Entrevistamos a

Kevin Morby

"El objetivo de Sundowner es recordarle a la gente que hay un montón de lugares especiales y maravillosos en los Estados Unidos alejados de Nueva York o Los Ángeles y que tienen mucho que aportarnos más allá de la belleza de sus paisajes."

Por -

Kevin Morby está de regreso con Sundowner, un nuevo trabajo que publicará este próximo viernes a través de Dead Oceans. Este segundo disco en menos de dos años surgió de una forma totalmente inesperada, regresando a Kansas City, la ciudad que lo vio crecer, y aislándose en una casa de alquiler que bautizó como The Little Los Angeles. El resultado ha sido un fascinante disco grabado en cuatro pistas, capturando la esencia cálida de todas las circunstancias que rodearon su composición y transmitiendo la belleza de los paisajes repletos de cosechas que componen la zona más interior del país. Sin ningún tipo de plan y personas a su alrededor, esta calma y estado introspectivo propició nuevas reflexiones sobre todo el camino recorrido, dando vida a nuevas historias repletas de personajes solitarios pero con mucho que contar. Mezclando fragmentos más personales con otros donde dejar volar la imaginación en escenarios muy propicios para ello, Kevin Morby logra un trabajo sólido que sigue confirmándolo como uno de los compositores esenciales y que más ha contribuido en estos años a la renovación de la canción americana. Aprovechando lo inminente de esta publicación, pudimos charlar con Kevin y preguntarle por todos los detalles sobre su trabajo más solitario.

Este nuevo trabajo fue compuesto en tu regreso a la ciudad en la que creciste, Kansas City, algo que imagino que habrá propiciado que por la cabeza se te hayan pasado un montón de recuerdos de cuando eras adolescente. ¿Crees que el hecho de volver a tu ciudad de origen te ayudó a lograr un nuevo estado muy reflexivo a la hora de afrontar este disco?

Sin lugar a dudas. Ya sabes como es volver a casa y permanecer allí una temporada. La catarata de sentimientos que experimenté durante este período fue de lo más variada, porque crecí aquí y en su momento busqué escapar de esta ciudad para explorar otros lugares, y así asentarme en otra ciudad. Por lo tanto tuve que hacer frente a un montón de recuerdos que tenía bastante enterrados. También te digo que ante mí surgieron otros nuevos, sintiendo que en mi adultez estaba explorando una nueva parte de mí que hasta el momento no había apreciado. Toda la atmósfera que me rodeó durante esos meses fue muy diferente a lo que había experimentado en Los Ángeles o en Nueva York anteriormente. El hecho de estar bastante aislado también contribuyó a ello. Un tiempo más tarde también llegó el momento en el que todo el mundo estaba confinado y asilado, por lo que me sirvió para experimentar previamente una situación algo similar. Toda esta mezcla de sentimientos cambiantes y soledad hizo que trabajase mis canciones de una forma muy diferente.

 

Lo que has mencionado de la soledad y el asilamiento es algo que me parece totalmente determinante a la hora de afrontar el disco. ¿Crees que estar aislado del resto del mundo, sin ningún tipo de distracción, fue muy útil para lograr un trabajo aún más introspectivo?

Sí, totalmente. Estas canciones aparecieron inmediatamente después de haber compuesto Oh, My God, un disco que en parte surgió de escribir canciones en la carretera, mientras estaba tomando aviones, en habitaciones de hotel o incluso en los backstages. Sin lugar a dudas escribir un disco en estas condiciones fue un reto bastante complicado, sintiendo que estaba en una etapa de mi vida muy intensa. Sin embargo este disco surgió totalmente al revés, pasé de estar moviéndome por todo el mundo, rodeado de gente, a cerrar la puerta en mi pequeña casa de Kansas City tanto en mitad del invierno como del verano. De ahí que me encontrase solo y mis canciones luciesen totalmente diferentes a como lo habían hecho en el pasado.

