Crónica

Spoon

Apolo

14/11/2017

Por -

El nunca haber disfrutado del éxito popular le ha hecho extender un cheque (estilístico) en blanco a la banda tejana para seguir siendo ellos  mismos aunque  sonando siempre diferentes a cada trabajo que editaban. Solo así se entienden una trayectoria de más veinte años valiente, coherente y nada complaciente, un pequeño gran secreto a voces que rozó el larguero de la fama con “I turn my camera on” como jingle del festival de Benicássim y con la publicación de uno de los mejores discos de los dosmiles, Ga ga ga ga  (Merge, 2007). 

Empecinados en seguir reuniendo fieles, su último trabajo Hot Thoughts (Matador, 2017) nos obliga a seguir dándoles palmadas en la espalda y aupar la copa en otro brindis: diez motivos más para festejar.Por eso, cuando a las nueve y cuarto aparecía Brit Daniels y los suyos ante una sala Apolo semillena, uno no hacía más que preguntarse ¿cómo no están petando bolos un día sí y otro también? Chi lo sá.

Spoon trazó un amplio recorrido por su amplia discografía en las casi dos horas que duró su actuación, mostrándonos no solo canciones que suenan igual de frescas con cuatro lustros a su espaldas sino a un grupo –y a un Brit Daniels en particular- en pleno estado de gracia. 

Con la excusa de presentar sus nuevas composiciones en la ciudad condal, Daniel abrió el repertorio de la noche con “Do I have to talk you into it”, primeras palabras  del nuevo invitado, “Hot thoughts”, al que le seguirían nuevas interpretaciones a lo largo de la noche que encajarían a la perfección con las más añejas, como “Beast and dragon” o “Everyhing hits at once”, esta última del lejanísimo Girls can tell (Merge, 2001). La siguiente pieza, “Inside Out”, acompañada por los maravillosos teclados de Alex Fischel fue una exquisitez, con un Daniel pletórico y con un sonido sencillamente perfecto; un ligero piscolabis antes de que Rob Pope pellizcara las cuerdas de su bajo para convidarnos a bailar con “I turn my camera on”, uno de los fijos en su setlist, con la sección rítmica de Jim Eno remachando los tablones del escenario. 

La parte central del concierto se nutrió de viejos clásicos, “Don´t you evah”-con ese punto funky-, “Do you”- una de sus canciones de corte más descaradamente pop, con permiso de “You got yr. Cherry bomb”, que por cierto echamos en falta-, y  la experimental “I ain´t the one”, interpretada por un Daniel tirado en el suelo, único momento en el que el carismático líder se quedó quieto, mostrándose en todo momento de la noche comunicativo y acercándose al público que pujaba por hacerle la  mejor foto posible. 

La última parte del concierto la embistieron con una aplaudidísima “Can I sit next to you”, la maravillosa “Underdog”, “Rainy taxi”, y de nuevo otra excursión a los maravillosos surcos de “Ga ga ga ga”, la preciosa “Black like me”. En ese punto de la noche podríamos afirmar que si hubiera acabado ahí su paso por la sala barcelonesa ya podríamos sentenciar que estábamos ante uno de los mejores conciertos del año pero aún quedaban para los bises algunos coletazos de su último disco, como el guiño electrónico de “Pink up”, el indie rock cool de “Hot thoughts” o la acústica “I summon you”, de su álbum Gimme fiction, interpretada por Brit Daniel en solitario. 

Definitivamente, no nos quedó nada que objetar a una actuación sencillamente perfecta, donde las canciones –siempre esquivas, cambiantes, de bordes irregulares- crecieron gracias a un grupo al que le quedan muchas velas que soplar y nosotros ansiosos de querer celebrarlo con ellos. Ojalá nunca tengan éxito.

Ruben
Ruben

Oriundo de La Línea pero barcelonés de adopción, melómano de pro, se debate entre su amor por la electrónica y el pop, asiduo a cualquier sarao música y a dejarse las yemas de los dedos en cubetas de segunda mano. Odia la palabra hipster y la gente que no calla en los conciertos.

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