Crónica

Luna

Bikini

11/10/2017

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Siempre es bueno reencontrarse con Luna, a pesar de que lleven sin entregar material propio trece años y que decidan hacer una tournée sacándole polvo a viejos temas ajenos en el reciente A Sentimental Education (Double feature records, 2017), editado junto a un EP instrumental complementario. 

A estas alturas, y siendo justos, a Luna se le puede santificar a la misma manera que a Galaxie 500, al menos la primera parte de su obra, comprendida entre el seminal Lunarpark y el  luminoso Pup Tent ,y es precisamente este trayecto el que muchos queríamos ver cubrir en la sala Bikini. 

Luna se presentó al escenario con su ya habitual formación, es decir: Wareham al micro, Britta Phillips al bajo, el guitarrista Sean Eden y el perenne Lee Wall a las baquetas; todos ellos destilando desde el primer momento una especial simpatía por el público y la sala, a la que volvían dos años después de su reunificación.

Abrieron con la instrumental ‘GTX3’, contenida en su reciente EP A place of greater safety, apenas un hálito de aire antes de que comenzaran con la enorme ‘Sideshow by the seashore’, primera pica en el imprescindible Penthouse (Elektra, 1995)  y demostración de que, a pesar del tiempo alejados de los escenarios, siguen en plena forma, aunque quizás la voz de Wareham sonara algo resentida en varios momentos de la noche. 

La inclusión de varios temas de su disco de versiones nos hizo plantear que el principal problema de Luna es su propio pasado; su respeto a un ramillete de álbumes brillante les ha llevado a la apropiación como razón para justificar unos conciertos–hace dos años ni les hizo falta- que, en ocasiones se vuelven desconcertantes. Su brillo y sus señas  siguen ahí, es decir: la Velvet retransmitida por una radio universitaria, las guitarras imbricadas, flotantes por momentos, la melodía sucia pero siempre con un estribillo, pero dan la sensación de no querer avanzar, de no querer toser a su pasado. 

Por todo esto, los dardos que lanzaron en su actuación en la sala Bikini erraron en varias ocasiones, no solo por unas versiones correctas pero desaboridas: ‘Most of the times’, ‘Car wash hair’ o la ya comentada ‘Fire in Cairo’ sino por no poner en el escaparte el material de primera, ¿Y ‘Tiger Lilly’? ¿Y el precioso ‘Bobby Peru’?

Pero a pesar de todo, pudimos disfrutar de la bonita ‘Tracy I Love You’, con esos versos garrapiñados, la inevitable ‘Chinatown’, la ensoñadora ‘ I Want Everything’, de cuando estaban enseñándole a hablar al indie  o ‘Friendly Advice’, justo antes de iniciar los bises. 

La segunda parte del concierto comenzó con una versión de Evie Sands a cargo de Britta Phillips, ‘One fine summer morning’, incluía en su disco debut del año pasado, bonito preludio antes de interpretar uno de los grandes temas de la noche, el esperadísimo ‘23 Minutes in Brussels’, espléndida sinopsis de todo lo bueno de Luna y auténtico momento de gozo para todos aquellos que siempre tuvimos una predilección por el cuarteto de Nueva York. 

Para terminar, otra versión, en esta ocasión escogieron el célebre tema de Fred Neil, popularizado por Nilsson, ‘Everybody´s talking’, que echaba el candado a una bonita noche a la que le pedimos más, ¿Cómo perdonarles no haber interpretado la versión definitiva de ‘Bonnie And Clyde’? Y ya puestos con las covers, ¿por qué no acudir a la maravillosa cara B de su recopilatorio, repleta de maravillosas relecturas? Otra vez será.

Ruben
Ruben

Oriundo de La Línea pero barcelonés de adopción, melómano de pro, se debate entre su amor por la electrónica y el pop, asiduo a cualquier sarao música y a dejarse las yemas de los dedos en cubetas de segunda mano. Odia la palabra hipster y la gente que no calla en los conciertos.

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