Entrevistamos a

Camila Fuchs

"Para mí la música electrónica siempre fue una puerta para abrir nuevos mundos, imágenes paralelas a nuestra realidad. "

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Camila Fuchs caminan hacia el que será su próximo trabajo, un disco que llevará por título Kids Talk Sun, viendo luz este mismo viernes a través de Felte Records. Con una trayectoria donde siempre han sabido cómo encontrar la respuesta a la hora de dar rienda suelta a unos impulsos electrónicos oscuros, muy relacionados con desarrollar patrones sonoros cambiantes y absorbentes, en esta ocasión han apostado por Peter Kember a la hora de producir estas nuevas canciones. Si ya de base teníamos un completo dominio de las nebulosas más ruidosas puestas al servicio de paisajes sonoros turbulentos, esta característica acaba aflorando en esta ocasión de una manera muy diferente, demostrándonos su continuo crecimiento y ambición por lograr un sonido sintético de lo más expresivo. Suponiendo esta referencia la primera que componen viviendo en Lisboa, Camila y Daniel echan mano de una mayor clarividencia a la hora de construir unas atmósferas que apuntan hacia una cara más cristalina que nunca, jugando en todo momento con esa idea de cómo los elementos encerrados en los temas interaccionan al máximo y siempre se encuentran en ebullición. Por todo esto estamos ante un disco donde las aguas bajan más claras, pero eso no es impedimento para que estén repletas de vida. Aprovechando todo lo bueno logrado en esta referencia, hemos tenido el placer de entrevistar a Camila Laborde.

A lo largo del trabajo nos encontramos con un montón de texturas cambiantes y sonidos que van y vienen. ¿A la hora de elaborar estas canciones tuvo mucha importancia el apartado de improvisación e ir logrando sonidos que surgen de forma inesperada a través de probar diferentes posibilidades de forma accidental?

La forma en la que construimos las canciones siempre parte de una improvisación y juego. Después, a medida que tenemos más material, lo vamos recolectando todo y ahí es cuando trabajamos un poco con la estructura. Pero la verdad es que sí, hay muchos detalles mágicos que a veces no logramos saber cómo los hicimos y resultan ser eventos inesperados que tienen lugar cuando mezclas cosas, apareciendo de repente algo diferente.

 

Al tener las canciones tantos detalles y capas de sonido, ¿en algún momento os resultó difícil saber si un tema estaba completamente terminado o le faltaba algo?

Lo que hizo que el proceso compositivo del disco resultase muy interesante fue la nueva forma de trabajar que introdujo Peter. Nos decía que no trabajásemos más de dos horas seguidas en un mismo tema. Él es un genio dentro de su propio mundo. Lo admiramos mucho y cuando él se involucró en el proyecto introdujo una nueva rutina de trabajo donde nosotros estuvimos completamente abiertos a afrontarla. En el momento no sabía cuál iba va a ser el resultado, pero por primera vez no me importaba, debido a que estaba disfrutando tanto del proceso que pensé que lo que tuviese que pasar pasaría. Por primera vez no pensé en el producto final, en cómo la gente lo podría percibir, confiando más bien en el hecho de que probablemente sí me entregaba completamente al proceso de una forma muy natural y libre, de alguna forma eso tenía que proyectarse en el resultado a la hora de transmitir una energía que otras personas podrían percibir.

¿Entonces la forma de trabajar tan completamente diferente os empujó hacia lo completamente inesperado e imprevisible?

Antes Daniel y yo siempre éramos más de tener una canción y pasar horas y horas sin parar hasta que eventualmente llegáramos a aun momento donde sintiéramos que la canción estaba terminada. Pero en realidad es un proceso que puede ser muy engañoso, porque pierdes un poco noción de la canción y siempre va evolucionando con infinidad de posibilidades y no sabes cuándo está terminada. En este caso Peter nos recomendaba no pasar más de una par de horas con cada canción.

Muchas veces lo que haces de una de una forma espontánea es algo bastante valioso. En esta ocasión hacíamos algo y después de tomarnos una pausa, cuando regresábamos siempre sabíamos si lo que habíamos hecho iba en la buena dirección o no. Entonces siento que en este álbum de una forma más natural, no nos cuestionamos si ya estaba terminado no, sino que estábamos muy seguros de cada paso que dábamos con cada canción.

