Crónica

Molly Burch

Colegio Mayor Peñafiel

24/09/2017

Por -

La extensa gira de Molly Burch por nuestro país tenía como parada Valladolid, presentando las canciones de su primer trabajo Please Be Mine, el primer domingo del otoño. Una fecha totalmente anecdótica pero que ayudó a la perfección para ilustrar las tonalidades recogidas y de calidez hogareña que tan propicias resultan para esta estación del año. Dentro de todo este ambiente, el salón de actos del Colegio Mayor Peñafiel supuso el cobijo perfecto para desarrollar unas canciones muy relacionadas con todas aquellas brechas que causan las relaciones sentimentales.  Aunque Molly se mostrase en todo momento de lo más sonriente, no debemos olvidarnos que el trasfondo de sus canciones gira más bien hacia un dolor poco a poco reparable donde el romanticismo aflora en todo momento. De este modo, el concierto se tornó en un apacible recorrido por canciones de letras que quedan suspendidas en el aire, perfectamente sostenidas por una banda donde destacó sobremanera Dailey Toliver a la guitarra, ofreciendo unos punteos muy inquietos que por momentos nos recordaron totalmente a la figura de Jarvis Taveniere.

Arrancando con ‘Please Be Mine’, el tema que precisamente le da título al trabajo, Molly Burch destacó en todo momento por un gran control vocal, mostrando unas modulaciones que se movían entre el grito poderoso y los amagos de un falsete que para nada parecía impostado. Rodeando toda esta capacidad de conducir los temas por un camino a ratos tan frágil como poderoso, las canciones se tornaban arropadas por una mezcla difícil de lograr entre el manto de la canción americana más propia de noches de hoguera y la canción pop más ensoñadora, la más propicia de las bandas de Captured Tracks, sello al que pertenece la de Texas. Buena muestra de ello la pudimos encontrar en canciones como ‘Please Forgive Me’, pasando del lamento casi a modo de susurro a un quejido casi roto. Una serena capacidad para emocionar, encontrando en el apoyo de su banda el dinamismo perfecto para que las canciones tomasen en ocasiones un toque ingenuo.

Sin dejarse nada en el tintero, el directo se fue moviendo del corte más clásico de sus primeros compases hasta adentrarse en un apartado rítmico más resultón gracias a temas como ‘Wrong For You’ o ‘Try’. Una muestra de cómo la banda supo ingeniárselas para no quedar eclipsada por la interprete, dejando de un lado la cierta timidez inicial para acercarse a los momentos de mayor desasosiego. La recta final destacó por una preciosa interpretación de ‘I Love You Still’, donde Molly dejó de lado su guitarra para aferrarse únicamente al micrófono y dejarnos con la síntesis perfecta de todo lo que encierra su música. Momentos en los que el silencio se entrelazaba a la perfección con los impases que concedía el tema, mostrando las confesiones más honestas que puede soltar un ser humano. Tampoco se quedó corto el tema oficial que cerraba el concierto como fue ‘Downhearted’, cociendo a fuego lento unas guitarras que terminaron por reducirse a lo mínimo. A pesar de que el grupo había prometido que este era el último tema, aún nos quedaba otra buena dosis de amores marchitos gracias a un ‘Loneliest Heart’ que paradójicamente sonó de lo más reconfortante, tanto o más como ser conscientes de haber visto muy de cerca a una artista que a bien seguro su próxima visita a nuestro país tendrá como emplazamientos escenarios mucho mayores.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *