Crónica

Jónsi & Alex

Golden Gate Theater

14/10/2019

Por -

El pasado 14 de octubre Jónsi Birgisson (cantante del grupo islandés Sigur Rós) y Alex Somers interpretaron por primera vez su famoso álbum ambiental publicado en 2009, Riceboy Sleeps, junto con la Wordless Music Orchestra en el Golden Gate Theater de San Francisco. Nos pareció una oportunidad única de disfrutar en directo por primera vez de aquel álbum acompañado por sus compositores así como un gran número de músicos que amplificaron el sonido hasta transportarnos a un lugar de lo más mágico.

Minutos antes de que los artistas salieran al escenario, el público se fue sentando lentamente en este antiguo teatro mientras emocionados esperaban escuchar en directo las canciones de Birgisson y Somers. Entre conversaciones de fans pude escuchar una que me llamó especialmente la atención pues un chico comentaba que aunque seguramente Riceboy Sleeps no sea su disco preferido, ni sepa exactamente por qué le gusta, es sin duda alguna el que más ha escuchado en su vida. La gente a su alrededor asintió comprendiendo a qué se refería, es un álbum tan fácil como agradable de escuchar, ya sea en un avión, estudiando o simplemente paseando, y ahora por fin podríamos hacerlo en un concierto.

Cuando todos los músicos ya se hubieron colocado en posición Jónsi y Alex salieron brevemente para explicarnos que la primera parte del concierto la darían la orquesta sola sin ellos, pues estarían interpretando la totalidad de All Animals, el álbum que vendieron como bonus en edición limitada también en 2009. Después agradecieron a todos los asistentes que estuvieran allí aquella noche y nos comentaron que necesitarían nuestra ayuda en un momento dado para llevar a cabo un pequeño experimento. Y así fue, durante la canción ‘Chapter 3’, el director de la orquesta nos hizo una señal dándonos a entender que debíamos comernos todos a la vez  los petazetas que previamente habían repartido por la sala. Fue algo más divertido que efectivo pues, aunque la idea era interesante, no cambió demasiado el rumbo de aquel tema.

Después de un descanso de media hora, todos los músicos regresaron al escenario y comenzaron a interpretar ‘Happiness’ y segundos más tarde Alex y Jónsi aparecieron acompañados por grandes aplausos así como por una buena cantidad de humo que los difuminaba detrás de los músicos.

Aquí habíamos venido a celebrar el décimo aniversario de Riceboy Sleeps, y eso es lo que hicimos. La sala, completamente en silencio y sin sacar el móvil pues las fotos estaban prohibidas, se aventuró en este camino liderado por melodías ambientales que de alguna manera nos hipnotizaron. El escenario no tenía decoración alguna, no había imágenes apoyando el sonido, ni si quiera un juego de luces espectacular, cosa que en mi caso eché de menos. Fue interesante centrarse tan sólo en la música, pero me hubiera gustado tener un refuerzo visual para acabar de adentrarme en su imaginario, pese a ello, me imagino que muchos habrán encontrado la experiencia puramente meditativa.

Grandísimo trabajo de cuerdas que se veía respaldado también por la guitarra arqueada de Birgisson, así como aquellos cantos tan característicos del islandés, los tonos de falsete de Jónsi se arremolinaban y se mezclaban con el coro mientras Somers se movía entre el piano y el portátil para apoyar a los músicos con sonidos pregrabados, como por ejemplo los de animales al final de ‘Howl’. Ocasionalmente, la extraña frecuencia de los instrumentos era incómodamente alta, y aunque seguramente fuera adrede ya que en el álbum se escucha igual, sonó una especie de sonido, parecido al crujido que uno oye cuando escucha un antiguo vinilo en un tocadiscos que llamaba particularmente la atención.

El concierto terminó con ‘Sleeping Giant’, mientras todos los músicos, incluidos Jónsi y Alex iban desapareciendo del escenario lentamente hasta dejarlo vacío. El público se levantó para ovacionar a la orquesta y a los protagonistas de la noche, quienes nos habían dejado revivir y disfrutar de una manera totalmente distinta de su álbum.

Elisabeth
Elisabeth

Licenciada en Humanidades y amante de todo lo que rodee el mundo audiovisual, en mi mochila siempre encontrarás una cámara, mi móvil, unos auriculares, una agenda y un boli. Lo que más me gusta es disfrutar de la música en directo y guardar las entradas de recuerdo. ¡Ah! Y los velociraptores.

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