Crónica

Vodafone Paredes de Coura 2018

Viernes

17/08/2018

Por -

La penúltima jornada del Vodafone Paredes de Coura será recordada como una de las más intensas de su historia, encontrándonos desde bien temprano con un montón de conciertos interesantes de artistas con un enorme presente y futuro. No será extraño que dentro de unas cuantas ediciones nos encontremos a nombres como Lucy Dacus o Frankie Cosmos regresando al festival en un horario aún más favorable y con un estatus muy diferente. Junto este bonito recuerdo también nos quedamos con el hecho de que todos los artistas que desfilan por el festival muestran su aprecio por todo lo que les rodea en Paredes, tanto por el propio entorno como por las bandas que comparten cartel. Comentarios unánimes que en cada edición están presentes pero que en esta ocasión han destacado sobre manera. Fiel reflejo de ello también han sido los posts publicados en las redes sociales por la mayoría de artistas que han formado parte del cartel, dejando constancia para la posteridad de su agradecido paso por el festival.

Al igual que el día anterior, comenzamos nuestra andadura con una nueva Vodafone Music Session. En esta ocasión fueron Imarhan los encargados de tocar en una antigua cantina en Ferreira, localizada a unos 20 minutos del recinto de conciertos. Con unas vistas espectaculares, donde las montañas se abrían dando paso al pedregal y un lago, los miembros de la formación argelina se dispusieron justo entre ambos elementos naturales, siendo un escenario idóneo para dar rienda suelta a sus melodías tuareg. A lo largo de unos cuantos temas supieron muy bien transmitir esa combinación a medio camino entre el rock progresivo y los cánticos del desierto, guiándose a través de percusiones de lo más fascinantes y un formato más eléctrico al que nos tienen acostumbrados en sus dos trabajos de estudio. Temas como ‘Tahabort’ o la propio ‘Imarhan’, retumbaron con fuerza ante un sol de justicia, resplandeciendo en lo alto de las paredes de la excavación los árboles que parecían prácticamente precipitarse al vacío. En definitiva, una estampa con la que la comunión entre música y naturaleza resultó total, encontrando únicamente en el vuelo de los drones que capturaban el momento el único elemento sobrante de la que quizás sea la Vodafone Music Session más idílica que hemos vivido hasta el momento.

Ya en el recinto, la primera actuación de la tarde comenzó con una nostalgia por los sonidos noventeros más que marcada gracias a Smartini. La banda de Caldas das Taipas regresó en 2016 de nuevo a la actualidad gracias a su EP Liquid Peace, poniendo de manifiesto encima de las tablas del escenario Vodafone FM la buena forma en la que se encuentran. Con un directo basado únicamente en el poderío de sus guitarras y los muros de sonidos capaces de crear con ellas, el carácter melódico poco a poco se fue abriendo paso de una forma estruendosa, sacando a relucir precisos momentos de ruido. Manteniendo el directo en todo momento en un lado bastante accesible, también hubo algún momento para dejarse llevar hacia ese lado donde todo parece aún más crispado, teniendo también cabida las canciones de su LP debut Sugar Train. Precisamente estas fueron las que sacaron a relucir su parte más visceral, aquella donde el grunge entró de lleno sin importar suavizar los bordes, ya que aquellas horas de la tarde lo que más importaba era crear impacto total en el oyente, a pesar de que el grupo en todo momento reflejase una envidiable serenidad.

La tarde continuó con sonidos bien distintos gracias a Lucy Dacus. La artista norteamericana se consagró totalmente en su actuación en el escenario grande del festival, consiguiendo que los curiosos que habitualmente ven el concierto sentados desde la ladera se animaran a bajar a la parte más cercana al escenario para no perderse el portentoso recital más de cerca. Incluso hasta el mismísimo Kevin Morby no quiso perderse la cita, observando el concierto con detenimiento junto al público. A pesar de que la apariencia de Lucy y su banda sea de lo más apacible, sus canciones tienen una gran capacidad para generar esa disfrutable tensión con la que rematar la mayoría de las partes finales de las melodías. Al más puro estilo de canción americana, llegaron canciones de lo más cálidas como ‘Addictions’, suponiendo una de esas pequeñas delicias de principio de la tarde a las que tan bien nos tiene acostumbrados el festival. Sin embargo lo suyo no es mantenerlo todo bajo control, ya que llegado el momento supo descargar una buena furia de guitarras distorsionadas gracias a ‘Timefighter’, todo ello sin perder la sonrisa de su rostro. Más espacio para canciones de esas de engañosa apariencia llegó con ‘Yours & Mine’, haciendo relucir su dulce voz bajo un ritmo apacible que volvía a desembocar en momentos instrumentales de lo más plenos. Una combinación precisa, donde la banda dejó constancia de los cambios de intensidad que son capaces de lograr para que de este modo su propuesta resultase de lo más absorbente en todo momento.

