Entrevistamos a

Reserva Espiritual de Occidente

"REO es la expresión de nuestras almas, nuestros anhelos y nuestros intereses más profundos. De modo que los símbolos, los conceptos y las corrientes que manejamos siempre son universales, como lo son las profundidades de todos los seres humanos. "

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Reserva Espiritual de Occidente siempre han dejado claro como su propuesta no se encuentra acomodada en ningún género en particular, buscando en todo momento explorar emociones y sentimientos impactantes a través de temáticas de lo más reveladoras. Por ello la banda liderada por Svali y Wences Lamas nunca ha dejado de lado ninguna historia popular que fuese capaz de encerrar cierto misterio, superstición o que simplemente posea un simbolismo atractivo con el que indagar en la dualidad luces y tinieblas. Con unos cuantos EPs y LPs a sus espaldas, además de poner música a películas como No Somos Nuestros Nombres de Antonio Ferrer, su más reciente entrega hasta la fecha llegó el año pasado con El Cristo de la Atlántida vía Humo. En este LP materializaron de buena forma el carácter desafiante de sus composiciones, consiguiendo que en todo momento que estas canciones se muestren distantes y envueltas en un especial halo de imprevisibilidad. A través de sonidos pastorales, danzas medievales, profecías alucinadas y dark folk, REO nos hacen ver una vez más como son una de esas bandas destinadas a no crear nunca un consenso unánime, toda una virtud que es de agradecer en tiempos donde parece que todo tiende a uniformarse. Continuando con la promoción de este nuevo trabajo, tenemos el placer de entrevistar al grupo y estrenar en exclusiva el videoclip correspondiente al tema de ‘Ansia Fiera’.  

Siempre habéis sido una banda que nunca se ha ceñido a ningún género ni ninguna escena concreta, siendo vuestra música un reflejo de influencias muy variadas que pueden ir desde el folklore hasta los sonidos industriales. ¿Desde dentro siempre habéis sentido que estáis un poco en tierra de nadie?

Ciertamente, a veces hemos sido agrupados dentro de una u otra escena, pero nunca nos hemos sentido perteneciendo realmente a ninguna de ellas. Esto nos ha permitido sobrevolar la situación y mantener una distancia prudencial con sus luces y sus sombras.

 

A lo largo de todos estos años siempre habéis cuidado un montón la estética de todo lo que implica este proyecto, tanto en todo lo referido al arte gráfico como a vuestra puesta en escena. ¿Consideras que toda el aura artística y escenográfica que rodea REO resulta totalmente inseparable del plano puramente musical?

Nos volvemos muy locos cuando llega el momento de pensar en la estética de nuestra obra, nuestras portadas, nuestras fotos, nuestros conciertos. Sentimos una fuerte necesidad de arroparnos con grandes dosis de belleza, bien sea enfocada al horror o a lo celeste, pero siempre ha de estar presente.

Si algo habéis demostrado con el paso de los años es vuestra capacidad siempre para intentar que la escucha de vuestros trabajos nunca sea un camino de rosas, sino que jugáis siempre con un espectro de sentimientos como pueden ser el miedo, lo amenazante o lo sobrecogedor. ¿Sentís que uno de vuestros propósitos a la hora de componer canciones es tratar de despertar fuertes reacciones en el oyente para que vuestra música alcance una dimensión aún más trascendental?

Es bonito que esto ocurra. Que quien escuche nuestra música lo haga con verdadera voluntad de viajar donde quiera que éste vaya a llevarle. Requiere de una honesta intención, de una serena vocación, incluso de un puntito de valentía. Algunas personas nos han contado que, en directo, la emoción ha llegado a sobrepasarles, erizando su piel, llegando incluso al llanto, fuertes sensaciones físicas, a veces tan fuertes que han tenido que abandonar la sala por unos momentos. Para nosotros, eso es un halago: que la gente mire cara a cara a su sombra es la mejor manera de traspasarla.

