Crónica

Toy

Porta Caeli

08/06/2017

Por -

Toy han demostrado a través de sus tres trabajos como se han convertido en una de las bandas referencia dentro del shoegaze  psicodélico más atrevido de las islas británicas. En cada disco han logrado desarrollar ideas de lo más brillantes entorno a un núcleo guitarrero de lo más contundente, reflejando desde pinceladas kraut en Join the Dots hasta una explosividad total de todos sus elementos en su más reciente Clear Shot. Su paso por Valladolid gracias a SON Estrella Galicia nos dejó con la sensación de estar ante una banda curtida en muchos escenarios, apostando desde un primer momento por la distorsión y la saturación como piezas clave de su propuesta. Desde la inicial y extensa ‘Fall Out of Love’ nos dejaron bien claro como aquello iba a resultar un camino en su versión más áspera y menos concesiva, mostrándose animados e incisivos en cada movimiento que tomaba el concierto.

Su capacidad melódica no se hizo esperar, reflejándola muy bien en temas como ‘I’m Still Believing’, aferrándose a ese apartado de psicodelia más bien apagada que alcanza su máximo en su estribillo. Los teclados del argentino Max Oscarnold aportaron toque distintivo a la hora de frenar el ímpetu de la mayor parte del grupo, pudiendo comprobar muy bien como estos Toy son capaces de medir los tiempos a la perfección. En este tramo del directo, también hicieron gala de su versión puramente más oscura, aquella que se encuentra más apegada a The Jesus and Mary Chain, como fue el caso de ‘Dead & Gone’ de su LP debut homónimo.

El concierto iba transcurriendo con un cada vez mejor sonido y una banda consciente de todas sus habilidades para sugerir ambientes de lo más cortantes y filtrados por el pop sesentero más nostálgico. Este fue el caso de ‘Jungle Games’ y sus constantes cambios de melodía. Más momentos vibrantes llegaron de la mano de ‘Dream Orchestrator’, agudizando su ritmo motorik a través de los sintetizadores para que todo sonase más llevado al extremo. Un juego sólido de picos emocionales que funcionó a la perfección a la hora de presentarnos un clímax que alcanzaba a lo angustioso. El desenlace del concierto llegó de una forma de lo más bonita, sin olvidarse de la compungida ‘My Heart Skips a Beat’ ni de la progresiva agresividad que desarrollaron en ‘Join the Dots’. Un concierto que cumplió con las expectativas generadas y que nos dejó con la sensación de estar ante un grupo sin techo.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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