Crónica

Véral 2014

08/05/2014

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Una año más esperábamos ansiosos la llegada del Véral, ese festival en el que la gente del Colectivo Laika pone todo su empeño para acercar a la ciudad propuestas que serían muy difíciles de ver bajo otras circunstancias. Nuestras expectativas cada año son más altas y lo cierto es que siempre quedan satisfechas. Tres días muy intensos en los que percibes la ciudad de otra manera, llena de vida en los rincones donde el festival tiene mayor o menor protagonismo, junto con el ineludible componente de la primera fecha festivalera de la temporada. Una especie de emoción de ver como las cosas pueden ser distintas, al menos, durante un fin de semana al año en una ciudad con digamos poca respuesta a los eventos de este carácter que se organizan. Poder charlar tranquilamente con los grupos protagonistas o con los asiduos a las citas musicales en Valladolid son cosas que realmente valoras mucho una vez pasado el festival. Y al final como todos los años, puedes guardar un montón de anécdotas musicales y extra musicales para recordarlas con esas personas que te acompañan a todos los sitios y que tanto aprecias. No nos entretenemos más y vamos al apartado estrictamente musical.

JUEVES

El día inaugural del festival tuvo como protagonistas a los grupos del sello local Meseta Discos. Tuxedo, Corzo, Leaflitter Bug y My Friendy Ghost mostraron la inmensa variedad que existe dentro de la escena local, identificándose cada grupo a la perfección con sus ideas musicales. Merece la pena destacar a un claro protagonista como es Ángel Román. El músico responsable del sello vallisoletano, participó activamente a las percusiones y otros instrumentos de los cuatro grupos.

Tuxedo mostraron su puesta de largo haciendo gala de una propuesta delicada pero de corazón robusto, confirmándose como una banda a seguir la pista. Por su parte Corzo repitieron en el festival justo un año después con los temas de su nuevo EP bajo el brazo. Mucha música americana desgastada al sol, para ofrecernos canciones que ya se han convertido un clásico al menos en la ciudad del Pisuerga. Lo de Leaflitter Bug fue bien distinto, mostrándonos sus composiciones a medio camino entre el bluegrass y la presencia oscura de tallas como Nick Cave. Cerraron la noche My Friendly Ghost con un Sama mucho más animado que en su anterior visita al LAVA unos meses atrás. Eso se notó y el concierto estuvo cargado de entusiasmo en una noche en la que dejaron entrever su posible despedida.

VIERNES

El viernes se presentó como un día cargado de conciertos donde la intensidad era notable en un sentido u otro. Empezaron la velada Seven Tin Stars ofreciéndonos guitarras con un cierto grado de hipnotismo, muy propio de ese término que tan de moda se ha puesto ahora y que todos conocemos como shoegaze. Aunque las sensaciones que nos transmita la banda puedan estar muy enfocadas hacia este género, lo cierto es que ellos se acercan también a un pop más translúcido de gente como The Cure. Presentación breve pero eficaz de una de las bandas que más animaron el ambiente del Véral en todas sus jornadas.

Algo muy distinto nos ofrecieron Trajano! Con el cuchillo entre los dientes después de los problemas técnicos que lastraron su actuación el año pasado, el grupo demostró todo lo que ha evolucionado en estos 12 meses. Los temas de su nuevo trabajo en directo suenan más electrónicos y aunque parezca mentira incluso dinámicos. Arrancando con un gran hit como es ‘El último hombre del mundo’, empezaron a desatar un torbellino de guitarras eufóricas unidas a una voz muy Ian Curtis. Cada tema tiene mucha madera para ser coreado y disfrutado en directo y así nos lo demostraron. ‘Las Nieves del Kilimanjaro’ o ‘Elegía’ son las grandes tapadas de su primer LP que pueden cobrar mucha trascendencia a altas horas en las citas festivaleras de este verano. Aunque buena parte del público mostrase su inconformidad por el sonido en el fondo de la sala, lo cierto es que en las primeras filas sonaron oscuros y contundentes. Al fin y al cabo, lo mejor es siempre unir fuerzas y compartir la energía con la banda cuanto más cerca mejor. Cerraron con ‘Iker Jiménez’, demostrándonos una vez más que no son una banda al uso.