"Sentimos una fuerte necesidad de arroparnos con grandes dosis de belleza, bien sea enfocada al horror o a lo celeste, pero siempre ha de estar presente."

El carácter narrativo y descriptivo de vuestras canciones es algo que también tratáis de reforzar en los temas, pudiendo sentir como contáis más bien historias o presentáis escenarios concretos. ¿Creéis que de forma inconsciente siempre existe una voluntad de contar historias o relatos en vuestras canciones para que las estampas descritas no queden muy inconexas entre sí?

En realidad, no es un aspecto en el que pongamos especial atención. El proceso creativo surge de muchas maneras: unas veces en sueños, otras de forma abrupta, mientras estamos viajando o haciendo la cena. Cuando la inspiración llega, dejamos que brote y después entrelazamos las ideas, tratando de abrazarlas libremente, bien sea creando narrativas, o elaborando nuestro discurso en un lenguaje abstracto, dirigiéndonos directamente al inconsciente.

Algo que convierte también en especial REO es todo el ambiente cercano al ritual, lo chamánico o incluso profético que envuelve vuestras composiciones. ¿Sentís que todo lo que tiene un gran componente de desconocido o incluso paranormal siempre acaba resultando en cierta el medida el motor de vuestros temas?

No podría ser de otra manera. Nos inclinamos por todo aquello que permanece oculto o inac-cesible porque ha quedado enterrado por el paso del tiempo. Tratamos de acercarnos a ello sin un afán “ocultista”, todo lo contrario: lo hacemos con un deseo de compartir aquello que vamos encontrando en el camino ya que pertenece a todos los hombres.

 

Del mismo modo vuestras composiciones en un primer momento nos pueden conducir hacia épocas un tanto remotas, en ciertos momentos incluso a través de elementos propios de épocas medievales. ¿Sentís que el contenido de vuestros temas está localizado en una ubicación espacio-temporal bastante definida o es algo de lo que intentáis escapar?

Nunca lo había pensado, creo que esto significa que la respuesta es que no, no tratamos de enmarcar nuestras composiciones en ninguna época en concreto, si bien sí que se pueden encontrar influencias de la Inquisición española, el Japón imperial o las civilizaciones de la an-tigua Mesopotamia por mencionar algunos ejemplos en este sentido. No obstante, la tempora-lidad es nuestro momento histórico preferido.

En relación a ello, ¿creéis que hay algún tipo de escenario o simbolismo concreto muy recurrente en vuestras composiciones o intentáis que varíen en todo momento dentro de una cierta coherencia?

REO es la expresión de nuestras almas, nuestros anhelos y nuestros intereses más profundos. De modo que los símbolos, los conceptos y las corrientes que manejamos siempre son universales, como lo son las profundidades de todos los seres humanos. Lo demás es, sencillamente, el escenario donde todo ocurre.

"Nos inclinamos por todo aquello que permanece oculto o inaccesible porque ha quedado enterrado por el paso del tiempo. Tratamos de acercarnos a ello sin un afán “ocultista”, todo lo contrario: lo hacemos con un deseo de compartir aquello que vamos encontrando en el camino ya que pertenece a todos los hombres."

En el 2017 también pusisteis banda sonora a la película de Antonio Ferrer No Somos Nuestros Nombres. ¿Sentisteis que fue bastante diferente encarar este EP sabiendo que detrás había un componente cinematográfico?

Fue una experiencia increíble. Enchufamos todos nuestros instrumentos en el estudio y apa-gamos las luces. Nos tumbamos en el suelo y poco a poco dejamos que el espíritu de la película se apoderara de nosotros. Grabamos más de tres horas de música en una sola toma, ¡aún no sé muy bien cómo lo hicimos!

Ahora estamos trabajando en dos nuevas bandas sonoras: la de Ronda o diaño, de Javi Camino y con un cariño muy especial en la de El Campo, el primer largometraje de mi amado, Wences Lamas.

