Crónica

Rusos Blancos

Black Pearl

01/04/2017

Por -

Rusos Blancos llegaban por primera vez a Valladolid para presentarnos el excelente Museo Del Romanticismo, su tercer LP publicado a finales del año pasado. A través de un decorado floral, encaramado a los diversos micrófonos presentes en el escenario, nos dejaron claro el preciosismo encerrado en sus melodías, girando hacia unas letras cargadas de todos los sinsabores que genera el amor. Y es que la presentación en directo de estos nuevos temas, muestra fielmente el buen momento que atraviesan tanto en lo compositivo como en lo interpretativo, reflejando a un grupo al que se le da muy bien lograr matices precisos, no solo a través de los teclados de Javier Carrasco, sino en todo su conjunto. De este modo, ante un escaso público, la banda madrileña desplego todas sus intensidades, euforias ocultas y algún que otro momento destinado a la lagrimilla.

El inicio del directo estuvo marcado por la presentación de los nuevos temas, metiéndonos en ambiente a la perfección con ‘Una Excusa Diferente’ o ‘Damas de la Nobleza’. La voz de Manu se encontró en todo momento muy bien respaldada por los coros de Laura, creando a la perfección esa dualidad entre chico y chica que se traduce a diferentes puntos de vista que acaban confluyendo en la mayoría de los temas. En directo, el grupo toma a la perfección las riendas de las historias de folleteos encerradas en las letras, aportando el tono de despreocupación preciso que hace que el público pueda sonreír más que deprimirse. Todo esto se puede definir a la perfección con ‘No Soy Esa Clase de Hombre’, el tema más cercano al rap que ha facturado el grupo, consiguiendo una aceleración mayor en directo que en su versión de estudio. Tampoco nos podemos olvidar de la otra cara, la de la nostalgia filtrada entre mañanas de domingos como es la reflejada de ‘Ansiolíticos y Lubricante’, donde la serenidad inundó la sala entre las notas de fondo de los teclados.

Más momentos muy destacables del directo llegaron con ‘Mas Difícil Todavía’, una de las mejores canciones de la carrera del grupo, avanzando desde lo compungido hasta lo resignado, todo ello muy bien escalonado a través de las guitarras más robustas de la noche. Un final de tema que nos dejó caras de concentración. Saltando a momentos anteriores de su discografía, tampoco se olvidaron de clásicos modernos como ‘Baile Letal 3’ o ‘Tus Padres Tu Novio, Tú y Yo’, demostrando que a nivel sonoro, el contraste entre las composiciones más recientes y las pasadas, encuentra puntos de unión de lo más fuertes. Entre toda esta sensación de estar desempolvando algún que otro recuerdo personal que ha alcanzado lo absurdo con el paso de los años, el directo entró en su recta final con unos bises en los que tuvo gran protagonismo su último EP Crocanti. De él sonaron las bailables ‘Camas y Tincheras’  y ‘A Otra con Esas’, tema en el que Elisa Pérez (Caliza) se subió al escenario para coger el segundo micro para intercambiar las voces con Manu. El broche perfecto a un directo notable, donde hubo de todo menos romanticismo. Al menos, en lo descrito encima del escenario.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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