Crónica

Vodafone Paredes de Coura 2016

Vodafone Paredes de Coura 2016

20/08/2016

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Se aproximaba el fin de una nueva edición del Vodafone Paredes de Coura, algo que lógicamente nos entristecía después de vivir un año más de intenso disfrute musical en un entorno único. Sin embargo aún nos quedaba la última jornada cargada de grandes sorpresas como las que nos ofrecieron Cigarettes After Sex. El sábado lo comenzamos de forma más o menos temprana con la Vodafone Music Session de Motorama en el Santuario de Nuestra Señora da Pena, un alto con unas espectaculares vistas de todo lo que rodea la localidad courense. Los rusos, ataviados de negro, ofrecieron en un entorno completamente natural un concierto eléctrico, tal cual sucediese horas después. Merece la pena destacar la disposición de los músicos, cada uno encima de una montaña, pudiendo sentir como su característico ritmo post-punk nos invadía por todos los sitios. Sin dejarse en el tintero temas tan especiales y tristes como ‘Rose in the Vase’, nos dejaron con permiso de Ryley Walker, la mejor Vodafone Music Session del festival.

Ya por la tarde, comenzamos de forma temprana con The Last Internationale, uno de esos grupos bastante esquivos en festivales. La banda establecida en Nueva York enseguida nos llamó la atención con el mensaje proyectado en el fondo del escenario, mostrándonos como sus canciones siempre están cargadas de compromiso. Sin ir más lejos, abrieron con ‘The Revolution Will Not Be Televised’, un clásico de Gil Scott-Heron sometido a las leyes del rock. En directo suenan igual de rutilantes que en su versión de estudio, destapándose como unos White Stripes mucho más combativos. A lo largo de temas como ‘Fire’ o ‘Hard Times’, supieron crear la atmósfera abrasiva esperada, desatando la locura a primeras horas de la tarde. Por un camino también contundente pero muy diferente, Filho da Mãe e Ricardo Martins se mostraron como un dúo infalible a la hora de facturar post-rock instrumental e inspirador. La coordinación en sus movimientos resultó total, a la par que supieron modular a la perfección su intensidad en todo momento. La propuesta más extraña del festival pero que también tuvo un protagonismo destacado.

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El siguiente grupo en ocupar el escenario principal levantó una enorme expectación a pesar de un todavía tempranero horario. Estamos hablando de los portugueses Capitão Fausto y su colonia de seguidores. Lo que nos encontramos fue un concierto de gran disfrute, con melodías pop camufladas bajo un agradable influjo tanto psicodélico como propio de la música brasileña. Una banda que seguramente el idioma sea la principal barrera para que no alcancen altas cuotas europeas, algo que esperamos que se invierta poco a poco. Con gran protagonismo de su nuevo trabajo publicado en abril de este año, destacaron con canciones de coros casi perfectos como los de ‘Corazón’  o ‘Morro na Praia’, sintiendo muy de cerca como son un grupo al que no hay que perderles la pista. En un plano completamente diferente, despojado de todo tipo de luminosidad, Motorama hacían acto de presencia en el escenario Vodafone FM. Con el semblante serio que los caracteriza pero mostrándose siempre agradecidos con el público, nos ofrecieron un directo más enérgico de lo esperado, no estando sometidos todo el rato a lo hipnótico de sus ritmos. Con temas tan recientes como ‘Holy Day’, sentimos muy de cerca como el grupo se encuentra en un momento evolutivo de su carrera, algo que apreciamos aún más cuando tocaron nuevos temas de Dialogues, trabajo que publicarán en octubre.

Como la noche iba de cambios estilísticos bruscos, The Tallest Man On Earth ofrecieron un concierto memorable, no solo en la memoria de sus fans, sino en el asistente que no había profundizado en su propuesta. El hecho de que Kristian Matsson cuenta ahora con una banda a sus espaldas no resta nada de protagonismo a su figura. Abriendo con ‘Wind and Walls’ comenzó una hora donde permanecimos embelesados con la sentida y evocativa voz del sueco. Canciones retorcidas en parte por el dolor y en parte por la nostalgia, mecidas dulcemente por los acordes de la guitarra de nuestro protagonista y a la vez embellecidas por una banda que se siente consciente de su papel secundario. Con espacio para los temas de su nuevo trabajo como pueden ser ‘Darkness of the Dream’ o ‘Sagres’, sentimos que el cambio en su nuevo trabajo no ha sido tan exagerado como en un principio pensamos. A pesar de ello, los momentos en los que nos levantaron totalmente por los aires llegaron con canciones como ‘The Wild Hunt’, ‘Love is All’ o un ‘The Gardener’ que nos puso los pelos de punta. Sin lugar a dudas el anochecer más bello de todo el festival.

