Entrevistamos a

Wilhelm

"Toda esta corriente naturalista, acústica, y naive donde estábamos encasillados, me estaba cansando un poco y traté de dar un giro al concepto sin perder parte de la esencia de The War of the Species."

Por -

Hace unos días nos enteremos a través de un comunicado que Wilhelm lo dejaban. Sin lugar a dudas una mala noticia por parte de una de nuestras bandas favoritas del panorama nacional. A lo largo de sus dos trabajos, incluido el muy reciente How High Lily?, nos encontramos con una explosión de carácter y a la vez naturalidad de un grupo que volcaba sus sonidos hacia un animoso folk con una vena ciertamente punk. Algo muy poco visto por aquí y que sin lugar a dudas contagiaban mucha de esa energía tan en contacto con el mundo natural tan presente en su primer trabajo. Aprovechando lo reciente de la publicación de su último disco y la triste noticia de su disolución, hemos hablado con Guille contándonos todas estas cosas.

La noticia de vuestra separación nos ha pillado muy por sorpresa. ¿Es algo que había sobrevolado por vuestra cabeza antes de editar vuestro segundo trabajo o ha ocurrido directamente después de su lanzamiento?

Esa decisión se tomó para solucionar asuntos personales en nuestras vidas. La disolución en ningún momento se planteó como opción, porque creíamos que era lo último que queríamos, pero cuando se hizo, reinó la calma en nuestro interior y vimos que claramente era lo correcto si queríamos ser felices en esta vida. Sinceramente, desde que se planteó hasta que se comunicó al resto de la banda pasaron 5 minutos, fue algo físico, un alivio. Estoy muy contento de ello porque Wilhelm & the Dancing Animals ha dejado su formación y actividad en el momento adecuado, pero yo seguiré sacando música como Wilhelm.

How High Lily? lleva muy pocas semanas en el mercado. ¿No os quedáis con la sensación de que os hubiese gustado tocarlo mucho más en directo?

De hecho es un disco de directo, es enérgico y no tiene respiro. Durante el 2014 estuvimos tocando varias canciones de How High Lily? en concierto y las disfruté mucho, fueron sudar, saltar, y mover la cabeza. Me solía quedar con agujetas varios días. Ahora mismo ya no sentíamos eso y no puedes tocar cosas que no sientes. Precisamente este disco trata de eso, de sentir lo que es real.

Dejemos de lado el asunto y hablemos propiamente del nuevo trabajo. The War of Species fue un disco realmente fresco en el panorama nacional, enseñándonos un grupo con un estilo digamos agresivo y muy propio. ¿A la hora de poner a componer How High Lily? sentisteis que teníais que cambiar muchas cosas respecto a lo anterior para volver a sorprender al oyente?

No se hizo pensando en el oyente, se hizo pensando en uno mismo, en este caso en mí. Toda esta corriente naturalista, acústica, y naive donde estábamos encasillados, me estaba cansando un poco y traté de dar un giro al concepto sin perder parte de la esencia de The War of the Species. Para nada me fijé en los oyentes a la hora de tomar esta decisión, de hecho sabía que iba a funcionar peor que el disco anterior ya que es más «extremo», pero al final esto lo hace uno para sí mismo.

Siempre he tenido la idea de que en Wilhelm existía un cierto componente punk que se hacía más o menos visible según la ocasión. En este caso hay canciones como ‘Wings of Hate’ o ‘Cool Thing’. ¿Os sentís cercanos a grupos de sonidos punk u os gusta escuchar alguna banda de estas características?

Esas canciones pasaron por varias versiones. Primero eran más pop y luego dieron un giro. Nos dimos cuenta que teníamos que enfocarlas por ese camino cuando fuimos a un concierto de Tweak Bird y dijimos, ¡cómo molan las voces!

Ahora mismo estoy escuchando Wolves in the Throne Room mientras hago esta entrevista. Escucho música diversa y de alguna manera incluyo esta variedad en mis composiciones. Wilhelm & the Dancing Animals no es cercano a grupos de punk, pero sí que en los discos hay guiños, y es en directo donde se nota más palpablemente esta actitud.

Iñigo y tú tocabais en Antigua & Barbuda, un grupo mucho más contundente. ¿Supongo que por ahí también puede venir cierta vocación por esos sonidos, no?

Sí, yo nunca he dejado de seguir grupos de scream o post hardcore y de alguna manera influyeron en Wilhelm & the Dancing Animals. Es una particularidad de nuestro grupo que donde unos pueden verlo como algo mainstream y pretencioso otros evidencian influencias contrarias. Me da gusto cuando alguien me dice que le recordamos un poquito a Blood Brothers o a Jr. Ewing, ya que obviando las diferencias, son grupos que me marcaron en su día, y merecen el mayor de mis respetos.