Entremos de lleno a hablar de vuestro más reciente LP El Cristo de la Atlántida. El título completo de este trabajo incluye Kali Yuga entre paréntesis, reflejando de este modo una referencia a este período que aparece en escrituras hindúes. ¿Cómo se relaciona este este período con el contenido del disco?

El mito del Cristo de la Atlántida habla de la creencia de que existió un reinado de Cristo en la Edad de Oro de la Atlántida, treinta mil años antes de su vida conocida por los hombres. Su figura como deidad se caracterizaba por ser un Dios que no era bueno ni malo, un Dios que no juzgaba, que era todo amor, consiguiendo en este equilibrio perfecto traer la verdadera paz a la tierra. Sin embargo, sólo la decadencia del hombre pudo acabar con esta armonía, conduciendo a la humanidad a su edad más desnaturalizada y oscura. Los hombres, tal como los ciclos vitales, necesitamos descender por las grietas de nuestra alma para encontrar la verdadera luz. Es sobre este ciclo del que habla nuestro disco que, si Dios quiere y el tiempo no lo impide, se complementará con una segunda parte, cuyo título se apellidará Krta Yuga, centrado esta vez en la cara más luminosa de este devenir.

 

Este nuevo trabajo se inicia con ‘Atalaya’, el tema que cerró vuestro anterior LP La Noche Blan-ca, aunque en esta ocasión incluye variaciones significativas. ¿Desde un primer momento tu-visteis claro que estos dos trabajos tenían que estar unidos de algún modo?

De nuevo he de decir que no. Hay poco de mental en las decisiones creativas que tomamos y sí mucho de causal. Nosotros vivimos en una zona privilegiada de la sierra, rodeados de animales, aire fresco, rocas descomunales, plantas y agua. Todos esos elementos se comunican con nosotros, aunque no siempre sepamos escucharlos. Cuando somos receptivos a su mensaje, nuestras ideas cobran sentido y dan lugar a lazos como éste que mencionas de ‘Atalaya’. Quizá esa unión entre ambos discos sea algo que ya estuviera decidido antes de que nosotros lo su-piéramos. Probablemente lo decidiera alguna liebre o algún corzo.

‘Cruz de un Niño’ es un tema que aparentemente está inspirado en el asesinato al niño Pedrín en el Monte Abantos. ¿Vuestras canciones suelen contener más historias reales de las que en un primer momento podríamos identificar o más bien lo dejáis llevar todo hacia un lado más fantasioso?

Algunas de nuestras canciones toman como base historias o personajes conocidos y, como bien dices, el Niño Pedrín es uno de ellos. También hemos recreado la retorcida canción de amor que hubiera escrito alguien como Andrei Chikatilo. De todas formas, siempre terminamos con la sensación de que, a través de esas figuras poéticas, estamos hablando de nosotros mismos.

"Sentimos la indomable pulsión de volcar nuestras disertaciones más íntimas en las canciones que componemos. Y a cambio recibimos un sentimiento muy hermoso de comunión con los demás."

La lista de colaboraciones en este trabajo es bastante destacada, apareciendo desde Alberto Montero hasta Javier María López. ¿Cuándo os pusisteis manos a la obra con este trabajo teníais un poco claro que colaboraciones queríais en él o fue todo surgiendo por el camino?

El proceso de grabación de este disco ha sido ciertamente pantagruélico y teníamos claro que había personas muy queridas que debían estar presentes en el Cristo de la Atlántida. Javier María López ya nos acompañó en La Noche Blanca (a él debemos las maravillosas traveseras de ‘Chikatilo’) Además, en esta ocasión, ha venido acompañado de una de las personas que más admiramos en el mundo, su hija Sabela de 12 años con su clarinete.

También los gritos desgarrados de Simón y Berta, de 4 y 5 años, en ‘Cruz de un niño’. Ellos aún no han olvidado los grandes secretos del universo que todos conocemos cuando venimos al mundo y fueron tan generosos de depositar algunas briznas en el disco.