El relevo en el escenario principal lo tomó un Kevin Morby que regresaba dos años después al festival. Luciendo un mono azul casi de trabajador en el mundo del motor, hizo un guiño a su promesa de lucir la camiseta del Porto F.C., afirmando que no entiende de fútbol pero que guarda la elástica con especial cariño debido a su amor por la ciudad portuguesa.  En su hora de actuación tuvo que escoger de forma medida un setlist de lo más representativo, otorgando especial protagonismo a su último LP City Music, aunque también hubo tiempo para realizar alguna concesión como ‘I’ve Been to the Mountain’ o ‘Dorothy’, los dos temas con los que cerró el directo. Una vez más el de Kansas cumplió con creces a la hora de desplegar todas las historias viajeras que esconden sus temas, logrando una ejecución sentimental, donde primó más que nunca la esperanza por todo lo bueno que está por llegar. Temas como ‘Parade’ relucieron en su cara más optimista en vez de la desesperada, haciéndonos sentir como el concierto estaba destinado para volcar totalmente fuera todo tipo de fantasmas. Como momento de comunión con el público, Kevin bajo al foso en ‘Dry your Eyes’, agarrando la mano durante un buen rato de su seguidor ibérico más fiel, al mismo tiempo de dejar que el público le tocase sus característicos rizos. Sabía que tenía que ser un concierto de lo más especial por todo lo que rodea su devoción a Portugal, algo que volvió a conseguir con creces más allá de su música.

En los últimos compases del directo de Kevin Morby, Frankie Cosmos salieron al escenario con ese aire tan huidizo y despistados que los caracterizada. Greta Kline y compañía eran otra de esas bandas que se sentían como en casa dentro del festival, algo que se hizo notar a la hora de dar rienda suelta a un repertorio muy bien escogido. Sus pequeñas perlas pop deslumbraron al personal, interpretándolas con una vitalidad que por momentos sobrepasó con creces a su versión de estudio, sintiéndonos unos auténticos afortunados por poder disfrutar de una forma cercana todas aquellas canciones que nacieron desde lo más hogareño y cotidiano. Lo bueno de que sus temas sean tan breves es que tienes la sensación de haber vivido un montón de conciertos dentro de uno, recorriendo de buena forma sus dos últimos trabajos Vessel y Next Thing. No faltaron temas que se adentran en un apartado un poco más nostálgico como ‘Fool’ o ‘Jesse’, al mismo tiempo de sacar a relucir también su faceta más despreocupada en ‘If I Had a Dog’ o la frenética ‘Being Alive’. Incluso la recta final del concierto se desarrolló de una forma más acústica, quedando solo sobre el escenario Greta y su teclista, en lo que ellas mismas definieron como algo que no se puede desarrollar en todos los festivales. Todo un repertorio lanzado a por los sentimientos más simples pero que son los que la final rigen todos los momentos inolvidables como los que vivimos en su directo.

La noche avanzaba y no nos podíamos perder ningún concierto ya que el plantel era inmejorable. Este era el caso de DIIV, cuya única actuación del año en Europa tendría lugar en Paredes. Su concierto fue bastante agridulce, ya que por un lado nos encontramos a una banda de lo más tambaleante, sobre todo a un Zachary Cole Smith que parecía ido y consumido, soltando frases inconexas sobre los patrocinadores del festival. Al menos el humor y la autocrítica no faltaron cuando varias veces dijeron aquello de “make DIIV cool again”, una referencia bastante claro al estado en el que se encuentran actualmente. Si a esto le sumamos que la ruptura de forma consecutiva de una misma cuerda de la guitarra de Zachary les obligase a reinventar casi por completo su setlist, nos encontramos ante lo más cercano a una decepción. A pesar de ello cuando fueron capaces de levantar el vuelo dejaron constancia de que son los mejores en lo suyo. Las proyecciones de lo más diversas, sacadas de vídeos promocionales de Captured Tracks o de los inicios del grupo, fueron un buen argumento para acompañar alguno de los momentos en los que realmente nos encontrábamos lo que esperábamos. Estamos hablando de canciones como ‘Doused’ o ‘Dopamine’, interpretadas fuera de la desgana que cubrió su directo. Fuese como fuese, lo cierto es que el aura tan extrañamente especial que desprenden lo camufla todo, haciendo que únicamente nos quedásemos con las estampas positivas que nos presentaron.

