Entrevistamos a

Estrella Fugaz

"Da la sensación de que vivimos en una sociedad en la que hacer algo que queremos es un acto de resistencia, esto es muy triste. Diría que cualquier cosa que no se hace por dinero, es un acto de resistencia."

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Lucas Bolaño está de regreso con un nuevo proyecto titulado Estrella Fugaz, yendo aún más allá que lo mostrado en su anterior aventura en Experimental Little Monkey a la hora de plasmar estampas personales que puedan tender hacia una sólida universalidad. A lo largo de su primer LP Un Sendero Fluorescente, publicado a través de Caballito Records, nos encontramos con un rango de canciones que toman una gran viveza a partir de sus arreglos inesperados, aunando carácter acústico y tintineos electrónicos de lo más precisos. Al mismo, el músico nos muestra como es capaz de sacar unas letras que transitan entre las estampas emotivas y la amargura que nos va dejando el paso de los días, logrando estampas fuertemente visuales con las que sumergirnos de lleno en reflexiones que están a la orden del día. Desde la paternidad hasta el poder arrebatador de los recuerdos adolescentes, multitud de temáticas interesantes resultan sometidas al particular filtro del autor. Aprovechando lo reciente de esta publicación, entrevistamos a Lucas.

Me gusta mucho cómo las canciones del disco no siguen ningún patrón a la hora de ceñirse a una temática concreta, sino que parecen moverse por estampas o ideas que van surgiendo de una forma muy espontánea. ¿Consideras que existe una cierta tendencia caótica a la hora de reflejar el contenido en tus temas?

Creo que es una representación de cómo me funciona la cabeza: a trompicones (risas). Funciono de esa manera que dices, esas imágenes van saliendo de forma natural y aunque aparentemente no puedan tener conexión, sirven para recrear una sensación. Debe ser que todo eso que expongo está en un mismo cajón neuronal lleno de cosas random que tienen algún sentido en conjunto.

Las letras salen sin pensar demasiado, es lo que me ocupa en ese momento lo que aparece en ellas. A veces las letras y las bases se desarrollan en paralelo partiendo de un riff y supongo que el aire que tiene esa base me remite a cosas, tanto en temática como en estética.

Cuando escribo lo hago un poco por intuición. Suelto imágenes en bruto y luego voy afinando hasta que veo una historia o una situación. Quizá ‘El verano español’ era la única que tenía un objetivo más o menos cerrado.

 

Me gusta mucho como en ‘El Verano Español’ sacas a relucir la historia más negra del país que a su vez tiene un lado muy misterioso y con su cierto punto de inquietante atractivo. ¿Crees que la extraña fascinación que te produce todo este ambiente asociado a estos episodios no ha cambiado con el paso de los años o ahora lo ves de otra forma muy distinta?

Han pasado más de 20 años desde aquellos sucesos de los que hablo en ‘El verano español’ y concretamente el de Alcàsser me sigue impresionando mucho. La atrocidad, las teorías, los secretos, el amarillismo, el desfase en prensa, la telebasura... Es el retrato de una época.

Yo tendría unos 12 años cuando pasó aquello, era un momento en el que entraba en la adolescencia y vivía las primeras fiestas de pueblo, los primeros enamoramientos. Estaba descubriendo un montón de cosas intensas y divertidas mientras sucedían otras cosas horribles en ciudades distintas pero en el mismo contexto rural y festivo. Creo que los 90 fueron bastante “jevis”, aunque seguramente sea una percepción muy personal. Quería retratar ese lapso de tiempo y de alguna manera me inspiré en el tema John Wayne Gacy, Jr. Desde luego que ‘El verano español’ es de mis letras preferidas.

Supongo que mi percepción sobre todo esto no ha cambiado demasiado. Ha pasado mucho tiempo pero yo he escrito sobre ello recientemente y por lo que veo (Netflix- Alcasser) no soy el único al que toda esta historia y su contexto le parece algo impactante y representativo de una época y del país. Ayer mismo se estrenó la crónica.

En algunos puntos del trabajo, tu tono y forma de cantar parecen girar hacia lo apesadumbrado pero firme, recordándome en parte a Primogénito López. ¿Crees que en algunos momentos del disco resulta difícil no dejarse llevar hacia un lado un estado de ánimo más cabizbajo?

Creo que el disco habla de amor y reconciliación, que en él se encuentra placer en la nostalgia y que tiene un regusto luminoso de esperanza. Inevitablemente también tiene hueco para la mierda porque al final los discos son una especie de diario de mierdas y alegrías.