La abundancia de instrumentos es algo que siempre destaca en vuestras composiciones, em-pleando en este trabajo instrumentos como la fanfarria. ¿Cuándo componéis los temas soléis tener en vuestra cabeza los instrumentos y sonidos que pueden encajar en ellos o creéis que en este trabajo hubo una gran exploración sobre la marcha a la hora de añadir instrumentos y arreglos?

Todo está en nuestra cabeza cuando concebimos las canciones, pero siempre queda un espacio para la sorpresa y la improvisación. Tenemos la inmensa suerte de estar rodeados de grandes músicos y artistas que siempre tienen a bien colaborar con nosotros: trompetas, violines, sintetizadores modulares, traveseras, clarinetes, voces, vasos de cristal, puertas y cadenas golpeadas… incontables elementos que han creado una verdadera Orquesta Espiritual de Occidente que nos llena de amor.

A título personal, imagino que haber compuesto canciones como ‘Torre de Hércules’ donde aparecen ideas tan interesantes como “arrancar de lo efímero lo eterno”, implicará reflexiones bastante importantes. ¿Sentís que vuestro proceso compositivo también tiene una cara muy asociada a obtener ciertas reflexiones?

Mencionas una de las canciones que más nos implican emocional y simbólicamente de todo el disco. Crearla ha sido un viaje maravilloso, es una canción que ha mutado muchas veces y se ha ido enriqueciendo con el tiempo, como una roca que se va recubriendo de moluscos y coral bajo el agua del mar. La hemos escrito desde lo consciente, lo inconsciente, desde la sangre, desde las vísceras, desde el dolor y el amor más absolutos. Sentimos la indomable pulsión de volcar nuestras disertaciones más íntimas en las canciones que componemos. Y a cambio recibimos un sentimiento muy hermoso de comunión con los demás.

Habéis puesto recientemente videoclip para ‘Ansia Fiera’, encontrándose dirigido por Fede Santiangeli, logrando sin lugar a dudas una pieza visual muy identificativa de vuestra música. ¿Le transmitisteis a Fede ciertas ideas que teníais en la cabeza o más bien él se tomó toda la libertad a la hora de realizarlo?

Fede es un verdadero titán para nosotros, su talento como realizador es completamente arro-llador. Él nos conoce a la perfección así que dejamos todo el aparato creativo en sus manos. Nos sentimos exultantes con el resultado y muy agradecidos de, una vez más, contar con tan buenos amigos llenos de talento y generosidad. Según él mismo nos dice: “Ansia Fiera me pareció una gesta, un viaje, una aventura. Su intensidad y su ritmo me llevaban siempre a otros lugares, me mostraban otras cosas. La idea detrás de esta pieza es un viaje interno, primero con temor y rechazo, luego con aceptación. Quise realizar un viaje en el que se puedan ver esas emociones y que a la vez se vea color, que haya un choque, un enfrentamiento y un hermanamiento”

 

A lo largo de estos años, la formación de REO ha sido bastante cambiante. ¿Actualmente cuál es la formación del grupo?

Wences y yo somos los guardianes de ese animal mitológico llamado Reserva Espiritual de Occidente. Vive en constante metamorfosis, sus designios a veces van más allá de nuestra vo-luntad o nuestro entendimiento. Pero alrededor nuestro siempre hay una gran familia que nos arropa y da cobijo.

Después de la desescalada, ¿cuáles son los planes más inmediatos que tenéis en REO?

Estamos muy felices de vivir este proceso en la más absoluta incertidumbre.

En todas nuestras entrevistas nos gusta que nos dejéis una pregunta para la siguiente banda a entrevistar. ¿Cuál es la vuestra?

Si pudieras condensar todo lo que quieres decir con tu música en una sola frase, ¿cuál sería?

Del mismo modo tenemos una para vosotros a cargo de Phoebe Bridgers, dice así: ¿crees que Nick Cave habrá aprovechado bien la cuarentena?

Estoy convencida de ello. Según él mismo declara, es un oficinista de la música dedicando jor-nadas de ocho horas diarias a trabajar en su estudio de grabación. ¡Olé por tí, Nick!

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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