"Lo que hizo que el proceso compositivo del disco resultase muy interesante fue la nueva forma de trabajar que introdujo Peter. Nos decía que no trabajásemos más de dos horas seguidas en un mismo tema. "

Hablando del equipamiento empleado para este trabajo, ¿fuisteis añadiendo nuevos elementos a medida que las canciones tomaban forma o siempre preferisteis trabajar con un conjunto de instrumentos y recursos más reducido pero que conocéis bien?

Una de mis cosas favoritas siempre es probar nuevos elementos. Obviamente tenemos nuestros equipos de música, y entre más trabajamos más nos familiarizamos con ese equipo, pero para mí lo más especial que tiene lugar en mi vida sucede cuando pruebo algo por primera vez. Entonces soy muy consciente en ese sentido y me gusta. Me gusta usar sintetizadores, plugins y cosas que nunca he usado. Y por lo general, la primera vez que lo uso tengo una gran libertad y no soy tan dura conmigo misma como si cualquier experiencia pasada que hubiese tenido con ese elemento me obligase a hacer algo bueno. Entonces esa libertad siempre proporciona cosas interesantes.

Tengo la sensación de que a lo largo del disco hay bastantes referencias a todo lo que implica la naturaleza, algo que se refuerza por ejemplo con la foto de promo en la que salís en un campo con flores amarillas o el vídeo de ‘Moon Mountain’. ¿Sentís que todo lo que suscita la naturaleza en vosotros también ha tenido un papel importante en este disco?

Sí, totalmente. Siempre he tenido una conexión con la naturaleza muy fuerte. Pero creo que esta vez fue la primera que se incrustó y tuvo una influencia muy destacada en lo que estábamos creando. Tanto en la temática como en la energía transmitida. Mucho de esto fue porque nos mudamos al campo y era la primera vez que vivíamos totalmente allí. Estábamos bastante aislados, rodeados de naturaleza. Entonces, cualquier momento en el que no estuviésemos trabajando en la música estábamos en la naturaleza. Creo que inconscientemente este diálogo con ella fue muy fuerte. No vimos a muchas personas más que a Peter y a su esposa. No hubo las distracciones que normalmente teníamos y todos estos momentos se cambiaron por otros muy valiosos con la naturaleza.

Siento que hay algo en el disco que inconscientemente se planteó así, desde temáticas muy claras, letras, nombres de las canciones, la portada… Además en la forma de lograr las canciones como capas y capas de sonido, que se entrelazan o no, hay mucho de este sentimiento con lo que nos rodeaba. Como como si fueran moléculas con un movimiento constante al igual que hay en la naturaleza y su alquimia.

 

El título, Kids Talk Sun, parece reflejar una imagen muy sugestiva, reforzándolo con el tema inicial ‘Sun’ donde cantas “heat me up, heat them up”. ¿Imaginaste este trabajo una especie de diálogo con el astro y a partir de ahí capturar como podría ser el contenido de esta conversación?

Si te soy sincera, nunca había vivido un proceso creativo tan pasivo, tan abierto y tan disfrutable. Para mí otros álbumes fueron un poco más como clavarme en algo bastante profundo y oscuro. Sin embargo álbum fue completamente diferente trayendo también sus retos, porque me di cuenta que el ser abierta y el querer expresar cierta positividad tampoco es algo que me resulte muy sencillo de hacer. Siempre pensaba que indagar en lo más profundo era lo mejor, pero aquí me estaba exponiendo también a la par de abrir mi corazón, imaginándome también como sería tocar estas canciones en directo transmitiendo unas sensaciones muy diferentes al pasado.

Al ser este proceso tan instintivo y tan divertido, empezó a despertarse en mí muchísimas sensaciones y emociones juguetonas. Muchas memorias de infancia se suscitaron en mí, invadiéndome una felicidad muy cercana a la de la niñez. De ahí que también apareciesen temáticas relacionadas con los niños, como las letras de ‘Silence by Hums’. Esta canción estaba basada en cuando era chiquita y vivía todo el día intentando salvar abejas, por ejemplo cuando estaban a punto de ahogarse. Era mi actividad de los fines de semana.

