Crónica

Junior Boys

La [2] de Apolo

09/07/2016

Por -

Nadie duda del excelente momento que viven Junior Boys. No solo han publicado uno de sus mejores trabajos, el excelente Big Black Coat,cargado de temazos  y todo un reconstituyente para su carrera , sino que Jeremy Greenspan ha producido uno de los discos del año, Oh no (Hyperdub, 2016), segundo trabajo de Jessy Lanza.

Con estos antecedentes y tras más de cuatro años sin tocar en Barcelona, la cita del sábado en la Sala 2 de Apolo se nos antojaba imperdible para comprobar cómo sonaban desde su lejana actuación en el Sonar 2012.

Con un aforo lleno pero sin aglomeraciones, el dúo canadiense salía al escenario secundado por un batería que aportaría un sonido más orgánico a los beats programados de Matt Didemus.

Arrancaron fríos, cabizbajos, con la voz de Greenspan buscando sitio entre el entramado rítmico que sonaba contundente pero huérfano de una voz a su altura que recitaba de manera tibia las estrofas de ‘So this is goodbye’. Pero tras un apocado saludo al público, su sonido se volvió más compacto, más engarzado, que se tradujo en una espectacular ‘Over it’ que fue recibida por un reguero de palmas que irían turnándose en varios momentos del show.

Tras encender la pista de baile, la bonita ‘Birthday’ – contenida en su lejano debut- nos daba a entender que ellos estaban antes de toda la eclosión mediática del r&b electrónico que no hizo más que certificar  la coreada ‘Parallel lines’, en la que Greenspan acusó los rigores del falsete con una interpretación algo flácida.

‘Love is a fire’ volvió a prender con gasolina la sala, con ese estribillo a modo de mantra remachado por la percusión  y por los sintes de Didemus dando lugar a otro final de palmas y sonrisa en boca que no hizo sino estirar la aclamada –y esperada- ‘Bellona’, otro de los momentos álgidos de la noche.

La recta final del concierto fue introducida por un sentido monólogo donde los de Hamilton se mostraban encantados de estar por nuestras tierras y prometían no tardar tanto en volver. Dicho esto, sonaron los primeros compases de la delicada ‘Count Souvenirs’ –con esa parsimonia tan Depeche Mode-que allanó el camino para la traca final con una ‘Big black coat’ que poco a poco se fue escorando al club tras un inicio reposado y la esperadísima ‘Banana ripple’, que a modo de bis ponía fin a la visita de los canadienses; perfecto broche final a un viaje de una hora y cuarto con parada en todos sus trabajos. Esperemos que cumplan su palabra y no tarden tanto en visitarnos de nuevo.

Puntuación: 7,5

Ruben
Ruben

Oriundo de La Línea pero barcelonés de adopción, melómano de pro, se debate entre su amor por la electrónica y el pop, asiduo a cualquier sarao música y a dejarse las yemas de los dedos en cubetas de segunda mano. Odia la palabra hipster y la gente que no calla en los conciertos.

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