Entrando más a fondo en el proceso de composición de este disco, aprendiste nuevas técnicas de grabación con una Tascam de cuatro pistas. ¿Crees que la grabación de estas demos fue bastante intuitiva y relacionada con capturar sonidos imprevisibles?

Más o menos ocurrió del modo en el que mencionas. La gracia de este trabajo se sustenta en buena parte en ello, en la forma en la que aprendí a como trabajar en la grabación en cuatro pistas. Sin lugar a dudas grabar así te limita mucho, obligándote a decidir muy bien lo que tienes que incluir y lo que no. Al mismo tiempo sabía que lo que estaba grabando no solo eran las demos, sino que iba a formar parte de algo mayor. Tenía claro que no quería ningún tipo de arreglo que pudiese alejar este trabajo de como nació originalmente. Por otra parte, sentir que podía llevar a cabo todo esto por mismo me parecía algo fascinante, porque ya sabes, en mis últimos discos iba pensando, “que bien podría quedar un saxofón aquí” o “vamos a poner más percusiones en esta parte”, pudiendo en todo momento ir marcha atrás en lo que estaba haciendo. En esta ocasión simplemente quería que todo pudiese recogerse en cuatro pistas, por lo que esto me mantuvo en todo momento muy centrado en la forma en la que escribía los temas, tratando de que fuese lo más mínima posible.

"La mezcla de sentimientos cambiantes y soledad hizo que trabajase mis canciones de una forma muy diferente."

La casa que alquilaste durante este tiempo en Kansas City y la decoraste a tu gusto recibió el nombre de The Little Los Angeles. Incluso aparece en una de las canciones de este trabajo. ¿Desde el primer momento sentiste una conexión muy especial con este lugar y que sería el lugar ideal para desarrollar el proceso compositivo del disco?

Es algo que ocurrió de una forma muy natural. Como sabía que Oh, My God estaba prácticamente terminado, pensé en alejarme de todo y tener momentos de relajación, pudiendo ir y venir sin tener grandes preocupaciones en la cabeza. Sin embargo una vez llegué a este lugar y sentí que no tenía nada que hacer, de forma automática surgió la necesidad de volver a hacer canciones capturando lo que estaba viviendo. De ahí que pasase la mayoría de mis días trabajando y escribiendo estos temas, ya que además no tenía ningún tipo de hoja de ruta, algo que me proporcionaba esa tranquilidad de hacer las cosas y simplemente comprobar que es lo que pasa. Así estuve unos cuantos meses, mirando a mí alrededor y componiendo poco a poco canciones. De repente me di cuenta de que tenía material para hacer un disco y que al mismo tiempo estas canciones me estaban resultando muy terapéuticas. Al final, me di cuenta de que estos temas eran mi única compañía por lo que me resultaba muy natural trabajar en ellos.

Creo que en algunas de las canciones como ‘Campfire’ o ‘Sundowner’ estás tratando de describir mediante palabras sentimientos muy profundos que causan en ti los paisajes. ¿En algún momento te resultó difícil poder describir todas esas cosas que sentías mediante estos paisajes?

Creo que me ocurrió aquello que le pasa a mucha gente de no saber apreciar en su momento todo lo bonito que tienes a tu alrededor en tu lugar de origen. Crecí aquí y traté de todas formas de irme, no valorando mucho lo que había. Sin embargo en este regreso encontré una especie de nuevo brillo en la luz del lugar. Sin lugar a dudas la belleza de esta zona no resulta tan inmediata como la de Nueva York o Los Ángeles, pero en mi soledad pude concentrarme de lleno en todas las cosas bonitas que ocurren aquí y como me sentía embriagado por estos paisajes. Por lo tanto me propuse mostrar a la gente a través de música y letras lo increíble que podía resultar esta zona, especialmente de cara a muchas personas relacionadas con el mundo de las artes que viven en grandes ciudades y no suelen visitar estos territorios.

