Crónica

Matador

GU San Sebastián

19/02/2016

Por -

Gavin Lynch ha arrasado como un torbellino la escena europea actual en los últimos tres años. El DJ y productor irlandés, más conocido como Matador, nació como ingeniero de sonido en Dublín y ahora forma parte de la más renombrada vanguardia del techno actual. Perc Trax y Capullo fueron sus primeros stop-offs, hasta que encontró su verdadera casa en Minus. Tras una gira mundial y con un nuevo EP bajo el brazo, The Enemy, Matador hizo una parada en el GU San Sebastián y nosotros tuvimos la suerte de poder ir a verle. Aquí la crónica.

El encargado de hacer el warm up a Matador fue Anartz. El donostiarra, que lleva ya trece años tras los platos y ha sido parte del colectivo Nomaklimato, tiene una versatilidad increíble y sus mixtapes son una auténtica delicia. Una perfecta combinación de habilidades técnicas con una exquisitez selectiva crearon un ambiente soberbio como preludio a Lynch.

Alrededor de las tres y media de la madrugada, Matador emergió de entre bastidores acompañado de una gran ovación y arropado con cariño por gran parte de los residentes del barco durante toda la sesión, que no pararon de bailar y disfrutar sus temas. El formato que plasmó Matador en el club naútico aquella noche fue el mismo que ya venía presentando años atrás, tanto en grandes festivales tales como el Sónar de Barcelona o el Creamfields de Buenos Aires en 2012 como en shows más íntimos como el que ofreció a la gente de Boiler Room en Berlín, en 2013.

Matador

El irlandes, que viene de presentar su nuevo EP The Enemy a través de su actual sello Rukus, rompió con la morfología de mixtape que se vino dando durante toda la noche, sacó su Allen & Heath y sus dos controladores midi, arrancando con una sesión en LIVE que se alargó a las casi dos horas y media y que fue, literalmente, de las mejores que hemos escuchado en los últimos meses en cuanto a electrónica en directo. En esta ocasión, nos ofreció un set en el que primó un deep techno perfilado con pinceladas de minimal, plagado de sutiles matices melódicos y ritmos oscuros. Sonidos que parecen narrar una historia, con principio nudo y desenlace. Ecos que se sumergen y emergen constantemente, absorben por completo y crean una sensación quimérica en toda la sala. Casi tres horas de sesión que fueron flotando. Temas que se vieron repetidos a los de sesiones recientes que había realizado, también cabe decir, pero que se disfrutaron de igual manera.

Alabar también el sonido impecable del club y su noción en él. A pesar de su reducido tamaño, la experiencia en el interior se hace muy íntima y acogedora. El hecho de poder ver las olas y el puerto desde los ventanales laterales que proyectó José Ángel Medina en esta obra cumbre racionalista (clara influencia en modernistas como Le Corbusier) mientras disfrutas de una sesión en vivo de este nivel, convierte el directo en algo sublime.

Crónica a cargo de Jorge Rodríguez Pascual
Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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