El siguiente grupo en salir a escena fue Pablo Und Destruktion con sus músicos, brindándonos seguramente el mejor directo de todo el festival. Si en su versión de estudio cada uno de sus temas se nos clava como puñaladas, la sensación en directo es aún más punzante y corajinosa. El formato de la banda que acompaña a Pablo contribuye enormemente a acrecentar esta sensación ya que las guitarras suenan de una forma totalmente despiadada, sin controlar las vibraciones de las cuerdas, dejando que éstas suenen a su antojo. Un concierto que atravesó diferentes etapas en las que cada una iba ganando en intensidad, sin dejar de lado un realismo dramático. Y es que todas las canciones de Pablo guardan esa correlación sincera con la fatídica realidad, bien la vivida hace más de 30 años o la que muchos estamos viviendo ahora. Canciones como ‘Pierde los dientes España’ son un fiel reflejo de lo comentado, metáforas sutiles, muy reveladoras que en directo adquieren aún mayores aires tormentosos. Ofreciéndonos canciones muy bien escogidas de sus dos LPs nos adentró en el momento de lucha interna de la noche, ese preciso instante en el que notas que tragas más saliva de la debida. Cerrando con ‘Por cada Rayo que Cae’, consiguió que la agitación interior se volcase hacia lo exterior viviendo auténticos momentos de rabia incontrolada.

Aún con la adrenalina por las nubes, Triángulo de Amor Bizarro se encargaron de que la noche fuese aún más memorable. Estamos acostumbrados a que arrasen allí por donde pasen y su actuación en el Véral no fue una excepción. Pocas bandas nacionales pueden presumir de una trayectoria tan compacta a lo largo de sus tres trabajos. Da igual prácticamente los temas que ofrezcan en el concierto, ya que Isa, Rodrigo y compañía no saben que eso de decelerar las pulsaciones. Canciones como ‘Isa vs El Partido Humanista’ o la inicial ‘La Malicia de las Especies Protegidas’ te arrastran con sus decibelios hacia un caótico mundo de distorsiones feroces y experiencias intensas. A todo esto hay que unirle los temas contenidos en su último trabajo ‘Victoria Mística’. Menos distorsiones pero más brutales para alcanzar la máxima vibración de tus tímpanos. La banda más en forma que puedas encontrarte ahora mismo y el directo en el que dándolo todo no quedarás como un imbécil ante la mirada de los supuestos fans de Joy Division.

SÁBADO

Con el despertador sonando a las doce de la mañana nos apresuramos como pudimos al céntrico Pasaje Gutiérrez para disfrutar de una banda muy especial como son Elle Belga en un entorno diferente. Las canciones de la fría montaña asturiana se contraponían con la luminosidad del lugar, adquiriendo el concierto un ambiente aún más onírico. Lo de Elle Belga está muy relacionado con la tradición astur y el sentimiento puesto por Jose Luis y Fany en cada tema. Sensaciones distantes pero reconfortantes te invaden en cada tema. Desde la soledad de las calles desiertas por la noche hasta la niebla de la mañana, un cúmulo de sensaciones extrasensoriales que el dúo sabe transmitir únicamente con guitarra y percusión. Nos presentaron algunas de las canciones más enigmáticas de su último trabajo como puede ser ‘Tres Caras’. Como agradecimiento del respetuoso público interpretaron por segunda vez en directo ‘Vagabundear’, desvistiendo de todas las influencias mediterráneas y animadas al tema original de Serrat para conseguir el mismo mensaje sentido pero más lluvioso. Otro de los grandes momentos del Véral.

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Por la tarde regresamos de nuevo al LAVA para comprobar como resultaba en directo la propuesta del mancuniano Magic Arm. Tras verle como telonero de Camera Obscura años atrás en la ciudad, esta vez él era el auténtico protagonista, gozando de mayor tiempo para su actuación. Nos ofreció folk adaptado a la vida moderna gracias a sus sintetizadores y el buen juego de su compañero al clarinete. En temas como ‘Put Your Collar Up’ es donde observamos lo bien que queda la conjunción del espíritu folk británico con una capa reluciente de bases de fondo. El grupo ideal para comenzar la tarde y dar entrada el gran John Parish, sumergiéndonos así en la reflexión total. Y es que no podemos negar la capacidad que tiene la mano derecha de PJ Harvey para convertir cualquier fragmento melódico en algo embriagador y sentido. Música cinematográfica no apta para las grandes megaproducciones pero sí para las películas que te intentan mostrar una historia tal y como es. De este modo, entre tema y tema, el LAVA se llenó de proyecciones de fragmentos de películas como ‘She, A Chinese’ o ‘Little Black Spiders’, películas muy diversas per que confluyen en una amalgama de luces y sombras que John Parish y su banda supieron captar a la perfección. Sin lugar a dudas, si una propuesta en directo como esta te llega realmente, puede convertirse en un directo de esos que recuerdes intensamente con el paso del tiempo. Afortunadamente esto le ocurrió al menos a una o dos personas en LAVA.

