Crónica

Juan Wauters · Los Nastys

Café Berlín

12/05/2016

Por -

Juan Wauters es uno de esos músicos que se gana el cariño del público tanto en sus canciones como en su forma de ser, estando encima o no del escenario. La nueva visita del uruguayo en nuestro país tenía como excusa presentarnos su segundo LP Who Me?, brindándonos una velada festiva, donde el público era gran conocedor de las canciones del músico. Una emoción desbordante compartida tanto por el protagonista de la noche como por los presentes, viviendo cada tema como si se tratase de un viaje donde lo excitante y lo plácido van unidos de la mano. El énfasis porque lo sencillo sea el gran triunfo, consiguiendo que lo memorable vaya asociado a los pequeños detalles y todas las personas queridas con las que los has compartido. Sin lugar a dudas, las señas de identidad que el uruguayo pone en todas sus canciones logran que sea nuestra terapia favorita frente al abatimiento a la par de resultar uno de nuestros músicos más queridos que podemos encontrarnos ahora mismo.

La velada fue abierta por Los Nastys, en la segunda presentación en casa de su flamante LP debut Noche de Fantasmas con Los Nastys. Nos esperábamos un concierto cargado de ímpetu, entregado a la épica que provoca el simple hecho de emborracharse durante muchos días seguidos y así resultó. Un público un poco frío al principio que encontró en ‘Baby’ el desencadenante perfecto para dar inicio a los pogos y ya no pararlos hasta el final de la actuación. Donde antes estaba ‘Holograma’ para levantar pasiones, ahora su posición en el setlist es alterada y tenemos en su lugar temas como ‘Tigre Adolescente’, consiguiendo que el carro de himnos inapelables esté presente en todas las partes del concierto. El ir creciendo a nivel mediático al mismo tiempo que tus composiciones continúan igual de destructivas esto un logro que los Nastys han sabido alcanzar. Rematando su directo con ‘Fumar, Beber y Romper’, disolvieron el frenesí y dejaron paso al protagonista de la noche.

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Juan Wauters salió al escenario con el modelo primaveral de pantalones cortos que todos esperamos llevar dentro de nada en vez del chubasquero, mostrando serenidad y ganándose con su primera sonrisa al público. Encima del escenario muestra la misma calma con la que hace sus canciones, de modo que el ambiente es el propicio para contarnos todo lo alegre y no alegre de su música. Abriendo con ‘Nena’, rápidamente transformó lo que viene a ser un club de jazz en un cálido patio interior con farolillos, representados en luces intermitentes de bombillas de las que no son de bajo consumo. Pequeños destellos entre el humo a los que rápidamente nos acostumbramos y que Juan controlaba su funcionamiento con tan solo levantar el brazo. De este modo, parecíamos estar rodeados de todos nuestros amigos, dejando pasar una tarde de verano de una forma gustosamente anestesiante.

La sucesión de temas imprescindibles no cesó a lo largo de toda la noche, bridándonos en el tramo inicial canciones como ‘Escucho Mucho’ o ‘I Was Well’, una de esas canciones que a poco que estén metido en el concierto te arrancan la lagrimilla. Mención especial también merece el momento en el que Juan echo mano del piano de cola presente en la sala para interpretarnos ‘She Might Get Shot’ en su versión en castellano, jugueteando con los acordes y recreando ese momento de infelicidad que a todos nos llega pero que sabemos que se romperá no tardando. Algo similar ocurrió en la bonita ‘Así No Más’, vivida con gran intensidad entre las primeras filas, recreándose en toda la parte amable que contiene el tema. También hubo espacio para nuevos temas como ‘Rubia’ o ‘Música’, este último mostrándonos lo liberador que resulta el propio acto de escribir canciones.

La noche cada vez se animaba más y Juan invitaba a subir a sus músicos al escenario, entre los que se encontraba para nuestro asombro James Hoare (Veronica Falls, Ultimate Painting, The Proper Ornaments) al bajo. A partir de aquí entramos en un jolgorio mayor si cabe, dejándonos una ristra de sus temas más cercanos a The Beets como ‘Todo Terminó’ o ‘Sanity or Not’. Se notaba que el público tenía ganas de que la noche se alargase mucho más, por lo que tras las interpretaciones de ‘Ay, Ay, Ay’ y ‘Water’, el uruguayo se vio obligado a regresar al escenario. En los bises tuvo que tirar de temas ya interpretados en la velada como ‘She Might Get Shot’, modificando su letra para hablarnos de un lluvioso día en L’Hospitalet para acto siguiente provocar una invasión de escenario con ‘Todo Terminó’ y su “Everything is Gone” tan representativo. Juan Wauters nos contagió su alegre forma de vivir, algo que esperemos que nos dure para una buena temporada.

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Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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