Crónica

Bon Iver

Hollywood Bowl

23/10/2016

Por -

Desde hace un par de meses una pequeña parte de la familia de Mindies nos hemos mudado a Los Ángeles (California) y por eso estamos muy contentos de poder decir que a partir de ahora también podremos escribir y comentar algunas de las noticias y conciertos que pasen al otro lado del charco. El primer espectáculo al que hemos podido acudir ha sido el que Bon Iver ofreció en el Hollywood Bowl el domingo pasado, contando con Patti Smith & Her Band y Hiss Golden Messenger como teloneros, y esto sí que no podíamos perdérnoslo.

Comenzaremos explicando lo difícil que es conseguir entradas en esta ciudad, es tan grande que hacerte con un ticket es casi desesperante, pero una vez lo consigues esa sensación satisfactoria te durará semanas. Si al contrario te quedas sin entrada, como nos pasó con Sigur Rós, maldices la web que se quedó colgada en ese instante el resto de tu vida.

El lugar que Justin Vernon escogió para presentar su último trabajo 22, A Million tiene una capacidad para 17500 personas, y sabiendo que el cartel de sold out estaba colgado en la entrada nos hizo pensar que tardaríamos horas en llegar hasta nuestros asientos, pero no podíamos estar más equivocados. Sólo entrar nos sentimos como en Port Aventura, una subida enorme donde los asistentes toman sus bebidas y tentempiés en los bancos o en el suelo antes de que la noche dé comienzo. Por todos lados hay tiendas que ofrecen una gran y variada oferta gastronómica, desde perritos calientes, hasta bocadillos, palomitas, vino, cerveza, de todo. La organización del lugar es además espectacular, mucha información y mucha seguridad que facilitan enormemente que no haya ni colas ni problemas.

Nosotros íbamos subiendo escaleras mecánicas para lograr llegar a nuestros asientos, que aunque costaron 112 dólares eran de los que estaban más alejados del escenario. Al llegar a nuestros banquitos, porque no hay sillas sino bancos de madera, nos llevamos una muy agradable sorpresa: las vistas eran increíbles. El escenario quedaba escondido en medio de árboles y montañas donde el cartel de Hollywood acababa de dar ese toque magnífico que no esperábamos.

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Pero vayamos a la parte más importante, la musical. El primer concierto comenzó cuando aún era de día y la gente iba llegando de forma muy pausada sin prestar demasiada atención a Hiss Golden Messenger, que muy a nuestro pesar ofreció un directo de lo más plano. Quizás era demasiado temprano, quizás el escenario se les quedó demasiado grande en esta ocasión.

Sin embargo el segundo artista invitado pocos estaban dispuestos a perdérselo, y es que tener a Patti Smith & Her Band como apertura no estaba nada mal. Desde el Primavera Sound nos quedamos con ganas de saber cómo es ella en directo ya que todo el mundo salió tan enamorado de su concierto en la capital catalana, queríamos saber el por qué de tanta expectación, y por supuesto ahora ya lo sabemos. Parece raro y poco adecuado que una artista con una carrera musical como Patti Smith tenga que ser la telonera de Bon Iver, sin embargo la ilusión de la cantante por estar allí, su primera vez en el Hollywood Bowl, era tal que no dejó de repetirlo a lo largo de toda su corta actuación dejándonos ver que a ella poco le importaba el orden en el que apareciera su nombre en el cartel. Demostró que su pasión encima del escenario es de lo más genuino que puedes encontrarte hoy en día, tiene casi 70 años y su energía es asombrosamente envidiable.

Quedamos francamente maravillados con esa actitud punk y feroz que no ha perdido a lo largo de los años, y que demuestra moviéndose de un lado para otro, golpeando con fuerza el suelo, enredando su melena, lanzando insultos al aire, escupiendo en el escenario y en definitiva sintiéndose libre de hacer lo que le da la real gana. Entre temas tiene tiempo para hablarnos de la paz, para hablarnos de las absurdas guerras que se están librando en “nuestro contaminado mundo”, intenta hacernos llegar un mensaje que espero se adentre de alguna manera en la cabeza de aquellos pesados que a mi alrededor se preocupan más de las fotos que le están tomando a sus nuevas Converse para Instagram que a la artista que están teniendo el privilegio de ver.