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La situación cambió enormemente cuando Christina Rosenvinge y Aurora Roca salieron a escena. Christina se encargó de la guitarra y el teclado, mientras que Aurora hizo lo propio al violonchelo, repasando de este modo las canciones de las etapas más recientes de Christina. Un concierto acústico que sirvió para demostrarnos lo bien que le ha sentado el paso del tiempo a la artista, logrando de este modo un extenso repertorio que el público no se cortó en cantarlo a pleno pulmón en ningún momento. Cada canción incorporó arreglos especiales para la ocasión como fue el caso de ‘Alta Tensión’, ‘Las Horas’ o la siempre emocionante ‘Tok Tok’. También nos presentó dos temas nuevos. Uno de ellos estuvo centrado en la temática amorosa a la que nos tiene acostumbrado, mientras que el otro que lleva por título ‘Alguien tendrá la Culpa’, incidió mucho más sobre la temática social a la que se han apuntado algunos artistas actualmente. Cerró brillantemente con la un tanto siniestra ‘Eclipse’ anticipándonos, como meses antes nos dijo Refree, que su nuevo disco está al caer. Lo esperamos con muchas ganas.

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El Véral iba llegando a su fin, pero antes quedaba uno de los platos fuertes como era Dean Wareham. El líder de Galaxie 500 y Luna llegaba con su banda (entre ellos su mujer Britta) para presentarnos en directo su notable primer LP en solitario junto con grandes clásicos. Un inicio marcado por los problemas técnicos que más o menos se solventaron para dar rienda suelta al dream pop más primigenio, aquel en el que no existen tantos adornos y los temas se caracterizan únicamente por su empuje. Así lo puso de manifiesto con los aires de vals de ‘Heartless People’ o ‘The Dancer Disappears’, uno de los grandes temas de la temporada que recoge todos los elementos por los que nos enamoramos de Galaxie 500, unos antes que otros. Hubo momentos para el recuerdo del pop bonito, sin más pretensión que agradar. Esto vino ejemplificado con la celebradísimas ‘Tiger Lily’. Tampoco faltó la épica ‘Strange’ cargada de cotidianidad épica, un tema muy representativo de la buena música que quedó relegada a los 90. Más momentos emotivos vinieron de la mano de ‘Blue Thunder’ con Dean y Britta gritando eso de I’ll drive so far away, algo que te motiva a tomar decisiones. Un concierto que despertó la ilusión en gran parte del público, pudiendo tener muy cerca a una de las personas que cambió el pop independiente desde dentro.

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La noche se cerraba con uno de los afamados conciertos invisibles que el Colectivo Laika había estado promoviendo durante estos años. Nuestras conjeturas apuntaban hacia Los Pilotos, por eso de que Florent estaba pinchando luego en un conocido local de la ciudad. Sin embargo, la melena reveladora de Pau Za! en la escalerilla del escenario, unas horas antes viendo a Christina Rosenvinge, nos hizo ver que nos habíamos equivocado. El explosivo dúo regresaba al LAVA unos meses después de su actuación en el Primavera Touring Party. Nos ofrecieron de nuevo desmesura y motivación a partes iguales, bailes esquizofrénicos, reverb y sus chascarrillos típicos. En esta ocasión el aprovechar los elementos a pie de escenario para ver como suenan, llegó la final del concierto, regalándonos una bonita estampa a las puertas del LAVA en la que público y grupo entendimos la grandeza de lo que había vuelto a lograr una vez más el Colectivo Laika. Ojalá todos los años podamos seguir viviendo un fin de semana tan gratificante y seguir contando personalidades que realmente aportan algo a esta ciudad. La buena música y los que nos la acercan en directo hacen mucho más por nosotros que lo que podamos hacer nosotros por ellos.


Vídeo realizado por Nacho Iglesias con la colaboración de Seven Tin Stars

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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