Crónica

Futuro Terror

Backstage

02/03/2018

Por -

La formación alicantina Futuro Terror recalaba por primera vez en Valladolid inmersos en la gira de presentación de su último trabajo Precipicio. En este nuevo disco las variantes del trío se han ampliado más allá de su aceleración punk característica, encontrando un tono más sobrio, más relacionado con los medios tiempos para conseguir unas canciones que adquieren unos aires de lo más funestos. Una tónica general que también se transmitió a su directo, cobrando un gran protagonismo los nuevos temas a la par de no olvidarse de algunas de sus canciones, digamos con más vocación de single, de su trayectoria. De este modo, la sensación de presenciar a una banda de lo más engrasada en directo y con un poder de agitación, no solo traducido a lo físico sino también a lo moral, fue algo que la mayoría de asistentes se llevó a casa pasado el directo. Notándolos igual de cómodos en aquellas canciones que revisten de un mayor carácter enérgico, pero que adquieren una dimensión más fatalista, podemos decir que la madurez ha llegado para la formación conservando todo su nervio más clásico al mismo tiempo de marcar un camino de lo más aguerrido a través de los ritmos más marcados y las estructuras con carácter más circular de sus nuevas canciones.

Siendo conscientes de que sus conciertos suponen descargas rápidas y concisas, Futuro Terror salieron desde el primer momento sin especular acerca de donde soltar su artillería más emblemática. Por eso a las primeras de cambio no dudaron en soltar una ‘María Orsic’ que con los años parece haberse situado en un lado más desbocado que realmente encaja a la perfección con todo lo encerrado en su nuevo trabajo. En temas como este es donde te das cuenta cómo la formación en vez de activar el modo de piñón fijo en sus directos, saben cómo acrecentar el énfasis necesario en ciertas estrofas, yendo todos a una en esa sensación de que la intensidad va a acabar en el descontrol total. A pesar de ello, los alicantinos también destacan por ser capaces de contener los temas a la perfección, tanto aquellos en los que el cuerpo pide mayor desenfreno cómo en los que adquieren un ritmo que define claramente el tema. En el primero de los casos nos encontramos con un ‘Se Encerró’ de lo más rutilante, donde  el estribillo provocó alguno de los bandazos más importantes entre el público. Por el contrario, otras canciones como ‘Urgentes’ supieron muy bien como encauzarlas a través de una vía donde los cuchillos no se muestran entre los dientes pero que asestan la puñalada final más precisa. Sin ir más lejos ‘Epíritu’ fue capaz de generar una tensión latente muy  bien resuelta en un final de esos que la escasa altura del escenario te hace replantearte cómo no acabó el concierto todos los asistentes allí subidos.

A medida que los minutos iban pasando, nos fuimos encontrando con matices de lo más interesantes como los presentes en ‘Toda La Noche’, siendo el único momento de del directo en el que José Pazos dejo al margen por unos instantes la guitarra para coger un último aliento final y rematar el tema. Más de esos momentos donde la banda es capaz de salirse de la tónica y resultar también exitoso llegaron con ‘El Paso Dyatov’, saltando quizás hacia estructuras más propias del post-punk que terminan por llevar totalmente a su terreno característico, erizando los pelos esta vez desde el lado más visceral de sus letras. Una gran capacidad para introducirte en sus temas y dibujar estampas de lo más impactantes, sin poder olvidarnos tampoco de las historias personales más con su particular atractivo por lo nocturno. Esta fue el caso de ‘Precipicio’ y una ‘Salir de Aquí’ que rebajó tensiones y aporto quizás el lado más popero del concierto. Rematando poco a poco el directo, con bises incluidos, no podían faltar dos temas insignia tanto del pasado como del presente. Por un lado ‘Que Sensación’ nos trajo el lado más incombustible de la banda, aquel de raíces más ochenteras con el que centraron todos los focos en su debut, del mismo modo que reservaron un hueco especial para ‘Tumba de Cristal’, la canción que quizás abre su nuevo camino más claro, sonando más toscos, con aún más cosas que contar y sugerir. Lo dicho, una auténtica lección de fidelidad en estilo y mensaje.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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