Comenzó su espectáculo con ‘Dancing Barefood’ y ‘Ghost Dance’ pero no fue hasta su tercer tema que parte del público se levantó para gritar y bailar con una celebradísima ‘Because the Night’. Las nubes que hace un rato asomaban por detrás de las montañas cumplían su amenaza y unas traicioneras gotas empezaban a empapar nuestras cabecitas. Tranquilos, en Los Ángeles sólo llueve cinco días al año nos decían, pues vaya si escogieron bien el día. Sin embargo, aquello que parecía algo negativo acabó convirtiéndose en algo de lo más gratificante, Smith celebró con todos esa lluvia, alzó las manos y nosotros con ella para agradecer esas gotas de agua a quien fuera que ella estuviera invocando “Thank you for the rain”, gritaba.

Lo bueno de las canciones de Patti Smith es que encima del escenario las modificó a su antojo para poder transmitirnos cualquier cosa que quisiera, en ‘Pissing in a River’ por ejemplo empezó a gritar al público “You are fucking free” cada vez más y más fuerte haciendo que sus palabras resonaran en nuestros oídos hasta convertirlas en un grito desesperado de pura libertad. No faltaron tampoco ‘Gloria’ ni ‘People Have the Power’ sin embargo el final fue de lo más emocionante que he visto nunca en un directo. Se guardó como último tema ‘Land’ que acabó de demostrar por todo lo alto la pasta de la que Patti Smith está hecha, puro nervio e intensidad, terminó su concierto dejándonos agotados y sin palabras. Una pena que algunos de los asistentes se lo perdieran en medio de absurdas conversaciones y distracciones varias que avergüenzan a aquellos a los que realmente respetamos a los músicos.

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El momento más esperado por la mayoría de los que allí se encontraban llegó. Los más rezagados y aquellos que se habían cobijado de la lluvia llenaban por completo el anfiteatro quedando en absoluto silencio cuando Bon Iver entró por fin al escenario. Lo hizo acompañado de un buen elenco de músicos, entre ellos una increíble sección de viento y dos baterías que se convertirían también en los grandes protagonistas de la noche. Vernon, ataviado con unos grandes auriculares se colocó detrás de su mesa y comenzó su set con las mismas palabras con las que empieza su último disco con ’22 (OVER S∞∞N)’ «It might be over soon» aunque por suerte no fue así. Con esta primera canción pudimos ver ese pequeño cambio que Vernon ha querido dar a su música, acompañando el escenario con un panel de pantallas que exponían imágenes de lo más coloridas y surrealistas que ayudaban a aumentar el valor de cada una de sus melodías. Para los que estuvimos en alguno de sus conciertos pasados, como por ejemplo el que dio en el Poble Nou de Barcelona en el 2012, recordaremos que la decoración del escenario era algo minimalista y mística, dejando a Vernon y compañía como protagonistas, sin embargo en esta ocasión la oscuridad escondía en cierta medida a los músicos dando más importancia a los efectos visuales y juegos de luces, que sinceramente encajaban bastante con el nuevo disco. Al acabar el concierto comentamos que parece que nos encontramos frente a una etapa parecida a la que vivió Sufjan Stevens con The Age of Adz, donde su espectáculo también cambió radicalmente. En menor medida, claro está. 