 

Entrando en canciones muy concretas del disco, ‘Wonder’ quizás resulta el tema más diferente del resto del LP, además de incluir la frase “wonder as I wander” que aparece en el tema ‘Wandering’ del segundo disco de The Babies. ¿Crees que esta frase es bastante representativa para ti o simplemente la incluiste aquí por casualidad?

Más bien creo que fue una pequeña coincidencia, pero también al mismo tiempo como escritor de canciones, siempre hay pequeñas frase que un día surgen ante ti y que siempre parece que te están diciendo algo, pero no sabes exactamente que es. Un poco así es lo que me ocurre con esta frase. Escribí el riff y el resto de la parte de la guitarra, llegando después las letras. Finalmente me pareció que quedaba muy apropiada esa frase aquí, además que me apetecía recuperarla. Muchas veces está bien mirar que es lo que tienes en tu bolsillo porque te puede sugerir muchas cosas. No me acordaba que tenía ahí estas palabras que en su momento usé con The Babies, así que tiré de ellas.

Acerca de ‘Don’t Understimate Midwest American Sun’, siento que es una canción que podría resumir muy bien este trabajo y la forma en la que nos muestras como es la vida en mitad del país. ¿Crees que esta canción expresa de buena forma todo lo que sentiste componiendo el disco?

Exacto, lo veo de una forma similar. Además creo que es mi favorita del disco. Siento que cumple la función de describir y mostrar a alguien que no haya estado en el medio oeste de los Estados Unidos como se sentiría si viajase aquí. Al escribirla durante una parte de mi vida inmediatamente posterior al haber estado girando mucho y tan solo volver a casa durante pequeños períodos de tiempo, el regreso definitivo supuso volver a recuperar esos momentos de preciosa tranquilidad dentro de un modo de vida muy exigente. Por lo tanto esta canción refleja muy bien lo mucho que he apreciado este tiempo regresando a casa, sintiendo que aunque no quería tener que volver a irme, al final el marcharse de aquí resulta inevitable.

"Crecí en Kansas City y traté de todas formas de irme, no valorando mucho lo que había. Sin embargo en este regreso encontré una especie de nuevo brillo en la luz del lugar. "

Hablando un poco más sobre esta canción, la frase “God bless and pray for American daughters and sons” creo que es muy potente y conecta muy bien con tu cara más espiritual. ¿Crees que este disco, y más específicamente esta canción, tratan no solo de mostrar los paisajes del interior de los Estados Unidos sino también una parte más íntima de la cultura y la historia del lugar?

Sí, tenlo por seguro. Con todo lo que está pasando ahora debido a la pandemia, mucha gente está regresando al lugar al que pertenecen. Sin embargo este disco surgió antes de que todo esto pasase, emprendiendo mi particular regreso a casa. Dentro de toda esta situación, creo que el país se puede beneficiar de toda esta gente liberalista dedicada al mundo de las artes que siempre ha vivido en su burbuja de su gran ciudad, y que ahora, de regreso a casa, descubre que tiene un mensaje que contar acerca de las zonas rurales al estilo de Kansas City. Por lo tanto creo que el objetivo de este trabajo es recordarle a la gente que hay un montón de lugares especiales y maravillosos en los Estados Unidos alejados de Nueva York o Los Ángeles y que tienen mucho que aportarnos más allá de la belleza de sus paisajes.

Otra canción que llama especialmente la atención de este trabajo es ‘Jamie’, encarando la pérdida de personas importante para ti como son Jamie Ewing o Jessi Zazu. ¿Sentiste que componiendo esta canción encontrarse algo más de alivio al dolor causado por su ausencia?

De alguna forma siento que sí. La música es algo muy grande y que para mí resulta muy terapéutico. Siempre he sentido que ha sido una gran terapia para mí, pudiendo poner los nombres de las personas que respetaba y que estaba cerca de ellas. Jamie falleció pero quería de alguna forma sentir que sigue vivo y que se le está recordando. Siempre me gusta pensar que más allá de que otras personas que conociesen a Jamie y Jessi los tengan de nuevo en mente, que otra gente pueda escuchar la canción y buscar quienes eran.

