Crónica

Primavera Sound 2015

sábado 30 de mayo

30/05/2015 - 31/05/2015

Por -

Arranca el último día y con él las resacas acumuladas y el cansancio. Pero los ánimos no decaen; nos espera un fin de fiesta con algunos artistas a los que ya les teníamos ganas. Entre ellos, unos esperados The Strokes, a pesar de no ir demasiado confiados vista la actuación de su líder en día anterior. Ganas les teníamos también a los estadounidenses Interpol, al fenómeno Mac demarco o a Caribou. La misión del sábado sería pues, abrirse paso ante la multitud, hacerse un hueco a kilómetros del escenario y dejar de pensar en la hora de comer.

Kevin Morby

El último día del festival siempre es el que se coge con más ganas pero también aquel donde las energías empiezan a fallar. A pesar de esto y del calor de ese día, no queríamos perdernos la primera actuación en el Pitchfork a las 17:30h. Kevin Morby se presentó encima del escenario como “un vaquero solitario que sostiene su guitarra en las arenas”, así mismo fue como él se describió en una entrevista que le hicimos meses atrás y no podía estar más acertado.

Vestido con camisa y acompañado por dos músicos , el que fuere bajista de Woods nos ofreció un concierto corto pero intenso. Temas como ‘All my Life’ eran cantados por el tejano con el alma y su mezcla de pop y folk nos hizo entender su comparación con el mismísimo Bob Dylan. Hizo un breve repaso por sus dos discos en solitario Harlem River y Still Life.  Deseamos verle de nuevo pronto. (Elisabeth) 

DIIV

No lo voy a negar: una de las razones por las que quería que llegara este Primavera Sound era por DIIV. Habían sido dos las veces que los había intentado ver (una de ellas en el Primavera Sound 2013), pero las dos había sido imposible por cancelaciones  u otros problemas que no vienen al caso. Así, el sábado por la tarde la cita era en el Pitchfork y tras Kevin Morby el turno era para DIIV. Por fin, tras varios intentos de ver a la banda encabezada por Zachary Cole Smith, allí estaban, empezando a darlo todo. Pero el principio fue algo decepcionante. Tal vez fuera la cantidad de Hype que tenía almacenada, o alguna mala pasada debido al escenario Pitchfork (que ya las tubo Tobias Jesso Jr. el día anterior), pero lo cierto es que al inicio del concierto los “Brooklyners” sonaron algo dispersos y poco definidos. Empezaron con una versión al ralentí ‘(Druun)’,  seguido por una pila de nuevos temas (algunos de ellos suponemos que estarán incluídos en su nuevo álbum) mezcladas con temas de su álbum debut Oshin. Pero a partir de la mitad del concierto (o sea, a los 25 minutos), creo que me miraron y pensaron “pobre chaval, ha venido a vernos a nosotros y nosotros así. ‘Focus, man!'” y a partir de ahí, la banda empezó a dar lo mejor de ellos mismos. Y es ahí cuando uno entiende porque su música e incluso ellos mismos se relacionan con el agua: su música empezó a fluir, y junto a las guitarras omnipresentes y oníricas brillaron. Mención especial a los dos últimos temas: una nueva canción con algo más de fuerza y épica de lo habitual, y ‘Doused’, que cerró por todo lo alto. (Michel)

 

Mac Demarco

Mac Demarco tocaba en el escenario Heineken mientras se ponía el sol. No podía evitar pensar ¿Se le quedará grande el escenario? Pues el chico nos demostró que no, y nos dio la mejor actuación que se puede dar en ese momento. En el plano musical, Mac Demarco tocó básicamente temas de sus álbumes 2 y Salad Days y ‘I’m A Man’ y ‘Rock And Roll Night Club’ del EP con el mismo nombre que la canción. Es cierto que sus temas no sonaron nada mal, pero lo habíamos visto en recinto y temas como ‘Chamber of Reflection’, ‘Salad Days’ o el hit ‘Ode to Viceroy’ habían sonado mejor. Pero no podemos negar lo divertido que es el chico (por eso todo el mundo lo quiere tanto). Así, su actuación se convirtió casi en un festival del humor. Además, se podía notar que la banda había subido a pasárselo bien, y eso se contagió. Por una parte, el bajista Pierce McGarry se encargó de decirnos que estaba feliz porque acababa de cumplir 21, que estaba inviertiendo en oro (y si queríamos venderle algo, que fueramos al backstage) e incluso se dedicó a cantarnos ‘Yellow’ (cover de Coldplay) cuando Mac Demarco rompió dos cuerdas de su guitarra antes de tocar ‘Freaking Out The Neighborhood’. Por otra parte, el guitarra se marcó una cover rockera de ‘Over And Done With’, que hizo que el mismo Mac Demarco llorara de risa. Por último, Mac nos entretuvo con sus ‘interludes’ versión radio de rock, haciendo sketch en la que decían con Pierce que Heineken era su marca favorita y acabando con un crowdsurfing. No hubo momento para el aburrimiento. (Michel)