De una forma mucho más profesional … And You Will Know Us by the Trail of Dead ofrecieron uno de esos directos incontestables, que te sorprenden en el preciso instante en el que los dedicas unos minutos de tu atención. Lo que nos ofrecieron los de Austin está muy relacionado con ser consciente de qué es lo mejor que pueden ofrecer en un festival y llevarlo al siguiente nivel, bien sea por el esfuerzo de acelerar su melodías o intentar tocar lo más alto posible. Siete años después de su anterior paso por el festival, no dudaron en mostrarse lo más crudos posibles, sabiendo muy bien al mismo tiempo como mantener el infernal sentimiento melódico que acaba recubriendo sus temas. Temas como ‘Days of Being Wild’ cayeron sin ningún tipo de paliativos, sintiendo como el post hardcore también puede tomar dimensiones de lo más puntiagudas. Con una presencia de lo más destacada de temas de su trabajo Source Tags and Codes en el setlist, también hubo unas palabras de entusiasmo porque todos los asistentes disfrutasen al máximo de todo lo que quedaba de noche. Un buen ejemplo de cómo mantenerse fieles a sus ideales sonoros con el paso de los años, al mismo tiempo de no perder la rabia necesaria para que sus conciertos sean recordados como algo apocalíptico.

Adentrándonos en los dos cabezas de cartel que cerrarían prácticamente la jornada, llegaba uno de esos directos mágicos de la mano de Slowdive. Su regreso al festival se produjo por todo lo alto, generando una enorme expectación y reflejando una vez más lo respetuoso que resulta el público courense. Con una gran solemnidad, los asistentes disfrutaron de la hora de actuación que se les presentó por delante, disfrutando de un sonido repleto de matices donde a bien seguro su larga prueba de sonido realizada a medio día ayudó mucho. El grueso de su setlist estuvo marcado por su más reciente trabajo homónimo, discurriendo a través de un ruido aliviador que siempre conduce hacia un estado de paz. La apertura del directo con ‘Slomo’ marco el guion de una noche sin sobresaltos, solo admiración por todo lo que han sido capaces de lograr en su regreso a los escenarios un montón de años después. Desde la forma de hacer que sus guitarras suenen lo más atmosféricas posibles en ‘Crazy for You’ hasta esa intensidad bien controlada con la que logran que tintineen los tímpanos en ‘Souvlaki Space Station’. Por supuesto tampoco faltó la especial ‘No Longer Making Time’, una de sus mayores obras de arte escritas recientemente, erizándonos sobremanera todo el vello de nuestro cuerpo en el momento en el que alzan el estribillo. En definitiva, sentimientos a flor de piel en uno de esos directos en los que se pasan un montón de cosas sobre tu pasado por la cabeza.

Con un gran giro en el guion, llegó el nombre que quizás menos encajaba con la línea habitual del festival portugués. Estamos hablando del rapero británico Skepta, un nombre que generó una enorme expectación entre los espectadores, dejándonos uno de esos directos agresivos aunque algo faltos de ritmo. Buena parte de la culpa se debió a que desde las primeras filas se arrojaron numerosos objetos en los compases iniciales del directo. Desde botellas de agua hasta las linternas que regalaba Vodafone, algo que incomodó sobremanera al músico que paró su actuación durante unos minutos. Afortunadamente todo pudo seguir según lo esperado, descargando su tormenta reivindicativa sobre el escenario, dando gran protagonismo a todos los graves y haciendo gala de aquella etiqueta con la que afirmar que es el mejor representante del género grime en la actualidad. A pesar de ello, su actuación no llegó a una hora, algo que supo a poco siendo conscientes de todo lo que puede dar de sí un trabajo tan impactante como Konnichiwa. Con un espectáculo que parece que no acabó de arrancar definitivamente, despedimos la jornada.

Crónica: Henar Martínez Vega y Noé Rodríguez Rivas
Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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