Para la primera parte de su concierto Vernon decidió interpretar su último disco en su totalidad siguiendo el mismo orden que encontramos en el álbum. ’10 d E A T h b R E a s T’ creció enormemente en directo, haciendo que los bajos resonaran en nosotros y consiguiendo adentrarnos en esa especie de atmósfera mística que en tan poco rato había conseguido crear. Pero lo que sucedió a continuación era algo que definitivamente no me esperaba, y creo que es un momento que recordaré siempre. Comenzó a sonar ‘715 – CR∑∑KS’ un tema donde básicamente escuchamos a Vernon hablando, y eso es exactamente lo que hicimos en el Hollywood Bowl. 17500 personas quedaron absolutamente en silencio dejándonos disfrutar al máximo de esa experiencia que me hizo creer que en un directo como este también puedes llegar a disfrutar de los momentos silenciosos de una canción, podría haber caído un alfiler y todos lo hubiéramos escuchado rebotar. Siempre hay quien silva y aplaude cuando no toca, pero en este caso se lo perdonamos. 

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Hasta ese momento Vernon no había dirigido ni una sola palabra hacia su público, pero antes de empezar ’29 #Strafford APTS’ nos dijo que se sentía muy abrumado por tocar en un lugar como ese y que él nunca sabía qué decir durante los conciertos, así que habló de la envidia que sentía por Patti Smith quien era capaz de dirigirse hacía los asistentes de una manera tan natural y hermosa. A los pocos segundos de empezar con la canción se equivocó provocando que todos empezáramos a aplaudir y reír y él dijera «Eh, eh, os avisé de que estamos algo abrumados».

En ’21 M♢♢N WATER’ consigue que el tema gane en cuanto a grandilocuencia, hacia el final los músicos empiezan a crear una especie de caos controlado de sonidos que, sumándole las imágenes psicodélicas de las pantallas, nos adentra aún más en este nuevo mundo que envuelve a Vernon.  Luego sigue ‘____45_____,’ donde tan solo podemos escuchar a Justin al piano tocando acompañado por un saxofonista que parece tiene el saxo conectado a algún tipo de armonizador que distorsiona su sonido. Para terminar con 22, A Million se traslada al piano y agradece a Patti Smith y su banda y a Hiss Golden Messenger su apoyo, y acaba añadiendo un pequeño discurso donde alaba las palabras de Smith y nos vuelve a repetir que «You are fucking free».

Tras reposar unos pocos minutos, Bon Iver regresa al escenario para regalar aquellos temas que gran parte del Hollywood Bowl esperaba con ansias, y eso se notó porque fueron mucho más aplaudidas que las canciones del nuevo disco. Ofreció una estupenda versión de ‘Minnesota’, muy distinta a la canción original y que no dudaría acabe publicando como remix, porque la verdad es que vale mucho la pena.

Sin embargo la decepción llegó pocos segundos después para mí, ‘Towers’ una de mis canciones favoritas sonó floja, despojada de toda intencionalidad y pasión. Justin guitarra en mano hizo que a mi parecer sonara algo forzada, los músicos ayudaron a mejorarla en algún momento, pero para mi fue de lo peor de la noche. Todo lo contrario sucedió con ‘Michicant’ que hizo que se me erizara el vello, sonó preciosa, íntima, casi eso que echaba de menos del directo de Bon Iver, esa bella simplicidad que demuestra la complejidad de sus temas. Acabó alargando la pista ayudado por ese magnífico saxofonista que lo tan bien lo acompañó en todo el concierto. Para ‘Skinny Love’ las luces se apagan y los focos se centran en Vernon, que sentado coge su guitarra y pone todo su corazón en nuestras manos mientras interpreta a la perfección una de las canciones más aplaudidas por los fans. Para terminar decidió usar dos infalibles ‘Calgary’ y ‘Creature Fear’. Pero el público no estaba satisfecho, quería aún más, así que después de varios gritos y aplausos Vernon y compañía regresaron al escenario para regalarnos un último tema ,’Beth/Rest’ que escuchamos emocionados mientras algunos deciden que es mejor ir yéndose si quieren encontrar Uber o taxi que les lleve para casa.

Elisabeth
Elisabeth

Licenciada en Humanidades y amante de todo lo que rodee el mundo audiovisual, en mi mochila siempre encontrarás una cámara, mi móvil, unos auriculares, una agenda y un boli. Lo que más me gusta es disfrutar de la música en directo y guardar las entradas de recuerdo. ¡Ah! Y los velociraptores.

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