Entonces, todo esto empezó a sugerirme imágenes y dentro de esa conexión con mi infancia sentí una transformación relacionada con dejar ir ciertas cosas. Entonces, por ejemplo, ‘Roses’ trata sobre eso, de dejar atrás ciertas heridas y reflejar como después de la infancia estás también preparada para nuevos tiempos. Así pues, Kids Talk Sun lo engloba todo. Representando el sol la naturaleza, kids a la niñez y talk como que hay un diálogo entre estos dos elementos. También otro tema interesante como el calentamiento global lo metí un poco dentro, englobándolo en el hecho de que los niños ahorita están hablando del sol, entendiendo al astro como algo que nos calienta de una forma emocional y en los momentos difíciles.

"Siempre he tenido una conexión con la naturaleza muy fuerte. Pero creo que esta vez fue la primera que se incrustó y tuvo una influencia muy destacada en lo que estábamos creando."

Entrando en el apartado lírico, hay frases que aparecen a lo largo del disco que se muestran de lo más impactantes como en ‘Sandstorm’ cuando cantas “I was surprised by her body trembling” o la propia ‘Pool of Wax’ donde la escena de “She threw her key in a pool of wax” es muy potente. ¿Consideras que en ocasiones a través de las letras buscas crear imágenes de lo más poderosas e impactantes?

Sí, totalmente. Para mí, para mí la música electrónica siempre fue una puerta para abrir nuevos mundos, imágenes paralelas a nuestra realidad. Siempre me gustó que el disco tuviese un elemento de fantasía y al mismo tiempo cinemático, un poco surreal y que cada canción te llevará a un a un espacio diferente. Siento que cada tema es muy diferente entre sí. Todos nuestros discos han sido así y necesito esa de diversidad, porque como en mi vida no hay nada que sea realmente predominante, sino un montón de emociones diferentes, no solo puedo ceñirme al blanco y negro. Están todas las gamas de grises y para mí es muy importante que nuestra música tenga eso.

Considero que el orden de las canciones también es muy importante, ya que por ejemplo las iniciales ‘Sun’ y ‘Moon Mountain’ suenan un poco más psicodélicas, sin embargo a medida que avanza el disco parece que todo va adquiriendo un mayor desasosiego y tensión. ¿El orden de las canciones del disco siguió alguna lógica en cuanto a las sensaciones que os sugerían?

No, de hecho el tracklist llegó bastante hacia el final. Nosotros trabajamos con Peter en veinte canciones. Este fue otro de sus métodos completamente nuevo para nosotros. Cuando empezamos a trabajar vino a escuchar demos. Entonces Daniel y yo pensamos que en un disco siempre hay más o menos diez canciones, así que básicamente ese fue el número de demos que preparamos. Sin embargo él quería que le enseñásemos más cosas, por lo que fuimos rascando proyectos en nuestra computadora que habíamos completamente ignorado y se los enseñamos.

Él logró encontrar cosas interesantes a todo lo que le mostramos finalmente, así que nos dijo de trabajar veinte canciones, todas con la misma energía. Daniel y yo nos lanzamos a por ello, pero poquito a poquito en el proceso hubo canciones que definitivamente llegaban a un punto donde ya no podían avanzar y se quedaban ahí de una forma muy natural.

Fuimos reduciendo lo que teníamos y nos quedamos con doce canciones. Cuando estábamos haciendo el mixing, estábamos muy cortos de tiempo. Por lo que le dijimos que había dos que tendríamos que sacrificar porque estaba segura de que no iban a llegar a ningún sitio. Por mi parte ya había pensado el tracklist y esas dos no entraban. Peter dijo que ya que habíamos llegado hasta aquí con esas dos canciones, las íbamos a terminar y luego ya veríamos que hacer. Al final ‘Sandstorm’, por ejemplo, fue una canción que cambió drásticamente en la última sesión y de repente entró en el disco. Entonces fue hasta el último momento que de verdad no supimos como iba a ir. Lo único que sabía es que me gustaba el hecho de que ‘Sun’ fuera así como una entrada y que ‘Pool of Wax’ estuviera al final porque quería te dejase con una sensación muy específica, una sensación bastante abierta, como con unas ganas de empezar de nuevo.