David de la Estrella de David me decía que aunque hubiera tristeza, siempre tenía un final feliz y creo que es así. Supongo que es una reflejo de cómo me siento.

"Creo que el disco habla de amor y reconciliación, que en él se encuentra placer en la nostalgia y que tiene un regusto luminoso de esperanza. Inevitablemente también tiene hueco para la mierda porque al final los discos son una especie de diario de mierdas y alegrías."

‘Fin de Año’ me parece una canción bastante destacada en el disco debido al propio análisis del acto de crear canciones. ¿Te resulta más difícil escribir temas centrados en tus propios pensamientos que el análisis de terceras personas o situaciones?

Era una meta escribir letras que no se centraran tanto en mí. Obviamente canto sobre mi vida y mis historias pero he logrado separarme de ese enmimismamiento abstracto de las letras de ELM que me tenía tan aburrido. Quería que las letras se parecieran más a mí, que tuvieran algo de humor y chiste malo, de nostalgia y otros temas. No sabría decirte qué me resulta más sencillo, pero he disfrutado muchísimo escribiendo cosas que no hablaran directamente de mí.

Referido a este tema, la honestidad parece que se acaba imponiendo ante todo en frases como “no lo hacemos por dinero”. ¿Consideras como un deber interno que tus canciones se ajusten a esta característica?

Desde que empecé a estudiar guitarra en 1990 he perdido mucho dinero en hacer canciones, cantarlas, grabarlas y publicarlas. Por otro lado hago música como freelance, que me da algo de dinero que al mismo tiempo puedo gastar en hacer música que me gusta. Como freelance hago música por dinero, y a nivel personal hago música para ser feliz. Ahora estoy intentando que la faceta personal salga a flote e intentar no palmar demasiado con ella. En resumidas cuentas, hago música porque lo necesito y lo demás me da un poco igual.

El disco tiene también algunos momentos más tremendistas y surrealistas como los mostrados en ‘Max y Ellen’, mostrando un lado más relacionado con crear fuertes imágenes. ¿Consideras que muchas veces te dejas llevar por las estampas más impulsivas que surgen en tu cabeza?

Max y Ellen recoge un montón de momentos emocionantes de toda mi vida, un poco a cámara rápida y mezclados casi sin orden cronológico, muy a lo loco pero todos reales.

Es como un estroboscopio emocional; primeros amores, amores no correspondidos y rupturas. Muertes, funerales, drogas, música, pelis y series en la adolescencia... En mi cabeza tengo una imagen para cada barra de la letra, momentos concretos como abrazar llorando a un amigo de la infancia en el funeral de su padre reviviendo el funeral del mío o compartir cama con una chica de la que estás terriblemente enamorado y sólo ser capaz de acariciarle la tripa cuando te acostaste con ella a las 6 de la mañana en casa de sus padres. Son un montón de instantes muy potentes que me han pasado en los últimos 20 años, como diapositivas.

La canción intenta representar todas esas cosas que fueron inmensas para nosotros y creo que sin entender del todo la letra, mucha gente es capaz de sentirla de la misma manera que yo. Es de mis favoritas del disco. Yo la visualizo como una peli y me da ganas de llorar.

"Quería que las letras se parecieran más a mí, que tuvieran algo de humor y chiste malo, de nostalgia y otros temas. No sabría decirte qué me resulta más sencillo, pero he disfrutado muchísimo escribiendo cosas que no hablaran directamente de mí."

‘Estrella Fugaz’ llama mucho la atención debido a la presencia del sitar, pero sin embargo acaba cuadrando perfectamente con la evolución sonora del disco. ¿Cómo surgió la posibilidad de introducir este instrumento en el tema?

Siempre me gustó el sitar, a veces intentaba emularlo cambiando la afinación y forma de tocar la guitarra, pero claro eso nunca funcionó muy bien.

Mientras estaba grabando el disco vi en Instagram un vídeo de Dani (Melange, Lüger) tocándolo y me saltó la alarma. ‘Estrella Fugaz’ tiene una afinación en re que funciona con el sitar y lo vi clarísimo. Escribí a Dani y cuando me dijo que se apuntaba empecé a darle vueltas a la estructura que llevarían los arreglos. El resto fue cosa de Dani.

En la presentación que hicimos en Matadero también se apuntó a tocar el armonio Teresa Castro que estaba en aquel momento desarrollando su proyecto musical en residencias artísticas de matadero. Fue muy guay.

En la residencia del Matadero conviviste con otra artista como fue Irene de la Cueva (Ivankovà), pudiéndote acercar a una propuesta muy diferente a la tuya. ¿Consideras que estar en contacto con otros artistas ha propiciado una mayor apertura de miras sobre tu propia obra?

