más confío en la vida es en pasárselo bien. Y creo que cuando tú comunicas algo, importa mucho la forma en la que lo haces. En el humor, al margen del sentimiento y de la emoción, hay un componente fisiológico. Con la risa tú liberas ciertas hormonas, que se traducen en felicidad. Transmitir algo que tú crees importante a través de algo que tu cuerpo percibe como felicidad, allana el terreno a comunicar un mensaje. La otra persona está más receptiva y lo entiende mejor. Engancha.

"Transmitir algo que tú crees importante a través del humor, allana el terreno a comunicar un mensaje"

A la hora de componer, ¿dejas que las ideas salgan naturalmente o les pasas algún filtro?

Yo soy muy compulsiva, muy de vomitar todo. A nivel melódico, sí que pasa más por un proceso, porque compongo con un productor musical. Este suele ir cambiando bastante porque soy yo muy caótica. Pero, a nivel de letras, sale todo de la primera vez. En ese sentido, confío mucho en el primer resultado. Y creo que mis corazonadas van bien, porque a la gente le suele parecer fenomenal. El proceso de composición, y en general el proceso creativo, es muy aleatorio.

"La gente que tiene ganas de hacer música [...] con un concepto de show más innovador no se atreve porque ve que no hay salidas"
 

¿Cómo ves el panorama de la representación LGTB en la industria musical?

Creo que el panorama musical está un poco -no diría muerto-, pero sí que es muy sosillo. Sí que hay gente como PUTOCHINOMARICÓN o Chico Blanco, que es un trapero que es lo más… Pero los que tienen dinero y recursos acaban tirando siempre por las mismas personas. Entonces, eso se convierte en un círculo vicioso. La gente que tiene ganas de hacer música -o ya no música, sino shows de travestis, performistas, con un concepto de show más innovador, y gente LGTB en general-, no se atreve porque ve que no hay salidas. Estoy deseando que haya un boom como el que hubo con Las Bistecs y el electrotrash de los 2000. A mí me parece que es la música que más mola. Es tan performático y literal, tan visual, que es lo que hace falta.

A lo más mainstream le hace falta posicionarse, pero me imagino que es complicado con la presión discográfica, el mercado, los sponsors… Pero vamos por buen camino. Aunque sea un pensamiento muy capitalista, yo creo que las marcas se están interesando cada vez más por lo queer, lo que creará más oportunidades.

"A lo más mainstream le hace falta posicionarse."

¿Qué nos puedes contar de tu llegada a Subterfuge?

¡Pues yo lo hice con mucha ilusión! La verdad es que yo no tenía ni idea de quiénes eran. Fui a hacer un podcast y, al salir, el chico con el que lo hacía me animó a que les hablase. Me dijeron que eran una discográfica muy guay, que habían llevado a Fangoria un tiempo, a Nawja Nimri, a los Fresones Rebeldes… Así que les escribí un mail. Justo acababa de terminar ‘Hazme el favor’. Se lo presenté y, para mi sorpresa, dijeron que sí. Desde entonces, yo creo que ha habido una mejora. Sobre todo, en temas de legalidad, de darme de alta en la SGAE, de ver cómo funcionan los derechos de autor, los royalties de Spotify… Me siento más amparada. También en temas de management. Yo creo que no puedo estar más contenta. Me llevo muy bien con todos pero, sobre todo, con la que ejerce un poco de mi madre, mi mánager Gema. Las dos somos rubias platino, a las dos nos gustan las mismas cosas… Vamos, mejores amigas.

 

¿Algo que nos puedas contar de temas que vayan a salir?

Por lo visto, en verano no se puede sacar nada. Es como una ley no escrita. Pero bueno, aunque no lo parezca, soy una persona ocupada. (Risas) Así puedo dedicar el verano a hacer los videoclips con calma. Lo que es seguro es que voy a sacar dos canciones: una como solista, en la que solo canto yo, y otra en colaboración con una persona que para mí es un referente musical muy grande y que también tiene cierta relevancia entre el colectivo LGTB en España. Las dos van a estar producidas por PUTOCHINOMARICÓN y creo que sobre septiembre, octubre, noviembre, las sacaré. Yo estoy ilusionadísima.

María Rozados Balboa
María Rozados Balboa

Me gustan muchas cosas y a veces escribo sobre ellas.

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