Crónica

Vodafone Paredes de Coura 2019

Jueves

15/08/2019

Por -

El jueves nos encontramos ante otra de esas jornadas frenéticas donde resulta prácticamente imposible decidir que perderse para tomarse un rato de respiro. Como ocurrió en el día anterior, la Vodafone Music Session dispuesta para esta ocasión resultó de lo más acertada, contando con el regreso de Avi Buffalo a los escenarios. En esta ocasión el pequeño concierto ofrecido tuvo lugar en el Centro de Interpretación de la freguesia de Vascões, dejándonos durante unos 20 minutos con parte de su repertorio menos habitual entre el que destacaron dos nuevas composiciones. Sin dejar de lado tampoco de lado el significativo ‘What’s In It For?’, pudimos comprobar como la banda integrada por el propio Avigdor Benyamin junto a Anthony Shadduck, Davin Givhan y  Garrit Tillman está completamente engrasada y lista para  volver con fuerza. Todos los temas nuevos siguen la estela de sentimientos a flor de piel mostrada en sus dos primeros trabajos pero con un punto más directo y contundente.

Ya en el recinto, la tarde comenzaba de una forma muy fuerte con el concierto de Cave Story. Una de las formaciones portuguesas que más ha crecido en estos últimos años en los terrenos de punk rock gracias a la publicación de su magnífico segundo LP Punk Academics ofreció un concierto solvente, con su buenas dosis de revolución pero demostrando también como son capaces de manejar un amplio rango de detalles dentro de toda la maraña guitarrera. Logrando que las revoluciones aumentasen a medida que avanzaba el concierto, fueron capaces de saltar desde su cara más apegada a lo rugiente del rock noventero más cercano a los Pavement con ‘Body of Work’ hasta desatar toda su furia con canciones como ‘Offered Forms of Escape’ o ‘Special Diners’. Así nos demostraron como juegan ya en una liga superior y que están preparados para conquistar nuevos escenarios mayores sin necesidad de renunciar a sus señas de identidad.

La siguiente parada de la tarde corrió a cargo de una encantadora Stella Donnelly. A lo largo de su directo logró alternar los momentos en los que estaba ella sola en el escenario junto con otros bien acompañada de su banda al completo. De este modo inició su actuación de una forma tímida pero conquistadora con ‘Grey’, mostrando como es capaz de alternar una gran dulzura junto con lo que supone desnudar sus sentimientos de la forma más cruda. Esta segunda faceta fue la que tuvo lugar en ‘U Owe Me’ o la penúltima ‘Boys Will be Boys’, interpretada con una fuerza demoledora. Por el camino también hubo tiempo para agradecer la bendición que supone girar con sus amigos y ofrecernos un divertido baile en ‘Die’. Un directo de lo más redondo con el que demostrar su gran evolución que la aleja de la canción intimista de sus inicios.

Sin apenas descanso, Alvvays se presentaban en el escenario principal del festival como uno de los conciertos más exclusivos de esta edición teniendo en cuenta su agenda. Tras comentar lo mucho que habían disfrutado en Oporto los días previos al festival, los canadienses no se dejaron prácticamente nada en el tintero sacando a relucir tanto su punto de pop de aliviador ruido como su cara más plácida y ensoñadora. A pesar de que el aspecto físico de Molly Rankin no era el mejor posible, esto no repercutió en su voz, dejándonos momentos de auténtico derroche de energía como ocurrió en ‘Adult Diversion’ o ‘Lollipop (Ode to Jim)’. Con momentos donde parece que los recuerdos resultan incontrolables como los exhibidos en ‘In Undertow’ o ‘Dreams Tonite’, la banda fue capaz de crear alguna de las estampas más preciosas del festival, ofreciendo una imagen sólida pero también cautivadora.