 

The Strokes

Y ahí, en medio del barullo sin poder indicar coordenadas exactas a algún amigo desperdigado, esperábamos a los neoyorquinos The Strokes con sincera ilusión. Quizás sería la primera y última vez que podríamos ver su directo, visto el estado de su cantante Julian Casablancas. Arrancaban con una bailable y apetitosa “Machu Picchu”, tema bastante reciente del álbum Angles (2011). Seguía una mítica y esperada “Someday” y otros temazos de sus anteriores trabajos mezclados con temas de su último álbum Comedown Machine. La verdad es que estábamos disfrutando como niños y quedándonos sin voz con cada uno de los temas que cantábamos a grito pelao.

Temas como una intensa “Reptilia”, “Last Nite”, Take It or Leave It” o “Hard To Explain”, encendían al público y hacían vibrar el escenario Primavera y probablemente el Fòrum entero. The Strokes estaba siendo lo que se esperaba de ellos; intensidad en el escenario, altos decibelios y un acertado repertorio. A pesar de ello, y pasada la euforia post-concierto, nos dábamos cuenta que The Strokes tocaron con pocas ganas, sin empatizar demasiado entre ellos y tocando sus temas a sueldo pagado. Por no hablar de un Casablancas que se perdía entre los sonidos de los instrumentos y que parecía llegar con cierta dificultad al final de cada tema. The Strokes eran un must-have, sí, pero quizás empezaron a ser la sombra de lo que un día fueron. (Júlia)

Foxygen

A las nueve y media de la noche un espitoso Sam France corría como loco por el escenario Primavera mientras un grupo de tres chicas improvisaban una coreografía al más puro estilo cheerleader. Eran Foxygen y habían comenzado los más desatrosos minutos del festival, al menos los que nosotros vimos. Más que un concierto, el show de France y Jonathan Rado fue una simple excusa para un derroche de excentricidades que no venían al caso: ahora me tomo una copa de vino-porque-sí, ahora me pego un discursito de telepredicador, ahora confieso que me ha dejado mi novia/o, ahora me arremeto el pantalón. Todo se intuía hueco y pretencioso, exagerado y forzado, como si lo realmente importante fuera demostrar al público que él era un verdadera estrella del rock, y no, no lo era. ¿Las canciones? Cualquier parecido con la realidad (la de los discos, se intuye) es pura coincidencia, porque “Shuggie”- pasada de vueltas- fue vomitada por ese espigado monstruo trajeado de mechas californianas, al igual que “On Blue Mountain”, poco más que un negativo de la original. Si a todo este despropósito le sumamos un segundo disco flojo e irregular, las ganas de ver de nuevo al grupo se nos antojan bastante escasas. Que nos devuelvan el dinero. (Ruben)

Interpol

Muy distinto fue el concierto de Interpol. El trío de Nueva York, apuesta segura para los muchos que apoquinaron la entrada de un día, dio un recital de buen gusto, contenido y profesional al abultado público que rodeaba el escenario Heineken. Alumbrados en pleno revival del post punk a principio de los dosmiles, el cuarteto (ahora trío) ha alternado discos muy buenos con discos correctos pero con excelentes ganchos que han logrado mantener el interés en ellos. Abrieron con “Say hello to the angels” y fueron engarzando un tema tras otro, presentados en español por Paul Banks- todo un detalle por su parte, todo sea dicho- ; repasaron prácticamente toda su discografía –con colleja para su álbum homónimo de 2010- y dejaron caer piezas tan laureadas como “Evil”, ”Everything is wrong”, “Pioneer to the falls” o “Slowhands”. Subrayar el buen estado de forma del grupo:comunicativo, receptivo con el público, sin fisuras, quizás un poco pegado al guión pero afirmaría que todo el que los vio se fue más que satisfecho, y más cuando cerraron con la poderosa “All the rage back home”. (Ruben)