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Las sorpresas agradables no paraban de llegar, en este caso con Cigarettes After Sex, una banda prácticamente desconocida en Europa, que tan solo cuenta con un EP repleto de auténticas maravillas. A pesar de ello, en una muestra más de que el público del Paredes siempre está bien documentado, una gran marea humana copó la carpa para vivir de una forma más que respetuosa su directo. Greg Gonzalez y los suyos ofrecieron un directo de esos que te adormece hacia algo placentero, haciendo de lo comedido su principal seña de identidad. La envolvente voz del norteamericano se colaba por cada uno de los rincones de la carpa, encontrándose arropada a la perfección por una banda muy bien empacada. Cayeron como eran de esperar canciones de un LP que llegará en algún momento de lo que queda de 2016, mostrándonos que van a continuar por la línea conocida. Brillaron sobremanera canciones muy esperadas como ‘Keep On Loving You’ o esa reconfortante y tranquilizadora ‘Nothing’s Gonna Hurt You Baby’, demostrando como la capacidad del festival para encontrar nombres pequeños pero de gran atractivo parece ilimitada.

El festival poco a poco se iba despidiendo, aunque quedaban todavía tres grupos de gran relumbrón. Sin ir más lejos, no nos podíamos creer que tuviésemos a Portugal. The Man a escasos metros de nuestros ojos. Una banda que no se prodiga casi nada por Europa y que ante la gran demanda de los seguidores del festival, la organización realizó un esfuerzo por traerlos. Tras unos cuantos años después de debutar en el festival, los de Alaska regresaban convertidos en auténticas figuras en su país, acumulando trabajos más que notables y dispuestos a ofrecer su lado más rockero. Desde el primer minuto los sentimos con unas ganas tremendas de que recordásemos las buenas melodías de sus temas durante mucho tiempo. Por ello prepararon un setlist muy medido, alcanzando el éxtasis en el momento en el que encadenaron ‘So American’, ‘People Say’ y ‘Everything You See (Kids Count Hallelujahs)’. Mecheros en alto y una sensación de felicidad mezclada con muchos recuerdos de estos últimos años. Este fue quizás el momento más reposado de su directo, ya que la retahíla de temas imperdibles continuó con ‘Modern Jesus’ o ‘All Your Light (Times Like These)’. Por si sus propios temas no eran un motivo más que suficiente para agitar al público, no dudaron en incluir alguna pequeña cuña como el ‘Don’t Look Back in Anger’ de Oasis o ‘Kilo’ del rapero Ghostface Killah. Detalles que quizás podrían sobrar en otras bandas pero que Portugal. The Man llevaron a la perfección a su terreno. Otro de esos conciertos que seguramente solo puedas vivir en Paredes.

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Las ganas de baile y cierre por todo lo alto estaban servidas, encargándose Chvrches de ello. El cambio experimentado en directo por los escoceses es espectacular, quedando muy atrás esas insulsas actuaciones donde Lauren no despegaba sus pies del suelo. La sombra del flojo directo que ofrecieron hace dos ediciones en el festival se desdibujó en el momento en que arrancaron con ‘Never Ending Circles’ y dieron rienda suelta a la discoteca con gran trasfondo personal con temas como ‘We Sink’, ‘Make Them Gold’ o la arrebatadora ‘Bury It’. Es un placer observar como por fin el grupo se siente cómodo en directo, consiguiendo de este modo que la espectacularidad bailable de su versión de estudio se pueda trasladar en vivo. Con las grandes impresiones que nos dejaron Chvrches, había que despedir el festival como se merecía. Los encargados de ello no podían ser otros que Lust For Youth, en un horario ideal para ellos. Al igual que Suuns dos días antes, la oscuridad inundó el escenario Vodafone FM, aunque en esta ocasión los matices electrónicos estaban lógicamente mucho más marcados. Es imposible no caer rendido a todo lo insinuante que contiene ‘Better Looking Brother’ o ese ‘Sudden Ambitions’ tan perdido en las dudas como en la noche. Cerraron seguramente con su mayor hit como es ‘New Boys’, poniendo en nuestras cabezas la estampa que habríamos deseado de antemano.

Otra edición del Paredes de Coura llegaba a su fin, sintiendo como una vez más habíamos vivido de cerca una excelencia musical muy difícil de lograr, además del inherente encanto que tiene tanto la villa portuguesa como todo lo que rodea la Praia Fluvial do Taboão.  El festival de nuestras vidas y que cada año nos deja con ganas de más. Una bonita historia de amor que esperemos que nunca termine.

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Crónica: Raúl Alonso Merino y Noé Rodríguez Rivas
Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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