Crónica

The Pains of Being Pure at Heart

Bikini

20/10/2017

Por -

Como quien no quiere la cosa han pasado casi diez años desde que TPOBPAH irrumpieron en la escena indie agitando las cenizas –que no las brasas- del sonido C-86 en un magnífico álbum homónimo que ponía flores al altar del noise pop inglés. 

Los de Brooklyn sellan el pasaporte  para presentarnos su último álbum, tras  tres trabajos que perpetuaban con coherencia y argumentos su visión de ese pop que se miraba los zapatos y tras demostrar que se podía tener éxito con uno de los nombres menos comerciales de la historia del pop. 

The Echo of Pleasure (Painbow, 2017) nos muestra al grupo como proyecto en solitario de Kip Berman tras la salida de los miembros originales en su anterior disco, un punto de inflexión en su carrera que culminaría con su  paternidad y que le ha hecho incluso replantearse la continuidad del proyecto. 

Estos cambios, lejos de marchitar la esencia del cuarteto de Brooklyn, ha insuflado vitalidad y marcado una nueva hoja de ruta: los Pains de hoy son mucho mejor que los que vimos debutar en el Primavera Sound de 2009, han ganado matices y los temas –y sobre todo la voz de Kip- suenan más seguros y mejor acabados en directo. 

Su vuelta a la sala Bikini congregó a una pequeña pero fiel ristra de seguidores, pocos pero bien avenidos a la gira que llevará al grupo norteamericano a tocar de norte a sur por nuestro país. 

Comenzaron con uno de los temas de su último trabajo, ‘My Only’, con un sonido limpio donde la voz de Kip coqueteaba con el juego de guitarras y los teclados de Jess Rojas; un buen inicio que fue en ascenso con una acertada elección de temas con los que repasaron  buena parte de su discografía: ‘Heart in your Hearbreak’, o The Jesus and Mary Chain jugando una partida de mus con los Beach Boys, ‘Belong’, ‘Anymore’, un tema que gana con cada escucha o el delicioso buzz juvenil de ‘Come saturday’, incluido en su debut. 

El show fue ganando enteros a la vez que el sudor cubría la cara de Berman, auténtico maestro de ceremonias que en más de una ocasión se dirigió al público en un español de primaria para agradecernos nuestra presencia y la de sus teloneros, los granadinos Apartamentos Acapulco. 

Pero más que sonar bien, los Pains contagiaron ese picor, ese frenesí adolescente –el mástil de la guitarra de Kip conoció todo el tablado de la Bikini, vaya- y nosotros contentos de certificar que los biberones no han restado brío compositivo al muchacho: ‘When I dance with you’ sonó igual de maravillosa que ‘A Teenager in Love’. 

Para la última parte del concierto, con la puerta grande ya abierta para sacarlos a hombros, nos tenían preparados dos regalitos más antes de pasar por camerino: ‘Young Adult Friction’ (a la que  quizás le faltó potencia a los coros) y  ‘Everything with You’, que suenan tan frescas y tan encantadoras como siempre. 

Tras unos minutos de reposo, y aguardando la vigía de los bises,  Kip salió solo al escenario para interpretar un tema acústico para, acto seguido, salir el resto de la banda para rescatar ‘Higher than the Stars’, incluida en el EP del mismo nombre y acabar con ‘Belong’ sacando pecho en el estribillo y nosotros aun más por haber estado esa noche allí.

Ruben
Ruben

Oriundo de La Línea pero barcelonés de adopción, melómano de pro, se debate entre su amor por la electrónica y el pop, asiduo a cualquier sarao música y a dejarse las yemas de los dedos en cubetas de segunda mano. Odia la palabra hipster y la gente que no calla en los conciertos.

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