Underworld

El capítulo de los revivals nos tenía guardado una muy grata sorpresa para (casi) terminar la noche del sábado: la puesta en escena del esencial Dubnobasswithmyehadman de Underworld, cuando cumple ya la friolera de 21 años, ahí es nada. Saludaron a la platea del Heineken con los roles perfectamente marcados –físicamente en el escenario también-: Karl Hyde, ubicado en un corralito con guitarras y botellas de agua y Darren Price, en el otro lado de la tarima, llevando el peso de todos los cachivaches. Más que un concierto fue un ejercicio de buen gusto; desde la estilosa realización en blanco y negro de las pantallas al pulcro sonido –sonó musculoso y orgánico, nada sintético- pasando por el buen hacer de Hyde, que ejerció de gogó y maestro de ceremonias . Entre uno y otro repasaron todo el minutaje del disco en cuestión y cuando pensábamos que ya no había más, ambos pulsaron el play y asomó con grandes letras impresas en el videowall “Rez”, bonus track al que se le sumó –no podía faltar- la archiconocida “Born slippy” para delirio de todos los congregados. Quién nos iba a decir que terminaríamos el primavera con una rave. (Ruben)

Thee Oh Sees 03 Dani Canto

Thee Oh Sees

¿Sabéis el dicho que dice que en las buenas parejas, los dos acaban haciendo las mismas cosas y pareciéndose? Pues eso es lo que debe pasar con Jonh Dwyer y su guitarra, ya que los dos gritan igual. Ya pudimos ver Thee Oh Sees en el Primavera Sound 2013 (rebautizado a Winter Sound 2013 debido al frío hacia). Aquel año los californianos consiguieron que nos sacáramos chaquetas, bufandas y demás indumentaria y acabáramos en un ‘moshpit’ haciendo el loco. ¿Y este año? Pues más y mejor. Para empezar, Dwyer se presentó con un look muy californiano para acompañar el buen tiempo (tirantes a rayas y pantalón corto) y con nuevo line-up tras su ruptura y remembramiento, en lo cual cabe destacar la inclusión de un batería extra. La duda surgía en qué pasaría con esta nueva formación, ya que la anterior había conseguido llegar a una simbiosis en directo envidiable. Pues la duda se disipó a los 30 segundos del chute de adrenalina llamado ‘I Come From The Mountain’. Si antes sus temas sonaban grandes, ahora su música conseguía retumbar en cada rincón del Parc del Fórum. El nivel se mantuvo durante todo el concierto: solo hace falta ver como ‘Toe Cutter – Thumb Buster’ adquiere una nueva dimensión en directo o como escuchar ‘The Dream’ puede llegar a ser mejor que ciertos conciertos. Pero Thee Oh Sees no son energía sin control: aunque muchas bandas confunden energía con la falta de precisión en directo (solo hace falta ver el despropósito de los pasados de vueltas Foxygen…) los de California hacen una música enérgica pero precisa como un reloj suizo: energía, afinados y detallismo todo a la vez. Así en su recta final cuando tocaron ‘Sticky Hulks’ del nuevo álbum Mutilator Defeated At Last, Carrion Crawler’  sonaron igual de impresionantes. Lo único que lamentamos del concierto es que acabáramos sin energías suficientes para ver de pie a Caribou. (Michel)

Caribou 01 Xarlene

Caribou

Con las pilas bien cargadas después del subidón de Thee Oh Sees, nos vamos para el Ray-Ban donde literalmente no cabe ni un alfiler. Encontramos un decente lugar en las gradas que nos permite ver de perlas el espectáculo que Caribou nos tenía preparado. La verdad es que llamar espectáculo al concierto del canadiense es quedarse corto; fue una clase magistral que nos mostró lo mejor de la electrónica y como ha de ser una magnífica puesta en escena.

Dan Snaith y 3 músicos más se colocaron en el centro del escenario dispuestos a hacernos bailar y sobre todo, a hacernos disfrutar de la música, que es de lo que este festival trata. Empezaron abriendo con ‘Our Love’ y siguieron con temas como ‘All I Ever Need’ o ‘Bowls’. Todas sus canciones crecieron enormemente en un directo en el que los arreglos y la improvisación de los músicos nos ayudaron a transportarnos hacia su onírica atmósfera. Para terminar nos regalaron el mejor final posible, tres hits en mayúsculas seguidos, para que no tuviéramos ni tiempo para reaccionar: ‘Odessa’, ‘Can’t Do Without You’ y Sun’. Sólo nos queda decir; BRAVO. (Elisabeth)

Júlia
Júlia

Licenciada en Humanidades y especializada en marketing digital. Apasionada de la música, de aquella que se comparte, en vivo y en directo y de la música en solitario, para la evasión y el disfrute personal.

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