Crónica

Zip Festival 2013

22/06/2013

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La segunda edición del festival zamorano se confirmó como una apuesta total por el pop independiente nacional, contando con artistas ya consagrados y otros que cada vez apuntan más alto. Con una respuesta de público aceptable pero muy por debajo de lo que se debiese esperar para un evento de estas características en una ciudad no muy sobrada de propuestas musicales interesantes, el Zip Festival nos acercó el ambiente festivalero en los primeros días de verano. Por su parte, la organización demostró su voluntariedad en los cambios de escenarios y demostró estar a la altura. Quizás el único pero fue el hecho de empezar a desmontar las vallas de seguridad cuando el último concierto no había finalizado.

La tarde empezaba con los zamoranos Mendel a los que desafortunadamente no tuvimos el placer de ver. A los que si que llegamos fueron Pasajero y su propuesta de melodías de rebosante lírica y guitarras contundentes. En un primer momento, el pop de los madrileños sorprendió a los asistentes a base de la entrega de su vocalista Daniel Arias en temas con cierta nostalgia como ‘Accidentes’. Sin embargo, la actuación se fue diluyendo poco a poco siendo rescatada al final con trallazos como ‘Borro mi nombre’.

El tercer grupo en pisar el escenario del Ruta de la Plata fue La Sonrisa de Julia. Acompañados por una legión de fans cántabras, la banda de Marcos Cao hizo lo que mejor sabía: desgranar sus canciones de alta fidelidad pop con la ganancia del sonido en directo. Con un concierto centrado en los temas de su último disco El viaje del sonámbulo, la banda tiró de veteranía para animar a un auditorio con ganas de música. Así cayeron temas como ‘Déjà Vú’ o la celebrada ‘Muévelo’ de una banda que les está viniendo muy bien desligarse de la radiofórmula. Cerraron el concierto con ‘Extraño’ y un Marcos desbocado al que se le veía con ganas de más.

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La noche iba cayendo sobre Zamora y los grupos con mayor peso se iban acercando, llegando el turno de Mucho. Martí Perarnau y los suyos ofrecieron uno de los mejores directos del festival, mostrando el lado más psicodélico de su último trabajo El Apocalipsis según Mucho. Los temas de la banda definida por el propio Martí como ‘El Azote de la Mancha’, suenan como un tiro en directo, con una propuesta de teclados, guitarras y algún que otro sampler completamente empastada. Letras enigmáticas como ‘La casa en pie’ o más descaradas como ‘Más feliz sin televisión’ hicieron que el auditorio se viniese arriba sin necesidad de estar repleto de fans de Mucho. También destacó ‘La larga sonrisa del emperador’ donde las bases dance serpenteaban entre los rasgueos de guitarra. La mezcla de actitud y carisma de la banda nos regaló un grato recuerdo de su primera actuación en Zamora.

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Con la luna llena sobre las cabezas de los asistentes al festival salieron Sidonie al escenario. Al igual que ocurriese en su reciente concierto en Valladolid, los catalanes tuvieron al genial David T. Ginzo como acompañante de lujo. Empezando Marc Ros solo en el escenario con guitarra acústica en mano, consiguió caldear el ambiente con ‘Nuestro Baile del Viernes’ para introducir al resto de la banda al directo y comenzar a sonar más potente. Si lo de Mucho son las letras enigmáticas, Sidonie se basan en el apartado personal combinado con algún que otro delirio, para dar forma a temas como ‘A mil años luz’ o ‘Fascinado’. Al igual que siempre, Axel Pi nos demostró sus dotes de equilibrio encima de la batería, requiriendo de Carlos de Mucho y de David para completar la performance. Al igual que la mayoría de las bandas de la noche, era la primera vez de Sidonie en Zamora por lo que la motivación era extra. Así nos lo demostraron con el ya clásico ‘Sidonie goes to Varanassi’ o la cada vez más motivante interpretación de ‘Sidonie goes to moog’ para finalizar el concierto.

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Aún no repuestos del todo de Sidonie, los buenos de Dorian salieron al escenario. Su propuesta de pop electrónico se llevó la palma en cuanto a vítores de la noche ya que era el momento ideal de saltar un rato con temas tan clásicos como ‘La tormenta de arena’ o ‘A cualquier otra parte’. Sin embargo Marc, Belly y demás miembros de Dorian también dieron oportunidad a numerosos temas de su más reciente trabajo La velocidad del Vacío demostrándonos que también encajan perfectamente en el directo. De este modo nos cautivaron con temas que conservan esas letras generacionales como ‘Ningún Mar’ o ‘Soda Stereo’. Mención especial merece la interpretación de ‘Horas bajas‘, donde Marc y Lisandro engancharon las baquetas para hacer gala de su compenetración a la percusión. Sin lugar a dudas el tema más épico de la noche. Con el entusiasmo que caracteriza a la banda, cerraron con ‘Los amigos que perdí’, haciéndonos sentir que por mucho que los veamos en directo (no en Zamora donde también era su primera vez) siempre nos llegará la entrega de sus canciones.

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Vaciándose el auditorio por momentos llegó el turno de Full, una de las sorpresas de la noche. Tras haber participado en la edición del año pasado, los sevillanos nos demostraron su mejora a base de melodías pop con bastante personalidad y buenos arreglos de guitarra. Seguramente el hecho de haber editado su primer LP sea la clave de esa madurez sobre el escenario. Con un sonido ligeramente algo inferior a los predecesores del escenario, Full se propusieron que las cuidadas melodías de sus temas llegaran a cada uno de los poco asistentes (por cierto, los pocos presentes se sabían todas sus letras). Con temas sencillos y bonitos como ‘Atraco’, ‘Azul eléctrico’ o la celebrada ‘Quién somos realmente’ ofrecieron fueron la grata sorpresa del festival.

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Cerrando la noche, pasadas las 4.30 de la madrugada llegaba la esperada actuación de los zamoranos Little Boca, una banda de composiciones variadas y repletas de personalidad que sabe moverse a la perfección en diferentes ambientes. A pesar de que las fuerzas decaían por momentos y la poca presencia de público en el auditorio, Little Boca se ganaron a los asistentes con una combinación perfecta de teclados hipnóticos y voces resonantes que seguro que encajaría a la perfección en alguna que otra grabación de los Olivia Tremor Control más experimentales. Un claro ejemplo de esto sucedió en temas como ‘Incoherent Phrases’, donde el ritmo de la canción se rompía para dar lugar a un juego de guitarras y teclados. También pudimos disfrutar de temas tan redondos como ‘No Clouds’ que hace que se nos venga a la cabeza ese paisaje rocoso con una gran antena de radio al fondo, propio del centro de Norteamérica. A lo largo de la actuación, también hubo tiempo para otros temas más ligeros como ‘Spider Eyes’, donde Little Boca nos demuestran que también saben moverse a la perfección en las melodías de corto recorrido. Un directo sólido que nos dejó con ganas de más y que a bien seguro sirve para asegurarse la presencia de los zamoranos en la próxima edición del festival.

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Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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