Bueno, aparte de tocar en otros proyectos he estado en contacto con la impro libre y la "experimentación", si es que eso existe. He formado parte del colectivo GRS (grupo de resistencia sonora) y he publicado discos más rarunos dentro de la electrónica instrumental, grabaciones de campo y cosas así con netlabels como Audiotala o el sello japonés Popmuzik. Aquí se pueden encontrar varias referencias (https://lucasbr.bandcamp.com/).

Por otro lado con Irene coincidía poco porque nos dividíamos el espacio y los dos teníamos bastante lío, así que íbamos a Matadero a trabajar más que a convivir. En esos pequeños momentos de coincidir a veces escuchábamos alguna cosa y aunque la propuesta de Irene es muy interesante y personal creo que mi apertura tiene más que ver con haber colaborado con la gente que aparece en el disco. Sobre todo Soleá fue la que más me impactó porque yo nunca había hecho nada con alguien del flamenco y con esa voz tan potente. Quería que en la grabación fuera ella pero que en conjunto sonara a Estrella Fugaz, así que tuve que darle vueltas y pensar cómo abordar ese material que grabamos. Fue la polla colaborar con tanta gente incluido el coro de mi hija y sus colegas. Me ha sorprendido lo generosas que han sido todos.

En el disco aparecen colaboraciones de lo más variadas que van desde Tirana hasta Soleá Morente. ¿En algún momento pensaste que el disco pudiese tener tantas colaboraciones o todo fue surgiendo de forma inesperada por el camino?

Mi propuesta al entrar en Matadero era hacer un disco con colaboraciones de otras personas con las que ya había trabajado, algunas de ellas a distancia.

Por el tiempo, la complicación y el estrés esa idea se esfumó y el proyecto se fue desarrollando de una manera muy distinta, como si caminase de manera independiente.

Por una serie de casualidades y de "echarme palante" esa idea de colaboradores volvió a rondarme la cabeza, pero colaboraron personas muy distintas a las que había pensado en un principio, todas ellas tenían alguna relación musical conmigo en el momento en el que surgieron. Fue todo muy en plan "tenía que ser así". Creo que a final de año habrá una sorpresa que tiene que ver con esto de las colaboraciones y vínculos.

"Mientras hacía el disco pensaba mucho en encontrar un equilibrio entre lo que quería contar y cómo hacer para que los demás pudieran conectar con lo que yo quería contar. "

Hoy más que nunca parece un acto de heroicidad publicar un trabajo de tal marcado experimental a través de un sello pequeño donde se refleja más que nada el cariño por editar las cosas en las que uno cree. ¿Consideras algo cercano a un acto de resistencia la publicación de trabajos como el que acabas de sacar?

No sé si diría que esta coproducción que hemos hecho con Caballito Records es algo muy experimental. Mientras hacía el disco pensaba mucho en encontrar un equilibrio entre lo que quería contar y cómo hacer para que los demás pudieran conectar con lo que yo quería contar. Por primera vez me he preocupado por utilizar un lenguaje (estética, letras, duraciones, estructuras...) que pudiera ser entendido, y que la gente pudiera conectar con lo que yo quería comunicar sin faltar a lo que yo quería hacer (vaya lío). Creo que he conseguido ese equilibrio entre ser fiel a lo que quieres hacer y a lo que quieres comunicar. O yo qué sé.

Da la sensación de que vivimos en una sociedad en la que hacer algo que queremos es un acto de resistencia, esto es muy triste. Diría que cualquier cosa que no se hace por dinero, es un acto de resistencia.

En todas nuestras entrevistas nos gusta que nos dejéis una pregunta para el siguiendo grupo a entrevistar. ¿Cuál es la vuestra?

¿Cuál es ese disco que musicalmente no te representa para nada pero te reflipa? Yo he pensado en el IV de Led Zeppelin que me acabo de poner para contestar a esta pregunta.

Del mismo modo tenemos una para vosotras a cargo de Cristina Quesada, dice así: ¿Cuál es tu canción favorita para tocar en directo?

No sé si a todo el mundo le pasa, pero cuando toco en directo hay un momento en el que confluyen la concentración y la bajada de nervios, es como una flojera de M. Supongo que mi canción favorita es la que cae en ese momento.

Me lo paso guay tocando con el batera (Ricardo Ramos) una canción que se llama ‘Tu cumpleaños’. Es un 5/4 muy abierto y gustoso de tocar que no lleva programaciones y que siempre lleva una parte de impro y ruidismo al final. También "La Ciencia Ficción" poque siempre fluye.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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