La noche iba cayendo llegando otro de esos conciertos donde todo apuntaba a que determinaría el curso del festival. Car Seat Headrest regresaba a Paredes un par de años después en un horario más apropiado y con muchos conciertos a sus espaldas. Quizás esto último fue lo que propicio que el músico en directo se dedique a transformar completamente sus canciones para no ofrecer una versión exacta de lo que viene haciendo últimamente, notando como el afán por cacharrear con todos los elementos disponibles es una máxima. Desde el inicio con ‘Can’t Cool Me Down’ todo pareció sumergirse en un querer y no poder desplegar de lleno el concierto, dejándonos momentos bastantes insípidos como la interpretación prácticamente acústica de ‘Sober to Death’. A pesar de ello, el propio poder de suscitar fuertes emociones de ‘Drunk Drivers/Killer Whales’ o ‘Beach Life-In-Death’ hicieron acto de presencia para que el concierto no cayese en lo decepcionante.

Los que no fallaron en absoluto fueron Avi Buffalo en su segundo concierto del día, disponiendo en esta ocasión de toda una hora para desplegar su repertorio. En su actuación ofrecieron un repaso de lo más intenso a lo contenido en sus dos trabajos publicados hasta la fecha, demostrando como son una de esas bandas más que especiales dentro del entramado estadounidense de canciones pop de melodías edulcoradas y contenido completamente agridulce. Buena muestra de ello fue el sobrecogedor inicio con ‘Can’t Be Too Responsible’, siendo capaces de ofrecernos una de las canciones más crudas de su carrera sin despojarla de su cara tan sombría como sanadora. A partir de ahí no faltó un completo recital de guitarras entrelazadas a la perfección donde cada melodía lograba resaltar al máximo, demostrando el virtuosismo de todos sus miembros a la par de no pasar por alto momentos más tensos. Por supuesto no faltaron canciones donde resulta imposible contener las lágrimas como ‘Won’t Be Around No More’ o ‘Jessica’.

Tras superar el fuerte impacto producido por Avi Buffalo, llegaba el momento de entregarse a una causa bien distinta como fue la ofrecida por New Order. Tras escuchar a lo largo de todos estos años opiniones de todo tipo en torno a los conciertos de los británicos, podemos decir que en Paredes ofrecieron su cara más solvente. Con un sonido realmente alto fueron capaces de ofrecer una auténtica sacudida de sonidos oscuros pero bailables, dejándolo bien claro desde el inicio de ‘Singularity’. Como si se tratase de localizarnos en otra época y lugar, la discoteca montada funcionó a las mil maravillas, sabiendo muy bien como dar entrada de forma enérgica a algún que otro tema de Joy Division como ‘Transmission’. Sin necesidad de demostrar nada a nadie, la sucesión de auténticos hits como ‘Tutti Frutti’ o ‘Subculture’ fueron cayendo de modo que las limitadas habilidades vocales de Bernard Sumner quedaban totalmente sepultadas por el estado de animación constante al que se veía sometido el concierto. Por todo esto podemos decir que realmente fueron los cabezas de cartel del festival que cumplieron a la perfección su función, aunque en un festival como este desde luego lo más interesante no resultan los grandes nombres.

La jornada se cerró con el auténtico baño de masas de Capitão Fausto ante un público extasiado por ver a la banda tocar en un horario tan ideal. A pesar de los 20 minutos de retraso sufridos en su puesta en escena, el disfrute desde el primer momento resultó total, también gracias a lo directo y efectivo del setlist ofrecido, no dejándose prácticamente ningún tema con alma de single. Desde el positivismo encerrado en las iniciales ‘Amanhã tou melhor’ y ‘Faço as Vontades’ hasta esa sensación de verano cargado de diversión y despreocupaciones que transmite ‘Morro Na Praia’. Todas estas características convirtieron su directo en uno de esos ideales para un festival conozcas a la banda o no, demostrando todas su virtudes a la hora de desplegar melodías que se quedan en la cabeza al menos hasta el día siguiente. Todo un ejercicio de exuberancia pop repleto de arreglos ligeros y que los confirman como la banda pop más representativa del país vecino en la actualidad.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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