Crónica

Vodafone Paredes de Coura 2019

Sábado

17/08/2019

Por -

Con la cierta tristeza que supone encontrarse en la recta final de un festival tan excepcional como este, encaramos el último día con la Vodafone Music Session de Time for T, una formación con origen portugués pero cuyos miembros han acabado llegando de nacionales bien diferentes. En su set en el Monte do Irijó no ofrecieron un conjunto de canciones que se mueven dentro de un espectro de sonidos que van desde el pop con tintes ligeramente surferos hasta canciones donde se despojan de todo tipo de carácter nostálgico para adentrarse un apartado mucho más vitalista y jovial. Siendo conscientes del poder de sus estribillos, sabiendo muy bien cómo encontrar un apartado melódico de lo más sencillo pero con gran gancho, la banda creó el ambiente que requería el inicio de la tarde y el camino de despedida de la presente edición del festival.

Comenzando bastante temprano, en el recinto nos encontramos con unos Ganso que querían aprovechar al máximo la oportunidad que se les había brindado de tocar en el escenario principal. Su directo transitó por la versión más festiva posible que puede ofrecer su música, incorporando elementos propios de la psicodelia más cavernosa y asociada a la canción americana, al mismo tiempo de desplegar su cara pop más relacionada con introducir vientos. Tampoco faltaron los ciertos momentos en los que la improvisación jazzística lo acabó por tomar todo, encontrándonos ante lo más parecido a una reunión de amigos que quedan para pasar un buen rato tocando. Temas como ‘Pistoleira’ dejaron constancia de todo el cúmulo de buenas sensaciones que desprendieron, encontrando en todo momento un sonido de lo más soleado.

La siguiente parada de la tarde corrió a cargo de una Alice Phoebe Lou que se encuentra en un momento inmejorable después de la publicación de su segundo LP Paper Castles. La artista africada en Berlín se disculpó por tener algo tocada la voz debido a un catarro, algo que sin embargo no se notó en absoluto. Con una naturalidad y encanto inmediato, se mostró de lo más agradecida en todo momento con la cantidad de gente que la había ido a ver, desplegando a las primeras de cambio sus canciones de pop sedoso donde los recursos jazzísticos también tienen su buen protagonismo. Desde su forma de tocar la guitarra hasta el desparpajo total a la hora de enfatizar ciertos momentos vocales quedaron muy presentes, logrando que los tempos lentos de sus temas funcionen a la perfección en directo. Así fue como temas del estilo a ‘Galaxies’ o ‘Something Holy’ brillasen especialmente a través del ambiente íntimo roto por la brillante voz de la sudafricana. Todo un lujo poder contar con ella en el festival y ser conscientes de todo el talento que atesora.

A continuación llegó el turno de otro de los platos fuertes de esta edición, teniendo grandes expectativas depositadas en el concierto de una Mitski que no defraudó. Con dudas acerca de si en su gira europea también estaría acompañada por las famosas mesa y silla de su nuevo performance, las dudas se disolvieron rápido cuando comprobamos como estos muebles se encontraban dispuestos en el escenario. A partir de ahí, sin apenas mediar palabra con el público hasta el final, comenzó uno directo cargado de contorsiones, teatralidad extrema y una interpretación vocal sin ningún tipo de fisuras. A través de un setlist totalmente repartido entre sus diversos trabajos, divagó entre los efectos de las rupturas amorosas y el resurgir, jugando también con el toque más desinhibido propio de la vida adolescente americana como ocurrió en ‘Townie’. En total cayeron 21 canciones en una escasa hora donde hubo tiempo para comprobar como el personaje creado para la ocasión por la norteamericana se correspondió muy bien con lo transmitido por sus temas.

Cambiando a una faceta experimental bien diferente, Sensible Soccers se coronaron como otros de los grandes destacados de la jornada en base a su electrónica de gran componente orgánico. Su más reciente trabajo Aurora tomó el protagonismo en un directo de gran proyección rítmica y baile comedido, sintiendo muy de lleno como esta nueva etapa de los portugueses es la más acertada de toda su carrera. Con un conjunto de temas que huyen de los crescendos y buscan crear un ambiente disfrutable totalmente continuo, supieron encajar a las mil maravillas canciones más antiguas y solemnes como ‘Villa Soledade’, buscando siempre el efecto envolvente de las capas electrónicas más pegajosas de sus composiciones. Sin renunciar tampoco a ciertos momentos donde atisbos melódicos acaban destacando en sus composiciones, interpretaciones extendidas como la de ‘Elias Katana’ supusieron los puntos más álgidos del directo. Debido a todo ello nos continuamos preguntando el motivo por el que aún no tienen la proyección internacional que se merecen.

Sintiendo como la última jornada era una auténtica mezcla de estilos y formaciones totalmente opuestas, Patti Smith y su banda hacían acto de presencia ante un público deseoso de corear sus canciones más reconocibles. Esto fue lo que ocurrió nada más comenzar con la impetuosa ‘People Have the Power’, provocando una bonita estampa de puños elevados hacia el cielo y un sentimiento totalmente reivindicativo a lo largo de todo el directo. La artista en todo momento mostró como los años parecen no pasar por ella, aunando humanidad y visceralidad en la interpretación de los temas. En un concierto más breve de lo que cabía esperar de una cabeza de cartel, también hubo tiempo para que la banda se luciese mostrando su faceta más árida y cruda en temas como ‘Pissing in a River’, sacando a relucir todo los demonios encerrados. El final no pudo llegar de otra forma que no fuese con ‘Because the Night´ y ‘Gloria’, desatando la mayor locura observada durante las cuatro jornadas del festival.

Intentando poner cierto respiro a la jornada, Kamaal Williams y compañía ofrecieron un bonito espectáculo de experimentación entorno a una vertiente jazz de lo más ácida. Como si se tratase de una montaña rusa entre partes de improvisación y otras en las que la banda trabajaba al unísono para crear momentos revulsivos, el efecto apaciguador de sus composiciones se acabó notando. Con un público muy respetuoso como es costumbre en Paredes, la forma de divagar a través de melodías tanto cíclicas como con gran poder de sorpresa fue una constante, demostrando como propuestas más alejadas del concepto festivalero son posibles. Sin dejar de lado tampoco su faceta más electrónica, muy bien lograda a través de la acumulación de ritmos étnicos, podemos decir que mostraron todas sus caras posibles.

Nuestro fin de festival corrió a cargo de una banda tan mítica como Suede, encontrándonos con un Brett Anderson que parece atravesar uno de sus mejores momentos. Sin dejarse prácticamente ninguno de sus temas más emblemáticos en el tintero, el británico sudó de lo lindo su camisa azul marino en un constante acto por desatar la locura del público y evitar caer en la nostalgia de sus temas pero buscando siempre una interpretación comprometida con todo lo que sugieren. Solo así es posible ofrecernos canciones como ‘We Are the Pigs’ o ‘Trash’ sin que pierdan el gran significado que tuvieron en su día, conservando todo el nervio y entrega que requieren. Incluyendo incluso dos bises que llegaron con una interpretación acústica de ‘She’s in Fashion’ y una ‘New Generation’ casi ya sin aliento, podemos decir que su inclusión en el festival acabó siendo de lo más acertada.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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