Crónica

Lambchop

Teatro Lara

19/01/2017

Por -

Bajo el ciclo SON Estrella Galicia, Lambchop llegaban a Madrid para presentar el que puede ser el disco más arriesgado de su carrera, un FLOTUS que ha levantado tanto el aplauso de la crítica como el escepticismo de algunos de los fans más talluditos del grupo. En FLOTUS, la grave voz de Kurt Wagner abandona su habitual solemnidad para ser alterada constantemente por efectos digitales. Fascinado por los métodos de producción usados recientemente en la música popular, Kurt Wagner ha adaptado el clásico sonido alt-country de Lambchop a un ambiente más electrónico. El resultado es un álbum complicado y denso pero que contiene momentos realmente brillantes. Uno de ellos es indudablemente ‘The Hustle’, como parece que queda reconocido por el propio Wagner en la confección del setlist. Con una duración original de 18 minutos, la canción fue acortada e interpretada en dos ocasiones distintas: fue tanto una de las encargadas de abrir la actuación como el tema con el que se despidieron los de Tennessee. Puede parecer un sacrilegio por enorme cantidad de clásicos que se quedaron en el baúl, pero cuando tienes una canción tan buena como ‘The Hustle’, es normal que quieras tocarla dos veces.

Si bien la atención del público pareció disminuir a medida que avanzaba el concierto, sería justo decir que la culpa fue más de un setlist basado principalmente en FLOTUS que de la propia actuación. Uno de los problemas de FLOTUS es que contiene demasiadas canciones que no están sujetas a ningún tipo de estructura, usando la modificada voz de Wagner como vehículo pero sin querer llegar a ningún fin en particular. Si bien hubo momentos en los que esto funcionó a la perfección (‘In Care of 8675309’, ‘Directions To The Can’), el ya habitual ruido de fondo de las salas españolas impidió que se estableciese el ambiente que requiere ese tipo de música. Poco habría que reprocharle al grupo, que se mostró especialmente bromista y con ganas de interactuar con el público.

Además de conseguir un sonido realmente sólido, Lambchop cargaron sus canciones con detalles no presentes en las versiones de estudio, como los preciosos arreglos que el teclista introdujo en ‘The Hustle’. En lugar de seguir la estela de otras viejas glorias y saturar el setlist con canciones de sus discos más reconocidos, Lambchop decidieron apostar casi únicamente por FLOTUS. Se agradece que un grupo que arrastra más de 30 años de trayectoria decida ser arriesgado y priorice su nuevo sonido a repasar temas ya masticados, especialmente cuando hay una diferencia estilística tan grande entre FLOTUS y el resto de su discografía. De hecho, apenas hubo tiempo para que sonasen canciones de otros discos. De las casi dos horas que duró el concierto, más de la mitad estuvieron dedicadas a trasladar FLOTUS al escenario. Escondido bajo su gorra como si fuese un productor de trap de casi 60 años (una lástima que «Quejíos y Autotune» ya estuviese cogido como nombre de gira), Kurt Wagner se dedicaba a controlar los distintos vocoders que alteraban su voz mientras sus tres compañeros reproducían con fidelidad la compleja red de sonidos que rodea los temas de su último álbum. Wagner llegó a atreverse con una versión bastante única de “When You Were Mine” de Prince, que llegó a parecer un clásico más de Lambchop. Con ‘The Hustle’ volviendo a sonar en la sala, el veterano grupo de Tennessee se despedía habiendo hecho su trabajo a pesar de la falta de colaboración del sector más veterano del público. Probablemente sea una muy buena noticia que un grupo cuyo integrante principal ronda los 60 todavía tenga la capacidad de hacer que los viejos griten a las nubes.

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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