Crónica

Donovan

Teatro Lara

09/03/2017

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Con más de cincuenta años de carrera a sus espaldas, Donovan llegaba a Madrid bajo el ciclo SON Estrella Galicia a celebrar, entre otras cosas, el quincuagésimo aniversario de su seminal álbum Sunshine Superman. Más que un tributo a un solo disco, el concierto fue un repaso a sus grandes éxitos y un recordatorio de por qué este escocés de 70 años fue una de las figuras más influyentes del pop de los 60. Siempre hay que tener algo de precaución con este tipo de giras de artistas ya entrados en la vejez, ya que muchas veces son sospechosos sacacuartos que hasta ponen en peligro la integridad física y mental del artista (recordemos, por ejemplo, el desolador retrato que hizo The Guardian de la presente gira de Brian Wilson).

Afortunadamente, anoche quedó bastante claro que ése no es el caso de Donovan. Mientras que casi todos sus contemporáneos han quedado irremediablemente obligados a apoyarse en bandas formadas por verdaderos virtuosos para esconder su incapacidad para mantener un cierto nivel durante una actuación entera, Donovan se presentó acompañado únicamente de su guitarra acústica. Descalzo y sentado sobre una alfombra, el escocés construyó un concierto de greatest hits con una solidez bastante inusual para alguien de su edad.

Como era de esperar,  ninguno de los asistentes iba creyendo que el concierto iba a ser otra cosa que no fuese un ejercicio nostálgico. Como uno de los padres del pop psicodélico, Donovan es bastante responsable del crecimiento de muchas de las actuales olas revisionistas que están colapsando parte de la escena del rock contemporáneo.  El mismo Donovan no se cansó de repetir lo que significó el pop británico de los 60 para su quinta y para generaciones venideras, bautizando a lo que él y sus contemporáneos hicieron como “la invasión bohemia de la cultura popular”. Durante sus divertidas charlas entre canción y canción, el cantautor iba rememorando la historia detrás de cada tema, trayendo a colación, por ejemplo, uno de los viajes a India que inspiró “Hurdy Gurdy Man”.

Lo cierto es que el concierto transcurrió con una normalidad y profesionalidad casi asombrosa: Donovan ha cuidado lo suficientemente bien su voz como para que “Wear Your Love Like Heaven” y “Season of the Witch” sigan emocionando, si bien es verdad que lo único que nos dejó en la guitarra fueron los acordes y arpegios básicos que forman el esqueleto de sus composiciones. Pero al final todo el peso de una actuación de estas características recae en las canciones, y ahí hay poca gente que pueda mirar de tú a tú a Donovan. Como se esperaba, ofreció un concierto fundamentalmente basado en la nostalgia y en aludir constantemente a la década en la que se convirtió en uno de los grandes. Lo que no era tan previsible es que un solo hombre de setenta años acabase poniendo al teatro entero en pie.

Alberto

Madrid, '94. En contra de muchas cosas y a favor de unas cuantas.

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