En este segundo disco habéis incluido ‘Jungle Army’, un tema continuista del primer trabajo y que de hecho vio la luz en una edición especial de vuestro primer disco en Japón. ¿Por qué decidisteis incluir este tema en vuestro nuevo trabajo?

Lo incluimos porque en su día no nos quedamos del todo satisfechos con la producción y quisimos darle un repaso para editarlo como se merecía. Además en España aún no había sido publicado, no estaba en Itunes ni Spotify, y nos gustaba. También era una manera resultona de aumentar el set list del disco sin mucho quebradero de cabeza.

En The War of Species destacaba sobremanera todo el mundo animal que contenía. Desde la lírica hasta el diseño del CD. Suprimisteis de vuestro nombre el “And the Dancing Animals” y en este trabajo no hay prácticamente ninguna referencia al mundo natural. ¿Qué ha pasado con ese contacto fantástico que había en vuestro primer trabajo con el mundo animal?

Nos ha aburrido. Una cosa es que te guste mucho un tema, en este caso la liberación animal, y otra es que te conviertas en un grupo «monotema». Me gusta compararlo con el cine. Yo no suelo ver una misma peli dos veces, pierde mi interés totalmente, sé lo que va a venir, no me va a sorprender… Lo mismo componiendo, para que voy a repetir fórmula habiendo un sin fin temático. Yo soy el primero que tengo que sentir esa sorpresa componiendo y sé que repitiendo fórmula no va a suceder. Soy proanimalista en el día a día, no necesito decírselo al mundo, prefiero vivirlo como estilo de vida.

Otra cosa que me llama la atención de las letras es que hay algunas que hablan de dar una especie de salto personal a lo desconocido como es el caso de ‘Wings of Hate’, ‘Heila’ o ‘Cast Away’. Esto se corresponde muy bien con los sonidos corajinosos de vuestra música. ¿Creéis que en el apartado del mensaje de las letras habéis ganado en este trabajo?

Es más personal. Helen se encarga de las letras y ha introducido diferentes elementos importantes de nuestra vida sin un nexo tan marcado como podría ser el tema animalista en The War of the Species. Cada canción es un sentimiento diferente, pero el concepto de la familia está más o menos presente en todo el disco, de hecho dos canciones están dedicadas a sus sobrinas Erin y Katie.

En el apartado instrumental han desaparecido instrumentos como las mandolinas o el acordeón y hay una base electrónica mucho más fuerte. ¿Por qué habéis decidido dejar a un lado el sonido más orgánico que estaba presente en vuestra música?

El concepto del disco ha cambiado por lo tanto todo eso ya no tenía cabida. Esos instrumentos (bandurria, melódica, percusiones africanas…) se incluyeron de manera fortuita. El primer disco se compuso en mi casa que está llena de instrumentos folklóricos del mundo, y con los medios que tenía entonces. How High Lily? se ha compuesto en mi estudio, con baterías reales, guitarras eléctricas y un montón de sintetizadores y cacharrería.

Siempre he tenido la impresión de que sois un grupo que se siempre se ha movido al margen de la escena indie masiva nacional y de lo que al final resulta ser el festival medio. ¿No tenéis la impresión de que el pastel en estos eventos se lo reparten entre unos pocos y que esto perjudica propuestas como la vuestra?

Independientemente de cómo se reparta el pastel, creo que el principal problema de este país musicalmente hablando (no se si de otros) es que miramos demasiado al de al lado. Existe una frustración constante en relación a porqué este grupo está en tal festival y yo no, o porqué ellos tienen tantos seguidores y yo la mitad… No se de quién es la culpa, pero creo que los grupos deberíamos empezar a hacernos un análisis y decir: ¿dónde estoy y donde quiero estar? Tener un grupo no significa que tengas que ser el cabeza de cartel ¿Por qué no aceptarlo? Nosotros hemos estado en festivales que ningún grupo nos gustaba ¿Por qué íbamos? Si no comenzamos a respetarnos a nosotros mismos y nuestra música, nunca va a ser respetada. Lo importante son los fans y todo el circo festivalero que se ha montado está muy al margen de ellos. Trabaja tus directos, tu público y tu circuito y que eso sea lo importante. Si luego llaman de un festival, bienvenido sea, pero que no sea la meta principal. El mercado musical nacional creo que está mal diseñado, como tú dices unos tanto y otros tan poco. De cada uno depende ser partícipe o no de ese circo, que tarde o temprano caerá.

En todas nuestras entrevistas siempre nos gusta que nos dejéis una pregunta para el siguiente grupo a entrevistar. ¿Cuál es la vuestra?

¿Crees en la reencarnación?

Del mismo modo tenemos una para vosotros de los californianos Froth: ¿Preferirías tener dedos del tamaño de un pezón, o pezones del tamaño de un dedo?

Los pezones del tamaño de un dedo cuyo tamaño es el de un pezón.

10931116_936674736373027_4136201082744269687_n

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *