Crónica

Primavera Sound 2015

Domingo

28/05/2015 - 31/05/2015

Por -

TORRES + SOAK (SALA BARTS)

Da igual que se aclare el pelo, las canciones de MacKenzie Scott –Torres- son de un tizne negrísimo y así lo pudimos comprobar en la jornada de clausura del Primavera Sound en la sala Barts. Acompañada solo por su guitarra –prometió volver con su banda en una próxima visita-, Torres salió al escenario casi a oscuras, donde un tímido chorro de luz se posaba sobre su silueta larguirucha. Empezó con ‘Honey’ de su álbum debut , y con ritmo marcial fue despachando algunos de los grandes éxitos de sus dos trabajos, como ‘Sprinter’, ‘A proper polish welcome’, ‘The harshes light’ o ‘November baby’; todos ellos impregnados de la sobriedad y cierta melancolía que la emparentan con Cat Power o PJ Harvey, combinando momentos de tensión con climas más folk. Nos gustó mucho, y ella se sintió muy cómoda con el público en todo momento por lo que parece que no será la última vez que visite nuestro país.

Tras Torres le tocó el turno a la impúber Soak, que presentaba su primer disco que se pondría a la venta mañana. Dicharachera y de verbo suelto, la irlandesa nos confesó que había perdido el avión que la llevaba a Barcelona esta misma mañana y no contenta con eso, en el aeropuerto había perdido también su guitarra por lo que estaba tocando con otra, una roja, “de alguien que no recuerdo el nombre”, aseguró entre risas.

Lo primero que nos llama la atención de su debut Before we forgot how to dream, es la madurez que se esconde entre sus acordes, cuesta pensar que muchas de sus letras fueron compuestas con solo catorce años, letras que esconden cierto escozor, como ‘Shuvels’, ‘Blud’-cuando pensaba que se separarían sus padres- o ‘Sea Creatures’ donde relata los sinsabores de la adolescencia: bullying, amigas que resultan no serlo, y el miedo propio a crecer. Sonó sin mácula, a pesar del madrugón y de haber tocado con toda la solana a las tres de la tarde en el Parc de la Ciutadella, pero programarla justo después de Torres no fue buena idea; por un lado, por tratarse de propuestas parecidas y porque más de uno cogió con gusto las cómodas butacas de la Barts para pegarse una siesta mientras las dos féminas tocaban la guitarra en la penumbra.

Ruben
Ruben

Oriundo de La Línea pero barcelonés de adopción, melómano de pro, se debate entre su amor por la electrónica y el pop, asiduo a cualquier sarao música y a dejarse las yemas de los dedos en cubetas de segunda mano. Odia la palabra hipster y la gente que no calla en los conciertos.

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