Una de mis canciones favoritas del disco es la final ‘Provisions’. ¿Sientes que de una forma muy deliberada cerraría el disco?

Sí. Cuando la escribí me gustó mucho todo lo que sugería la atmósfera que encierra. Supe que podría ser un cierre natural del disco porque habla del camino que hay que seguir andando, poniendo así el sello final que quería mostrar en este disco.

Algo que también me llama la atención sobre estas canciones son los sonidos ambientales de temas como la hoguera de ‘Campfire’ o los pájaros de ‘Don't Underestimate Midwest American Sun’, proporcionando a la grabación un ambiente más cálido. ¿Fueron estas grabaciones de campo muy espontáneas o las fuiste buscando?

En el caso de ‘Campfire’ fue muy premeditada. Sabía muy bien que quería que sonase el fuego chisporroteando. Sin embargo para ‘Don't Underestimate Midwest American Sun’, las campanillas que aparecen estaban colgadas de la puerta del estudio en el que al final se grabaron algunas partes del disco en Texas, por lo que su grabación fue muy casual. En el caso del fuego, también influyó que quería que la canción sonase como si estuviese siendo tocada en el campo, por lo que no había mejor representación que hacer sonar una higuera. Luego también apareció la figura de la mujer cantando como si estuviese dentro de la escena del tema.

"Dentro de toda esta situación, creo que el país se puede beneficiar de toda esta gente liberalista dedicada al mundo de las artes que siempre ha vivido en su burbuja de su gran ciudad, y que ahora, de regreso a casa, descubre que tiene un mensaje que contar acerca de las zonas rurales al estilo de Kansas City."

A lo largo de estas últimas semanas has estado tocando en streaming todos su trabajos al completo. ¿Este hecho te ha traído a tu mente muchos recuerdos pasados de cuando escribiste discos como Harlem River o Still Life o estás tratando más bien de no ponerte nostálgico?

Definitivamente me siento bastante nostálgico estos días volviendo a interpretar estas canciones y al mismo tiempo resulta divertido sentir que puedo hacer alguna cosa nueva con ellas. Por ejemplo, mañana llega el turno de tocar Singing Saw y he vuelto a sentir todo lo que me encanta ese disco. También está la parte de volver a sentir todas esas emociones extrañas que rodearon la composición del disco, pero al mismo tiempo está bien recordar como me sentía en determinados momentos de mi vida.

En estos últimos tiempos has estado haciendo desde casa algún que otro directo con Katie, por ejemplo en el concierto de Tiny Desk, o incluso llegasteis a versionar a Jason Molina. ¿Habéis hablado de hacer algún disco o algo similar juntos?

Sí, que lo hemos hablando, pero hemos llegado a la conclusión de que si tiene que ocurrir llegará de una forma natural cuando ambos estemos menos ocupados con nuestras carreras en solitario. Pero sí, es una posibilidad que está encima de la mesa. No sabemos en qué momento llegará, pero si tiene que suceder será sin ningún tipo de esfuerzo.

En todas nuestras entrevistas nos gusta que nos dejéis una canción para la siguiente banda a entrevistar. ¿Cuál es la tuya?

¿Qué canción te gustaría que sonase en tu funeral?

Al mismo tiempo tengo una para ti a cargo de Cut Worms, dice así: ¿cuál es el momento musical de tu vida que más te ha emocionado hasta ahora?

Creo que ha habido un montón muy memorables. Muchos de esos momentos en mi vida han hecho que pueda convertirme en músico, pero uno de los primeros y más especiales para mí creo que fue cuando me regalaron mi primera guitarra. Tenía 10 años y mi madre me la regaló por navidades. Fue una de esas cosas que de una forma te marcan. El hecho de tener un instrumento en casa fue el primer paso para sentirme fascinado por la música y su sonido.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *