Crónica

Sonorama Ribera 2015

Miércoles

12/08/2015

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La décimo octava edición del Sonorama Ribera llegó a su fin de nuevo con un éxito masivo de afluencia de público y varios interrogantes de enorme importancia como los límites de crecimiento. Seguramente esta sea la primera edición en la que hemos podido hablar de momentos de masificación, no solo en el recinto sino en la propia villa de Aranda. El propio director del festival, Javier Ajenjo, parece ser muy consciente de ello, ya que en la primera rueda de prensa del festival remarcó que el Sonorama no quiere ser un festival grande ya que las condiciones de las que disponen los llevarían al colapso. Buena parte de este planteamiento, sin lugar a dudas, ha venido suscitado por los grandes reclamos del festival. No nos engañemos, buena parte del público más joven se ha acercado al festival exclusivamente porque en sus filas figuraban Supersubmarina y Vetusta Morla, los dos gigantes de la escena nacional que han reunido las condiciones para calar de forma muy profunda a perfiles juveniles bastante extremos entre sí. De momento, todo nos hace indicar que el negocio está bien montado para unos cuantos años, más aun teniendo en cuenta que Izal y Love of Lesbian también están un verano sí y otro también al acecho.

Sin lugar a dudas uno de los grandes aciertos de esta edición ha sido el nuevo escenario Burgos Origen y Destino que sustituía a la archiconocida carpa Future Stars, nombre que carecía de sentido desde hace ya unos cuantos años. Un escenario en condiciones donde el sonido no desquiciaba a los músicos como en ocasiones anteriores. Una mejora que esperemos que sea la llave para poder ofrecer una programación de calidad que permita una clara diversificación respecto a los escenarios principales y apueste por grupos realmente alternativos de cualquier punto de la geografía española, consiguiendo una programación distintiva al festival medio que en estos momentos habita en prácticamente cualquier capital de provincia. Una vez mostradas estas reflexiones y conclusiones, vamos a hablar de lo que realmente ha significado el festival.

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La fiesta de disfraces que tuvo tan buena acogida en la primera edición, vivió su regreso con un público que colaboró y se esforzó por superar los límites de creatividad de su vecino. Los intervalos de lluvia más o menos persistentes, no arruinaron las actuaciones del día, contando en esta ocasión con un escenario de mayor nivel. Por él desfiló de una forma muy tempranera un Jimmy Barnatán que nos presentó un excelente acento de la Arizona más profunda a la par que cualquier tipo de canción que recordase algo a los Estados Unidos. Club del Río, cambiaron radicalmente de tercio para acercarnos a sonidos mucho más típicos por estas tierras. Su combinación de flamenco y guitarras eléctricas animó de una forma más que digna las primeras horas del festival. Sin embargo, la palma se la llevaron Aerolíneas Federales. Poco importa si te supieses o no sus letras, ya que el ingenio propio de la Movida Madrileña garantizó las risas e ironías. Sin embargo, si alzabas bien la mirada al escenario veías un espectáculo bien diferente, con una puesta en escena que rozaba el ridículo por momentos y no lo decimos por la indumentaria. Para rematar esta jornada de calentamiento, Correos protagonizaron el concierto sorpresa o no tan sorpresa si hubiésemos analizado la jugada horas antes.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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