Me resulta también muy interesante como en este trabajo jugáis más que nunca con texturas más ruidosas y cercanas casi al sonido drone como es el caso de ‘Roses’, donde además su final suena muy metálico. ¿Sentís que en esta ocasión os han fascinado más que nunca las posibilidades que podíais obtener a partir de introducir un mayor ruido y ambientes brumosos a las composiciones y que esto quizás se debe a Peter?

Si te soy honesta creo que la parte más ruidosa viene siempre de nosotros. Incluso siento que este álbum dejó atrás mucho del ruido que hacíamos. ‘Roses’, ‘Come About, y ‘Silence by Hums’ son canciones que indagan en eso. Pero todas las demás son muchísimo más abiertas y limpias.

Entonces más bien yo diría que ‘Roses’ es una de las canciones que hace el puente entre nuestro trabajo previo y este nuevo. A mí me encanta el ruido y siento que siempre escucho muchas cosas dentro de él. Escucho melodías, escucho percusiones… Para mí el ruido es algo que incluye mucho más de lo evidente.

Otra cosa que me gusta mucho de este trabajo es que aunque es un disco con un componente electrónico muy destacado, no se acaba mostrando una influencia clara de ningún género. ¿Desde dentro tenéis la sensación de que este proyecto es de lo más personal y la música electrónica que escucháis no acaba teniendo ningún peso específico en las composiciones?

Totalmente. De verdad que en ningún momento del proceso del disco escuché música siendo consciente de buscar influencias o jalar ideas, que es algo muy natural dentro del proceso creativo de un artista, pero en este álbum para nada. Estábamos creando el álbum y después toda la música que estábamos escuchando era música que escuchamos juntos. Muchas cosas que jamás había escuchado porque eran más bien de la discografía de Peter. De hecho toda la música que escuchamos fue bastante diferente a lo que creamos. Entonces sí, creo que fue un álbum que estuvo bastante libre de influencias.

"Me di cuenta que el ser abierta y el querer expresar cierta positividad tampoco es algo que me resulte muy sencillo de hacer"

Lleváis ya un tiempo viviendo en Lisboa, una ciudad muy diferente a Londres, que es donde también estuvisteis unos cuantos años. ¿Sientes que la forma de vida y todo lo que ofrece la ciudad resulta muy inspirador para tu música?

Totalmente. Es muy interesante observar cómo el lugar en el que estás influye tu trabajo. Siempre hemos sido bastante conscientes de ello, incluso lo íbamos buscando. Después de estar en un estudio durante mucho tiempo necesitábamos un cambio para encontrar nuevas influencias en nuestra música. Entonces siempre fuimos en busca de esos cambios drásticos.

Cuando llegamos a aquí el cambio me impresionó. La diferencia de lo que estamos creando en Londres a lo que creamos aquí es para mí bastante drástica, porque en Londres por más agradecida que estoy, fue una experiencia bastante dura para mí viniendo de México. El cambio cultural fue muy fuerte. El estilo de vida y el ritmo eran súper demandantes y te chupaban completamente. Entonces cuando nos vinimos para acá la verdad es que empezamos a estar mejor con nosotros mismos, más tranquilos y más felices en general.

Incluso yo me acuerdo de momentos contemplativos en los que me decía a mí misma que estaba mejor. Por otra parte eso me preocupaba porque no me estaban viniendo tantas letras ahorita que no estaba teniendo experiencias supe fuertes. Una vez que no tenía experiencias traumáticas igual ya no iba a tener nada de que hablar. A pesar de ello este disco me mostró lo contrario, siendo hermoso descubrir como también cosas puedan crear tanta inspiración. Pero sí, Portugal en general es un lugar muy mágico. Es muy místico. No haría la misma música si estuviese en otro lugar.

"Siempre me gustó que el disco tuviese un elemento de fantasía y al mismo tiempo cinemático, un poco surreal y que cada canción te llevará a un a un espacio diferente."

Hablando un poco de todos los artistas que se mueven alrededor de Lisboa, ¿sentís que habéis conectado bien con lo que se hace allí y que estáis involucrados en el ambiente musical de la ciudad?

Hay artistas que me gustan mucho aquí. Por un lado está una chica llamada Tere que tiene una banda llamada Calcutá. También está otra chica llamada Violeta Azevedo que toca la flauta y usa pedales. Esos dos proyectos me encantan.

En cuanto a involucrarnos, pues se ha tomado todo su tiempo. Por ejemplo, ahorita apenas en diciembre vamos a tener nuestro primer concierto. Aquí hay muchos artistas que vienen del extranjero a tocar, pero una vez que vives aquí es bastante difícil incrustarte en la comunidad. Este es un círculo bastante formado, lo cual es muy bonito, porque todo el mundo se conoce y así, pero no se que ha pasado, que ahorita casi después de tres años de estar aquí vamos a tocar nuestro primer concierto. Esto es bastante curioso porque siempre estuvimos dispuestos y emocionados al respecto. Estoy muy feliz de que va a pasar ya pronto, en noviembre si todo va bien.

Lo que también observo aquí es que todo es cero competitivo, es gozo, puro placer y todos están involucrados en los proyectos de todos. O sea, como que yo hasta la fecha he ido a ver muchos conciertos y todos tocan con todos. Entonces me pierdo a veces entre bandas. Lo bonito es que hay mucha improvisación, son superdotados musicalmente y muy buenos en todo lo que hacen.

"Me encanta el ruido y siento que siempre escucho muchas cosas dentro de él. Escucho melodías, escucho percusiones… Para mí el ruido es algo que incluye mucho más de lo evidente. "

En vuestra actuación en Madrid dentro del Primavera Club 2017, proyectasteis unos visuales que encajaban muy bien con vuestra música. ¿Para vosotros resulta muy importante todo el componente visual y le dedicáis mucho tiempo a la hora de encontrar una conexión entre las imágenes y la música?

Completamente. Nosotros siempre consideramos que nuestro proyecto cuando tocamos es más o menos, cincuenta por ciento la parte musical y cincuenta por cierto la visual. Mucho de esto sucedió porque crecí con mi hermana, que es una artista visual. La mayoría de nuestro contenido visual desde que empezamos hace siete años es de ella. La parte visual en este disco se abrió un poco más la colaboración por cuestiones de la cuarentena. Entonces yo hice los vídeos e involucramos otra chica que se llama Nica Milano. Ella también participó mucho.

Está claro que mi hermana nos va a continuar ayudando para visuales en vivo. Como somos muy cercanas, siempre su trabajo iba a la par del mío y viceversa. Tenemos una simbiosis muy extraña. Cosas como que no hablamos en un período y por ejemplo un día después de un par de meses contactamos las dos. Le digo que por ejemplo estoy muy metida con los sonidos de distorsión y ella me dice lo mismo pero con las imágenes de colores muy saturados.

También nos ocurrió que para este disco, por ejemplo, a las dos nos estaban llamando mucho los colores más poperos y más candy, como rosas, de igual modo que la introducción de imágenes un poquito menos abstractas. Como que yo lo estaba haciendo de mi lado y ella también. Creo que he tenido muchísima suerte de tenerla cerca, de que seamos hermanas y colaboremos tanto porque ella piensa en visual y yo en audio, pero casi pensamos lo mismo. Es una relación muy peculiar, súper interesante.

 

En todas nuestras entrevistas nos gusta que nos dejéis una pregunta para la siguiente banda a entrevistar. ¿Cuál es la vuestra?

Para mí hay algo últimamente que me resulta muy atractivo y me lo planteo bastante. ¿Cuál es la diferencia entre compartir algo que crea energías positivas y compartir algo que cree energías más oscuras? Personalmente para mí ambas cosas son completamente válidas, pero creo que es muy interesante pensar hoy en día que necesitamos y que queremos compartir.

Del mismo modo tengo una para ti a cargo de Brian de Cults: ¿cuál fue la primera canción que aprendiste a tocar?

‘Teardrop’ de Massive Attack.

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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